16 de agosto de 2022
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FIN DE SEMANA

La serie de RTVE sobre el caso gana el Globo de Oro en el World Media de Hamburgo y reabre la penetración de las mafias en los Cuerpos de Seguridad

El crimen de Lucía Garrido que destapó una red de corrupción en la Guardia Civil llega a Europa

El Cierre Digital en Lucía Garrido y su exmarido.
Lucía Garrido y su exmarido.
La serie ‘Lucía en la Telaraña’ emitida en RTVE Play se ha convertido en todo un éxito. Este documental que parte de un asesinato machista para desentrañar una enorme red de corrupción institucional y urbanística sustentada por el narcotráfico, ha sido galardonado con el Globo de Oro en la 23ª edición del World Media Festival de Hamburgo. De esta forma, el caso de grandes entramados delictivos y todavía sin resolver, se ha dado a conocer en toda Europa.

La serie ‘Lucia en la Telaraña’ se ha proclamado vencedora del Globo de Oro en el World Media Festival de Hamburgo. En la edición 23 de este certamen internacional, que reconoce desde hace más de dos décadas la excelencia de los medios de comunicación, participaban 823 candidaturas de 40 países distintos, y la serie emitida por RTVE Play consiguió un meritorio galardón.

Esta serie que fue presentada en la última edición del Festival de Cine de Málaga, trata el caso que arrancó con el crimen de Lucía Garrido en 2008, un asesinato que se ramifica y destapa una trama de corrupción de tráfico de animales exóticos, narcotráfico, corrupción urbanística y tráfico de armas.

Un caso que sigue abierto, que entraña un sumario de más de 20.000 folios y 60 grabaciones, que ha salpicado a agentes de la Guardia Civil y que, para la realización de la serie, se ha necesitado un exhaustivo trabajo de investigación periodística con el fin de recuperar todas las particularidades de uno de los casos más complejos de corrupción del siglo XXI.

En los próximos días, se elegirá ganador del Gran Award, premio que se otorga al mejor trabajo de todas las categorías y al que opta también esta serie documental compuesta de cinco capítulos de 45 minutos de duración, que indaga en el asesinato, todavía sin resolver, de Lucía Garrido, el 30 de abril de 2008 en Alharuín de la Torre (Málaga).

‘Lucía en la telaraña’ es una producción de RTVE en colaboración con El Cañonazo y The Facto. La dirección de la serie está encabezada por dos virtuosos de la escena. Tomás Ocaña, director y tres veces ganador de un Emmy, y Rafael González, subdirector y cocreador también de la serie y periodista experto en las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado. Cabe destacar que la producción recoge testimonios reales del entramado policíaco que comenzó con el asesinato de Lucía Garrido. 

La tragedia de Lucía Garrido

El día del crimen, 30 de abril de 2008, el cuerpo sin vida de Lucía Garrido se encontró flotando en una piscina dentro de una finca conocida como Los Naranjos, en el término municipal de Alhaurín de la Torre, en Málaga. La mujer tenía 35 años y una niña, Sara, que entonces tenía 11 años.

Hasta el año 2006, ambas habían vivido en esta finca junto a Manuel Alonso, esposo de la mujer y padre de la niña. Tras su separación, varias resoluciones judiciales concedieron el uso de esa finca a Lucía y a su hija. Fue entonces cuando comenzó a fraguarse la tragedia.

Lucía Garrido y su pareja habían montado en la finca un centro de venta de animales exóticos que les reportaba unos buenos ingresos y con el que se saltaban toda la legalidad gracias a las buenas relaciones de Alonso con los agentes de la Guardia Civil del Seprona de Málaga. Relaciones que hacían posible que hasta la finca llegasen los animales intervenidos de toda Andalucía, es decir, funcionaba también como depósito y, como tal, recibía jugosas subvenciones de la Junta de Andalucía. Tras la separación de la pareja y las decisiones de los juzgados de familia, Alonso ya no podía disponer de la finca y de los 40.000 euros trimestrales que ese negocio le reportaba.

La finca Los Naranjos donde ocurrieron los hechos.

A pesar de los intentos de Manuel Alonso por disponer de la finca, los tribunales ratificaron que el uso de la misma le correspondía a Lucía y a su hija y que él debía pagar una pensión de 600 euros y devolverle el coche que le había quitado. En marzo de 2007, la mujer denunció malos tratos y amenazas por parte de Alonso.

