18 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Esta trama de espionaje al Partido Demócrata provocó la primera y única dimisión de un presidente en la historia del país americano, Richard Nixon

Se cumplen 49 años del Caso Watergate: El mayor escándalo político de la historia de EEUU

Mujeres leyendo la noticia que anunció la dimisión del presidente Nixon tras el Caso Watergate.
Mujeres leyendo la noticia que anunció la dimisión del presidente Nixon tras el Caso Watergate.
En junio del año 1972, cinco personas fueron detenidas por colarse en el Edificio Watergate, lugar en el que se encontraban las oficinas del Partido Demócrata, rival del Presidente Nixon en las elecciones de ese mismo año. Unos meses después, gracias al trabajo de dos periodistas, se confirmó que estas personas intentaron colocar micrófonos e intervenir los teléfonos de los candidatos del partido bajo las órdenes del Comité de Reelección de Richard Nixon, lo que obligó al presidente a dimitir.

“Cinco hombres, uno de los cuales afirma ser un antiguo empleado de la CIA, fueron detenidos, ayer sábado a las 2:30 horas de la madrugada cuando intentaban llevar a cabo lo que las autoridades han descrito como un plan elaborado para espiar las oficinas del Comité Nacional del partido demócrata en Washington”. Estas fueron las palabras exactas de la noticia que se publicó hace 49 años en el diario The Washington Post y que supuso el comienzo del Caso Watergate, el escándalo político más importante de la historia de Estados Unidos.

En menos de cuatro meses, Bob Woodward y Carl Bernstein, dos periodistas de The Whashington Post, fueron los encargados de desenmascarar la trama de espionaje y escuchas que la Administración de Richard Nixon llevó a cabo durante la campaña electoral de 1972 y que provocó la única dimisión de un presidente de los Estados Unidos en la historia del país.

Todo comenzó con la detención de cinco personas en el Edificio Watergate, lugar en el que se encontraban las oficinas del Partido Demócrata, el rival del entonces presidente Richard Nixon para las elecciones de 1972. Estos cinco detenidos no eran simples ladrones, sino que eran agentes secretos al servicio del Comité de Reelección del Presidente que tenían como misión colocar micrófonos e intervenir los teléfonos de sus rivales demócratas para espiarles. Estos agentes fueron conocidos como Los Fontaneros, porque cuando fueron detenidos declararon que “si nos contrataron para evitar filtraciones, es que somos fontaneros.”.

Imagen de los arrestados por entrar en el Edificio Watergate.

Bob Woodward, el periodista de The Washington Post mencionado anteriormente, se interesó en este caso cuando escuchó que uno de los detenidos era James W. McCord Jr, el consejero de seguridad de la CIA. Cuando los periodistas descubrieron que McCord era también coordinador de seguridad del Comité para la Reelección del Presidente en la campaña electoral, decidieron tirar del hilo y descubrieron la realidad de su relación con el presidente Nixon y de su trabajo bajo las órdenes del Comité.

Debido a la gran repercusión que alcanzó la noticia, el presidente Nixon tuvo que comparecer en rueda de prensa y comenzó a eludir su responsabilidad acerca del incidente aunque, de espaldas a la opinión pública, se empezaron a pagar grandes sumas de dinero a los detenidos para evitar que confesasen la verdad.

Menos de un mes después de la publicación de la primera noticia, el jefe de campaña de Nixon, John Mitchell, presentó su dimisión debido a la “insistencia de su esposa”. En ese momento, el otro periodista de The Wahsington Post, Carl Bernstein se encontraba investigando la conexión de los cinco detenidos con el dinero incautado por la policía que procedía de donaciones privadas para sufragar los gastos de la reelección de Nixon.

Durante la investigación ambos periodistas se reunieron con algunos miembros del Comité de Reelección para sacarles información. Gracias a estas reuniones consiguieron recopilar información relevante pero, su mayor fuente de conocimiento con respecto a este caso fue el conocido durante más de 35 años como Garganta Profunda.

Imagen de Mark Felt, conocido como Garganta Profunda para ocultar su identidad.

Garganta Profunda es el seudónimo que el periodista Bob Woodward utilizó para ocultar la verdadera identidad de su informante, el director asociado del FBI Mark Felt. Debido al cargo que ocupaba Felt, las reuniones con el periodista tenían lugar durante la madrugada en un aparcamiento de Washington y las señales que utilizaban para concretar esas reuniones eran lo más discretas posible, como por ejemplo colocar una bandera roja en el balcón de la casa de Felt.

En las reuniones, Felt nunca revelaba nueva información al periodista sino que corroboraba los datos que requerían comprobación y orientaba a Woodward hacia dónde debía enfocar su investigación. Gracias a sus reuniones con Garganta Profunda y a la información recabada anteriormente, los dos periodistas pudieron afirmar el 21 de septiembre de 1972 que John Mitchell, el jefe de campaña de Nixon que presentó su dimisión, había controlado un fondo secreto para espiar al Partido Demócrata.

Pese a que la investigación policial concluyó que el asalto a las oficinas del edificio Watergate formaba parte del plan de espionaje para favorecer la reelección de Nixon, el presidente logró vencer en las elecciones del 7 de noviembre de ese mismo año.

Richard Nixon celebrando su reelección como presidente en 1972.

En enero de 1973 tuvo lugar el juicio contra los cinco asaltantes al edificio Watergate, que se saldó con las condenas a los implicados, incluido al trabajador de la CIA James McCord, que decidió enviar una carta al juez afirmando que los acusados habían recibido presiones para declararse culpables y que temía por su vida si revelaba lo que sabía sobre el caso porque en él había implicadas personalidades muy importantes.

Como reacción a esta carta, The Washington Post dejó de estar solo en la investigación sobre el caso ya que toda la prensa comenzó a buscar nuevas pistas que ayudaran a resolverlo y a inculpar al presidente Nixon. Gracias al trabajo de los periodistas, el Tribunal Supremo ordenó al presidente entregar las cintas secretas obtenidas en las escuchas a sus rivales políticos y Nixon perdió el apoyo de los miembros de su propio partido, que estaban dispuestos a votar a favor de iniciar un proceso de destitución del presidente.

Esta pérdida de apoyo y de credibilidad condujo a Richard Nixon a anunciar su dimisión el 8 de agosto de ese mismo año, poniendo fin así al mayor escándalo político de la historia del país e inaugurando una nueva era en la política en la que el periodismo de investigación sirve como altavoz para luchar contra la corrupción gubernamental en occidente.  

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