09 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

La ley de Memoria Histórica podría desposeer a Carmen Martínez-Bordiú de su rango aristocrático y a su hermano Francis del Señorío de Meirás

Peligra el ducado de Franco: El Ejecutivo quiere eliminar todos los títulos nobiliarios relacionados con la Dictadura

Carmen Martínez-Bordiú.
Carmen Martínez-Bordiú.
La reforma de Ley de Memoria Histórica contempla la derogación de aquellos títulos nobiliarios creados entre 1948 y 1977, es decir por el dictador Francisco Franco y por el Rey Juan Carlos I, que hagan exaltación de la Guerra Civil y de la dictadura. Lo que no queda claro es si se eliminarán también aquellos títulos concedidos por el dictador pero que no tienen vinculación en su nombre con su régimen, como por ejemplo el Condado de Fenosa.

La nobleza creada por Franco o con reminiscencias franquistas, que parece lo mismo pero no lo es, podría tener sus horas contadas. El Gobierno de PSOE y Unidas Podemos ha iniciado los trámites para despojar a Carmen Martínez Bordiú del Ducado de Franco. La nietísima es hoy la II titular de este título que lleva aherido, como todos los ducados, la Grandeza de España. La anterior titular fue su madre Carmen Franco Polo, única hija del dictador. El título fue concedido por Juan Carlos I, siendo uno de los primeros títulos nobiliarios concedidos en su reinado.

Lo que planea oficialmente en el Ejecutivo es “revisar e invalidar todas las distinciones, nombramientos, títulos honoríficos y demás formas de realzar a personas y entidades que supongan exaltación o enaltecimiento del golpe militar de 1936, la Guerra Civil y del franquismo”, según recogen en una Proposición No de Ley registrada la semana pasada en el Congreso para endurecer la Ley de Memoria Histórica de 2007. También pretende la retirada de las medallas al policía Billy el Niño. Sin embargo, de desclasificar los archivos del temible policía franquista nada de nada.

Esta Ley en su artículo 16, anuncia sanciones a "locales o establecimientos públicos donde se realicen actos de exaltación, enaltecimiento o conmemoración [...] del dictador Francisco Franco". Entre las sanciones que se anuncian están el “cierre temporal” de los citados lugares en un período entre seis meses y dos años. Esto afectaría al Valle de los Caídos donde habitualmente, y en especial cada 20 de noviembre, se celebran actos religiosos para homenajear la figura de Francisco Franco. Según el partido del Gobierno, el objetivo de esta Ley es “desterrar definitivamente de nuestra sociedad el franquismo”.

Títulos nobiliarios

Los dos partidos del Gobierno han solicitado “la elaboración de un catálogo de títulos nobiliarios concedidos entre 1948 y 1978, que representen la exaltación de la Guerra Civil y dictadura, para su supresión”.  El problema de esto es que incluirían no sólo los títulos expedidos por Francisco Franco, sino también algunos que concedió Juan Carlos I, siendo el Rey la única persona capacitada para conceder títulos nobiliarios. Un conflicto entre el Ejecutivo y Zarzuela que, ironías de la política, podría no afectar a los títulos que sí concedió el dictador pero que no representa un vinculación directa con la Guerra o la dictadura, como el Condado de Fenosa, creado en 1955 para favorecer al empresario  Pedro Barrié de la Maza dueño de Fuerzas Eléctricas del Noroeste S.A. (FENOSA).

La nobleza de Franco

Fue en 1947 cuando el dictador Francisco Franco decidió que España se convertía en reino a pesar de que el último Rey, Alfonso XIII, abandonó el país en abril de 1931. Sin embargo, el dictador no repuso en el trono a aquel había heredado los derechos dinásticos del último Rey, don Juan, Conde de Barcelona, Juan III para los legitimistas, que estaba exiliado en Estoril (Portugal).

Franco concedió 36 títulos nobiliarios y su heredero Juan Carlos I creó 50 nobles. 

La España convertida en Reino beneficiaba al régimen de Franco desde varios puntos de vista. Por un lado, la denominación de ‘Reino’ diluía la sensación de dictadura y coincidía con la denominaba ‘desfascistización’ del régimen, es decir, la eliminación de simbología fascista tras el fracaso de las potencias nazis en la II Guerra Mundial. Una manera de soltar lastre ante el nuevo equilibrio de fuerzas en la política internacional.

Por otro lado, Franco iniciaba así una especie de partida de póker con don Juan, su hijo Juan Carlos y otros pretendientes al trono de España. Para favorecer la confusión Franco dictó, nunca mejor dicho, una Ley de Sucesión que indicaba que su sucesor lo sería a título de Rey y que este podía ser cualquier príncipe “de sangre azul, católico y mayor de treinta años”. Es decir, quien él decidiera.  Y así lo hizo. Por eso, muchos historiadores mantienen que la monarquía actual fue instaurada y no restaurada.

Así las cosas, Franco decidió empezar a repartir títulos nobiliarios. La corte en torno al dictador y, sobre todo, de su mujer Carmen Polo comenzó a tomar cuerpo. Una nueva nobleza basada en conceder títulos a militares que ayudaron a Franco en la Guerra Civil, políticos del régimen y, avanzando los años, a empresarios que cimentaron su fortuna en el país que salía de la autarquía para entrar poco a poco en la sociedad de consumo.

En total el dictador concedió desde 1948, 36 títulos nobiliarios: 4 ducados, 16 condados, 15 marquesados y 1 baronía. Además, asoció a tres títulos ya existentes la Grandeza de España. Además, rehabilitó el título de Duque de Cádiz, que había usado en su día Francisco de Asís, el marido de Isabel II, en la figura de Alfonso de Borbón-Dampierre. Le otorgó esta distinción nobiliaria con tratamiento de Alteza Real con motivo de la boda con su nieta Carmen Martínez-Bordiú.

Francis Franco, segundo Señor de Meirás. 

A la muerte de Franco, Juan Carlos I, que en todo su reinado concedió una cincuentena de títulos y asoció a cinco ya existentes una Grandeza de España. Artistas, políticos, empresarios y científicos se cuentan entre la nobleza creada por el Rey Emérito. Además, también títulos con reminiscencias franquistas. Estos habrían sido creados precisamente durante los dos primeros años de su reinado (1975-1977), supuesto que recoge la modificación de la Ley de Memoria Histórica, actualmente llamada Ley de Memoria Histórica y Democrática. De hecho, las primeras noblezas otorgadas por el monarca fueron para congraciarse con el inmediato pasado: El Señorío de Meirás para la viuda del hombre que lo convirtió en Rey, Carmen Polo y el Ducado de Franco para la hija, Carmen Franco Polo. En 1988 a la muerte de Carmen Polo su título fue rehabilitado por su nieto varón mayor, Francis Franco. El gobierno de ese momento, presidido por el socialista Felipe González no se opuso a este título.

Sin embargo, cuando a la muerte de Carmen Franco en diciembre de 2017, Carmen Martínez-Bordiú solicitó convertirse en la II Duquesa de Franco. Fuente cercanas a la familia aseguran que el repentino interés de Carmen por los títulos nobiliarios responde a una petición de su hijo, obsesionado con ellos. Parece ser que Carmen portaría el título solo unos meses para luego cedérselo a su hijo. Sólo por él, la ex del Duque de Cádiz ha roto su discreción en el plano de la política.

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