La situación se alargó hasta que el 30 de abril de 2008 Lucía fue asesinada en la finca. La investigación fue muy compleja. Al principio, dijeron a la familia que parecía un suicidio, sin embargo, esta hipótesis fue descartada por la autopsia. Entonces, el caso pasó a manos de un juzgado de Violencia contra la Mujer, ya que las denuncias por malos tratos de Lucía parecían apuntar a Manuel Alonso como autor del crimen.

Por otra parte, el mismo día de la muerte de Lucía, Manuel Alonso buscó encontrarse con todas las personas que pudo desde primera hora de la mañana y a todas ellas les dijo que se iba a Cádiz a buscar unos animales, incluso a uno de ellos le animó a acompañarle. Ese mismo día 30, Alonso repostó en dos gasolineras de la provincia de Cádiz en pocas horas y no porque se le acabase rápidamente el combustible, sino porque se dio cuenta de que en la primera en la que paró no había videocámaras que le hubiesen grabado. Quería demostrar que el día del crimen él estaba muy lejos de allí. Y lo cierto es que lo demostró. Porque no estaba cerca del lugar.

El caso fue archivado por falta de pruebas pero en 2012, gracias al empeño de la hermana de Lucía Garrido y de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC), el caso se reabrió. Dos años después, en 2014, el asunto da un giro definitivo cuando el juzgado encargado de la instrucción pidió al Servicio de Asuntos Internos (SAI) de la Guardia Civil que se encargase de las investigaciones. Un anónimo los ponía sobre la pista de dos agentes de la Benemérita que mantenían excelentes relaciones con Manuel Alonso, el exmarido de Lucía.

Asuntos Internos comenzó la investigación desde cero y una confesión de una amiga de Lucía les puso sobre la pista buena: Dijo que el móvil del crimen estaba relacionado con todo lo que sabía la víctima de los negocios de su marido con agentes de la Guardia Civil. Los investigadores relacionaron la muerte de Lucía con la de dos colombianos que irrumpieron en la propiedad de Alonso, un año después, y encontró relaciones entre los dos sucesos, entre ellas el mismo escenario, la finca de Los Naranjos.

Las pesquisas llevaron hasta un grupo de delincuentes conocido como 'Los Niños de Fuengirola' y hasta un agente de la Guardia Civil, convertido en millonario, Amador Pérez Luque. Asuntos Internos consideraba que Amador Pérez estaba al frente de una red de tráfico de drogas. Su estilo de vida estaba muy alejado del de un guardia civil al uso: poseía una vivienda-castillo en Coín y regentaba un circuito de motociclismo.

Los investigadores concluyeron que la finca Los Naranjos era, además de un almacén de animales, una guardería de droga. Varios testigos protegidos confirmaron esta tesis y dijeron que el asalto de los colombianos a la vivienda de Alonso fue planificado por Amador, que pensaba robar 150 kilos de cocaína que había almacenados allí. Un testigo protegido identificó a Amador y al otro guardia civil que se sentó en el banquillo, José Antonio Bandera, como los participantes en reuniones anteriores a la muerte de Lucía Garrido en un bar de Torremolinos. A esas reuniones acudió un antiguo conocido de la Guardia Civil por sus actividades ilegales, apodado el Rana e identificado como Ángel Vaello García. En esas reuniones jamás estuvo Manuel Alonso, el marido de Lucía Garrido.

Manuel Alonso junto a su abogado durante el juicio.

Unas llaves, encontradas en el escenario del crimen, apuntaron al autor del mismo. El ADN descubrió que eran de Vaello García, que fue detenido en 2016. Pero en medio habían pasado muchas cosas, un testigo fue asesinado en Mijas, otro desapareció y nunca compareció en el juicio, otro murió asesinado en Colombia.... Desaparecieron grabaciones, se inutilizaron otras e incluso los guardias civiles que llevaban la investigación fueron espiados a través de las bases propias de la Benemérita.

Cuando se celebró el juicio en la Audiencia Provincial de Málaga hubo diferencias entre la Fiscalía y la acusación particular. El primero solo acusó al Rana como autor material y a Amador Pérez Luque como inductor y cooperador necesario. La acusación particular también acusó de inductores del crimen a Manuel Alonso y al otro agente, José Antonio Bandera.

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