20 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Los agentes tardaron una hora en acceder al 'búnker' que el productor tenía preparado para utilizar en el caso de sufrir un nuevo asalto violento

Máquinas de contar billetes, 200.000 euros requisados y la “habitación del pánico” de José Luis Moreno

José Luis Moreno.
José Luis Moreno.
Los investigadores requisan de momento 200.000 euros y una máquina de contar billetes durante los 19 registros en Madrid a la trama de la que presuntamente participaba el productor José Luis Moreno. La policía tuvo que recurrir al GOIT (Grupo Operativo de Inspecciones Técnicas) para abrir la “habitación del pánico” que el productor detenido tiene en su mansión de Boadilla del Monte.

La actividad frenética desplegada en martes por los investigadores de la Guardia Civil y de la UDEF de la Jefatura de Madrid ha empezado a dar parte de sus frutos después de 60 registros en Barcelona, Madrid, Valencia, Murcia y Alicante, y la detención de 47 de los 53 presuntos integrantes de las dos tramas de estafa y blanqueo de la operación “Titella” ( títere en catalán).

Durante los 19 registros que se practicaron en el día de ayer en Madrid capital y los dos de Boadilla del Monte y Moraleja de Enmedio, los investigadores se incautaron de 200.000 euros en metálico y una máquina de contar dinero. Los registros se extendieron por pisos, oficinas y sucursales bancarias relacionadas con la trama, pero el grueso del trabajo policial se centró en la mansión del productor situada en la urbanización Monte Encinas de Boadilla del Monte.

Una hora para abrir la “habitación del pánico” de José Luis Moreno

A lo largo de once horas de búsqueda en Boadilla los policías y guardias rastrearon la mansión y la finca con la ayuda de perros especializados en detectar dinero en metálico hasta que se toparon con la habitación del pánico que el productor tiene en su vivienda. Se trata de un recinto protegido de unos pocos metros de espacio con todas las medidas de seguridad, cámaras de vigilancia, comunicaciones y provisiones para refugiarse en caso de emergencia que el productor tenía preparado para utilizar en el caso de sufrir un nuevo asalto violento como el que casi le costó la vida en 2007. Entonces, una peligrosa banda de albanokosovares liderada por el asesino Astrid Bushi se coló en el domicilio del productor, le propinaron varios hachazos y una paliza brutal para robarle. Un episodio que la investigación no relaciona en absoluto con la operación actual pero que hizo que Moreno mandara construir la “habitación del pánico” que ayer tuvieron que descerrajar los especialistas de la Policía Nacional para encontrar “tesoros” durante los registros.

La mansión de José Luis Moreno. Foto: Mediaset. 

Se trata de una unidad que dispone de todos los medios de rastreo y demolición para encontrar dinero o drogas escondidos entre tabiques, enterrados o camuflados en cualquier lugar de las viviendas. El martes llegaron a las 18:00 horas para abrir la “habitación del pánico” y una hora después abandonaban la mansión del productor con el trabajo bien hecho. Durante su intervención una de las mayores preocupaciones de Moreno era el cuidado de sus perros tras su detención, un problema que quedó solventado tras la finalización del registro con la aparición de la hermana del productor en la mansión para hacerse cargo de los animales y reprender a la prensa.

Moreno pasó la noche en los calabozos

Tras el registro de su mansión, los investigadores pusieron rumbo en compañía de Moreno hacia la productora y estudios que tienen en la localidad madrileña de Moraleja de Enmedio. Allí se hallaron parte de los efectos incautados durante los registros y se detuvo a su sobrina Natalia acusada de, presuntamente, ejercer de mano derecha de Moreno en sus negocios supuestamente ilegales. Una hora después los registros seguían en varios puntos de Madrid, entre ellos un piso del productor en la calle Serrano del pudiente barrio de Salamanca.

Moreno pasó la noche en los calabozos del complejo policial de Moratalaz donde a lo largo del día de hoy se le requerirá para tomarle declaración antes de pasarle el jueves a disposición del juzgado número 2 de la Audiencia Nacional que lleva el caso. La misma suerte seguirán en principio el resto de detenidos salvo que los investigadores dejen en libertad a alguno de ellos. La investigación de la Audiencia Nacional les atribuye los delitos de estafa, blanqueo de capitales, alzamiento de bienes e integración en organización criminal.

Puesta en escena propia de sus series cómicas

La investigación judicial calcula que el montante de las estafas ejecutadas por la organización de la que supuestamente forma parte José Luis Moreno alcanza la cifra de 50 millones de euros. Una rama de la organización se ocupaba de blanquear dinero procedente del tráfico de drogas, Moreno supuestamente era uno de los actores destacados de la otra rama, la de las estafas con la solicitud de préstamos y créditos.

De hecho la investigación arrancó con varias denuncias. La primera de una sociedad bancaria, Abanca, que denunció al productor en los juzgados de Madrid por una presunta estafa de 1,4 millones de euros. No fue la única denuncia de una entidad bancaria, a ésta le siguieron otras y terminó sumándose la denuncia de un conocido empresario argentino al que supuestamente le habían estafado 10 millones más.

Según fuentes judiciales, el “modus operandi” siempre era similar. La organización pedía créditos a entidades bancarias para reflotar una empresa que, tras recibir el dinero y transferirlo a cualquiera de los cientos de sociedades instrumentales de la banda, se declaraba en quiebra y no devolvía un euro. Mientras, el dinero corría en dirección a paraísos fiscales como Panamá. Al llegar un momento en el que agotaba su capacidad de pedir préstamos públicos la organización puso la mira en inversores privados que aportaron su dinero sin posibilidad de recuperarlo después.

Se da la circunstancia de que para burlar los controles previos a la concesión de los préstamos, la organización fingía una desmesurada actividad en la “empresa cebo” que pedía el crédito. Horas antes de la visita de comprobación de la entidad concesionaria del préstamo, la trama organizaba una puesta en escena propia de algunos de los capítulos de las series cómicas que produjo José Luis Moreno para la TV.

Según fuentes del caso, en cuestión de horas la trama alquilaba una oficina, contrataba trabajadores para llenarla, contrataba los servicios para darle actividad y hasta alquilaba camiones que vestían con el logotipo de la empresa que previamente habían confeccionado sólo para ese día. Tras la visita de control y la concesión del préstamo se desmontaba el escenario, desaparecían los trabajadores, se arrancaban las pegatinas del logotipo y la empresa se declaraba en quiebra. Así se cerraba “un episodio” más de éste culebrón que han escrito conjuntamente Guardia Civil y Policía Nacional bajo la dirección de la Audiencia Nacional.

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