25 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

Desde la asociación EMYTRA apuntan que el acuerdo contribuirá a “acabar con actividades que dañan la convivencia de la zona"

El sector del ocio en Mallorca acuerda evitar el “turismo de borrachera” en sus negocios

El sector del ocio nocturno está en grave peligro.
El sector del ocio nocturno está en grave peligro.
El problema del ocio nocturno está a la orden del día. Hoteles y locales han rebajado sus precios para reactivar su actividad económica para paliar las consecuencias de la crisis sanitaria. Esto ha derivado en excesos por parte de ciertos clientes, que beben sin límite e incumplen las medidas de seguridad para prevenir nuevos contagios. En este sentido, en municipios como Calvià (Mallorca), los empresarios del ocio nocturno han suscrito acuerdos para gestionar una actividad nocturna responsable

El turismo y la hostelería son, sin lugar a duda, dos de los sectores más afectados por la crisis sanitaria del Coronavirus y las medidas que se han adoptado para tratar de paliarla. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE), el pasado septiembre los continuos rebrotes provocaron que las pernoctaciones hoteleras se desplomaran en nuestro país en casi un 80%, lo que provocó el cierre de 800 hoteles. La tendencia no ha mejorado en los últimos meses y amenaza con mantenerse estable de forma indefinida. Con este panorama, los propietarios de estas entidades han tenido que exprimir al máximo su ingenio para ofrecer a los potenciales clientes incentivos que fomenten la reactivación del sector.

En esta línea, los precios se han rebajado enormemente y las ofertas de “todo incluido” están a la orden del día. En consecuencia, hay quienes aprovechan esta coyuntura para hacer un uso irresponsable de los servicios que ofrecen locales y establecimientos hoteleros, generando altercados, sobrepasando límites en el consumo de alcohol y saltándose las medidas de seguridad para prevenir nuevos contagios por Covid-19.

Este problema es especialmente visible en las zonas tradicionalmente turísticas, como es el caso de Mallorca. Dentro de la isla mallorquina, uno de los destinos más visitados es el de Calvià, una localidad que ofrece una amplia gama de actividades de ocio para todos los gustos. Allí, la Asociación de Empresarios y Trabajadores de Calvià (EMYTRA), ha conseguido suscribir un acuerdo con los empresarios del ocio nocturno de la localidad en el que se comprometen a acatar medidas para mejorar estas actividades.

En una nota de prensa emitida por EMYTRA, la agrupación explica que el documento firmado es “de obligado cumplimiento” y que con él se pretende acabar con “el barcrowling y otras actividades que dañan la convivencia de la zona”. Además, el pacto contempla “un acuerdo de precios mínimos y terminas con las ofertas de 2 x 1” y “que los relaciones públicas vayan provistos de un identificativo” que los vincule al bar o local donde trabajan. Pese a ello, solicitan al Ayuntamiento la eliminación de la tasa diaria impuesta a estos ticketeros, que consideran un “impuesto al empleo”.

Las intervenciones policiales a locales de ocio nocturno son continuas.

Desde la asociación apuntan que el siguiente paso es acordar con los hoteles el fin del “todo incluido”, con el objetivo de “romper con la cadena comercial del turismo de borrachera y apostar por un ocio de calidad”. Asimismo, alertan sobre la necesidad de realizar “test en origen” para que los turistas “se muevan con garantías y los servicios puedan reanudar su actividad”.

Finalmente, EMYTRA anima a los vecinos de Calvià a aplaudir desde sus balcones, a partir del próximo 8 de noviembre, a trabajadores y propietarios de locales de ocio y música como muestra de apoyo a un sector del que depende “más del 80 por ciento de la economía de las islas”

El acuerdo llega en un momento delicado. En los últimos tiempos, se han constatado problemas aparejados a establecimientos ligados al ocio en esta localidad. De hecho, la Policía Local del municipio sancionó la semana pasada a un club por realizar una fiesta con sorteos, música en directo e incluso un DJ. Los vecinos fueron quienes alertaron a las autoridades policiales, que constataron que la reunión no cumplía con los estándares de seguridad fijados contra la Covid-19 y que rebasaba con mucho el aforo máximo permitido.

Un problema transversal a toda la Península

El problema detectado en Mallorca no es un hecho aislado. En fechas recientes, en puntos de toda la península, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han tenido que intervenir varias fiestas nocturnas en locales o viviendas de particulares. Sin ir más lejos, en la Comunidad de Madrid, durante el primer fin de semana del toque de queda tuvieron lugar más de un centenar de intervenciones policiales en fiestas ilegales. Aunque la mayoría fueron al aire libre o en domicilios privados, 16 de ellas se celebraron en diferentes locales y establecimientos. Especialmente viral fue la organizada en la discoteca Nuit.

Paralelamente, en varias ciudades de la geografía española se sucedían protestas violentas organizadas en contra de las nuevas restricciones. En Valencia, Santander, Zaragoza, Burgos o Barcelona la tensión se materializó en enfrentamientos con los cuerpos policiales, que recurrieron a los antidisturbios para evitar males mayores ante el recrudecimiento de los altercados.

Lanzamiento de piedras, cargas, asaltos a comercios… la situación llegó a un punto límite. Mientras, los partidos políticos eluden responsabilidades y se culpan mutuamente de la convocatoria e incitación de estas manifestaciones de violencia. Habrá que ver cómo evoluciona un asunto cuya solución se advierte compleja, teniendo en cuenta, por un lado, la presión económica que los establecimientos de ocio nocturno están soportando en este momento y, por otro lado, la necesidad imperiosa de evitar nuevos contagios y preservar la salud de la ciudadanía.

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