09 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Isabel Preysler padecía migrañas y dos fotógrafos se colaron en el jardín de la clínica para robar una foto histórica después de dar a luz

La historia se repite: treinta años después la familia Boyer-Preysler acapara los flashes por un parto

Isabel Preysler y Miguel Boyer cuando presentaron a su hija Ana, y ella junto a Fernando Verdasco saliendo del Hospital Ruber Internacional
Isabel Preysler y Miguel Boyer cuando presentaron a su hija Ana, y ella junto a Fernando Verdasco saliendo del Hospital Ruber Internacional
Ana Boyer y el tenista Fernando Verdasco se han convertido en padres. Su primer hijo se llama Miguel en homenaje el fallecido padre de Ana. La madre del pequeño Miguel, que ha hecho de nuevo abuela a Isabel Preysler, nació hace treinta años precisamente en la misma clínica, la Ruber de Madrid. El nacimiento de Ana no vino con el pan debajo del brazo sino con una foto que no gustó nada a la mediática filipina y que se hizo tan célebre que está celebrando aniversario.

Fernando Verdasco y Ana Boyer están viviendo sus primeros días como padres. Felices al lado de su pequeño Miguel, la pareja dio la bienvenida a su retoño el pasado martes 26 de marzo en el Hospital Ruben Internacional. Boyer y Verdasco emitieron el siguiente comunicado: "El día 26 de marzo ha ingresado a las 10.00h en el Hospital Ruber Internacional Doña Ana Boyer Preysler. Ha dado a luz por parto natural a las 21.00 horas a un niño. Ana Boyer y Fernando Verdasco regresan a casa con su pequeño Miguel pesando 2,900 kg. y ha sido atendida por su ginecólogo, el Dr. Daniel Ordóñez Pérez. Tanto la madre como el recién nacido se encuentran en perfecto estado. Este informe se emite a petición de la familia a quien le hace entrega del mismo".

Ana Boyer y Fernando Verdasco saliendo de la clínica Ruber/ Bernardo Paz. 

La clínica Ruber se ha convertido así en el escenario de un momento dulce de la mediática familia Preysler. Hace tres décadas la propia Ana Boyer nació en esta clínica y, a pesar de la alegría, provocó que su madre fuera protagonista de una foto en la que nunca le hubiera gustado salir. Una foto tan célebre que está cumpliendo treinta años y ha provocado esta curiosa coincidencia.

Una exclusiva involuntaria 

Fue el 18 de abril de 1989 cuando Ana vino al mundo y se convirtió en el gran alivio y la mayor satisfacción posible para un Miguel Boyer un tanto desequilibrado a costa de tanta turbulencia vivida. Era el quinto hijo para Isabel y el tercero para él, quien ya tenía por entonces dos nietos. La filipina dio a luz en la clínica Ruber Internacional, situada en el noreste de Madrid, la misma donde fue ingresado Boyer tras el derrame cerebral sufrido en febrero de 2012 y donde ahora ha dado a luz la propia Ana.

Fue un parto prematuro, al igual que ocurrió con los otros cuatro alumbramientos que Isabel tuvo con anterioridad. Eso sí, no hubo complicaciones. Su ginecólogo, Eduardo García del Real, le había realizado previamente una biopsia corial para comprobar que la niña no tendría ningún problema genético dada la edad de la madre, 38 años.

Sin embargo, la foto de Isabel tumbada en la cama de la Ruber tras el parto publicada en portada por la revista Panorama y por el diario El País, revolucionó la crónica social española. Los fotógrafos Juanjo Vega y Nacho Castellanos habían logrado burlar las medidas de seguridad y penetrar saltando una alta valla en el jardín de la clínica. Tras inspeccionar por las ventanas todas las habitaciones que daban a la planta baja de este espacio, lograron ver cuál era la de Isabel Preysler: la 1011, curiosamente la misma que había ocupado meses antes la hija de Miguel Boyer, Laura, cuando dio a luz al segundo nieto del exministro, Hugo Alfonso, fruto de su matrimonio con Luis Imedio.

Estaba tumbada en la cama con un gesto visible de dolor, según ella porque en esos momentos sufría un ataque severo de migraña, una molesta enfermedad que padece con asiduidad y para la que se medica. Con sumo cuidado para que el click de la cámara no levantara sospechas, y aprovechando las rendijas de la persiana de la habitación, lograron hacer la fotografía. En ella aparecía una sufrida Isabel, con el pelo recogido hacia atrás, sin pendientes, con las manos cruzadas sobre su cuerpo, cuidada por su hija Chabeli, por entonces con 18 años, y sobre la mesilla de noche, una botella de agua mineral y un yogur de fresa desnatado.

La foto robada de los paparazzis obligó a Isabel Preysler y Miguel Boyer a posar en esta recordada foto de 1989 con su hija Ana echando por tierra la exclusiva. 

“Aquello si fue de gran mérito, porque las máquinas de entonces no eran tan efectivas como las de ahora (automáticas) y había que abrir mucho el objetivo y tener mucho cuidado con el ruido. Tanto que en un momento determinado la propia Chabeli abrió la ventana y se asomó fuera, pero no nos vio. Primero hice yo la fotografía y luego Castellanos. Cuando la tuvimos, salimos corriendo mientras que el resto de compañeros, unos sesenta, hacían guardia en la puerta.

El fotógrafo Juanjo Vega entre sus amigos María Lapiedra y Gustavo González. Foto Twitter.

Buscamos la suerte y la encontramos, pero no nos ayudó nadie”, confirma al elcierrdigital.com el fotógrafo Juanjo Vega, quien niega tajantemente que en su estrategia compraran a la chica de la limpieza de la clínica Ruber, como dijo en su día Isabel Preyler: “Esa foto fue después del parto de Ana. Lo cierto es que iba a posar para todos los periodistas, pero yo quería posar cuando ya me encontrara bien. Padezco migrañas y tuve una muy, muy fuerte, y estaba tumbada así porque no me podía acostar del todo. Los fotógrafos se pusieron de acuerdo con la chica de la limpieza y consiguieron así esa imagen. Exactamente la chica entró a hacer el cuarto y, seguramente, ellos se pondrían no sé dónde, a kilómetros, porque yo tenía gente de seguridad y no era fácil hacer la foto cerca. Le dijeron a la chica “a tal hora abre la ventana. Ella vino a hacer el cuarto y la abrió y los fotógrafos usaron teleobjetivos (…) Yo estaba tumbada, y además con migraña y la imagen era estática porque no podía ser de otra manera en las condiciones en que me encontraba. Pero es que en un cuarto de un hospital tú puedes estar de mil maneras, y además totalmente indefensa (…) El argumento es que estás considerada persona pública y que, por tanto, ellos tienen todo el derecho a sacar lo que puedan, además de lo que les dejes…”.

La principal consecuencia es que la publicación de esa fotografía rompió la posible exclusiva que Isabel pudiera haber hecho del nacimiento de su hija Ana. Así, tras pasar tres días en la clínica, la filipina posó a su salida para todos los medios junto a Miguel Boyer y a la recién nacida, que iba vestida con un faldón y cubierta con un gorrito, estando todo el tiempo dormida. Muchos gritos, aplausos y constantes disparos de las numerosas cámaras fotográficas acogieron la presencia de la primera hija del matrimonio más cotizado de la prensa del corazón, siempre resguardado por varios guardaespaldas.

El nombre de Ana fue elegido expresamente por Miguel Boyer, aunque inicialmente se barajó el de Bárbara. "Ana es un nombre que le ha gustado siempre a Miguel", aseguró Isabel. La pequeña llegó a su nuevo domicilio de Arga 1 con todo lo mejor preparado para ella. La madre le había dispuesto una habitación especial, decorada en tonos rosas y blancos, con osos y peluches, una cuna, un armario, un cambiador, varias estanterías para los juguetes y una mesita con dos sillas. Su coste total fue de unas 400.000 pesetas y fue encargada por la propia Isabel a la tienda El Osito Azul. Una vida de fama y lujo que, ahora, con el nacimiento de Miguel Verdasco, salta a una nueva generación. 

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