24 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

El nuevo responsable llega tras una época marcada por la falta de dirección y las polémicas entre los miembros

Hevia, el conocido gaitero, se hace con la presidencia de una SGAE que pretende huir de la sombra de la corrupción

José Ángel Hevia, el nuevo presidente de la SGAE
José Ángel Hevia, el nuevo presidente de la SGAE / Efe
Contra todo pronóstico el gaitero asturiano José Ángel Hevia se ha hizo ayer con la presidencia de la Sociedad General de Autores y Editores. Con esta elección, la SGAE evitaba así ser intervenida por el Ministerio de Cultura. Hevia tenía como contrincantes a la soprano Pilar Jurado (a la que muchos daban por favorita) Teo Cardalda, Inma Serrano y y Josemi Carmona

El músico fue elegido con 20 votos a favor, dos en contra y 12 abstenciones, entre los 35 miembros del órgano rector, elegidos en las pasadas elecciones del 26 de octubre. Hevia permanecerá en el cargo hasta 2022, es decir, durante cuatro años.

Con esta elección de nuevo presidente la Sociedad General de Autores y Editores, espera cambiar su errático rumbo de los últimos tiempos, lleno de dimisiones y problemas con la justicia con la sombra de la sospecha de la corrupción cayendo sobre la institución.

Del sainete al esperpento

El precedente de lo que hoy se conoce por SGAE tiene su origen a finales del siglo XIX, en 1899 cuando los hermanos Álvarez Quintero, padres del sainete andaluz, crearon la Sociedad de Autores. En ese momento los autores apenas tenían derechos sobre sus textos. Habitualmente trabajaban para empresarios teatrales que se convertían de facto en dueños de sus textos, dejando a los escritores sin capacidad de maniobra sobre sus creaciones. Fue en 1941, en pleno franquismo, cuando se Convirtió en la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), incorporando a estos últimos. La inclusión de las empresas que se dedicaban a la edición, molestó a varios autores de la época como Eugenio Montes que explicó el cambio con una metáfora curiosa: “Es peligroso que las zorras cuiden el gallinero, pero es que negocien con ellas es imposible”.

Teddy Bautista, el más polémico presidente de la SGAE / Efe

En los ochenta, durante la presidencia del dramaturgo Juan José Alonso Millán, fue cuando los músicos irrumpieron en la SGAE para hacerla suya. Muchos escritores se quejaron de esta nueva situación. Antonio Gala en una reunión del órgano rector, al que pertenecía, se levantó harto de escuchar gritos y dijo: “ya he comprobado que la música amansa a todas las fieras menos a los músicos”.

Si fueron los padres del sainete los impulsores de la sociedad, en su época de mayor popularidad se acercó más al esperpento de Valle- Inclán. Esto ocurrió durante el largo mandato de Teddy Bautista, de 1995 a 2011. Las grandes críticas de una institución que nació para proteger a los creadores, se iniciaron cuando, durante el Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero, se aprobó el conocido como Canón digital, que grababa en la compra de cintas de vídeo y discos vírgenes para paliar las pérdidas de la industria discográfica. A esto se sumó la decisión de cobrar en tiendas e incluso en bodas de particulares por poder utilizar canciones.

Lo peor vino cuando las acusaciones de corrupción recayeron sobre Bautista y su equipo en el marco de la Operación Saga. Se les acusó de desviar 400 millones de euros. Todavía no hay una sentencia, pero Bautista acabó renunciando a la presidencia de la SGAE y su retirada de la vida pública.
A Bautista le sustituyó el gallego Antón Reixa, conocido por su grupo de pop irónico de los 80 Os Resentidos. El mandato de Reixa duró poco y acabó con polémica cuando decidió colaborar con la justicia denunciando el conocido como caso de “Ronda de las Televisiones”. Era una nueva corruptela, basada en cobrar derechos de temas musicales libres de derechos que se emitían en programas televisivos añadiendo “falsos arreglos” registrándose como nuevos . Este caso sigue siendo investigado.  

Reixa fue destituido por la Junta Directiva que colocó al frente al cineasta José Luis Acosta. Este se mantuvo hasta su dimisión en 2016. Lo sustituyó el compositor José Miguel Fernández-Sastrón, especialista en jingles publicitarios. Fernández-Sastrón, es nieto de Pepín Bello, el fundador de Galerías Preciados y estuvo casado con Simoneta Gómez-Acebo, hija de la Infanta Pilar de Borbón y sobrina del Rey Emérito Juan Carlos I.

José Miguel Fernández-Sastrón, último presidente de la SGAE / Efe

Con las elecciones de ayer, la SGAE busca recuperar el prestigio perdido, mientras la justicia sigue instruyendo los casos donde se vieron implicados algunos de sus directivos. Todo, un reto para el nuevo presidente, José Ángel Hevia.

De pelearse con la SGAE a presidirla

José Ángel Hevia nació en la localidad asturiana de Villaviciosa en 1967. Desde 1985 de dedicó a fundar bandas de gaitas. En 1993 ganó el primer puesto en el I Concurso y Muestra de Folklore Ciudad de Oviedo, y empieza su carrera hacia el éxito. Su punto de mayor popularidad lo alcanzó a finales de los 90. Su sonido, descrito como “gaita electrónica” triunfó masivamente llegando a ser número 1 en las listas y a vender dos millones de copias de su disco Tierra de nadie. Diez años más tarde una colaboración con Alberto Comesaña (Presuntos implicados) se presentó a la preselección para representar a España en Eurovisión sin lograrlo.

El hombre que revolucionó el folclore asturiano ahora se enfrenta al reto de cambiar la SGAE, una institución con la que tuvo varios desencuentros. Hevia fue muy crítico con la entrada de representantes de discográficas en la directiva. Tampoco se calló ante el escándalo de las “ruedas de televisiones”. De hecho, el poner orden entre las distintas tendencias dentro de la institución es uno de sus objetivos, tal y como aseguró en una entrevista para La Razón: “Las divisiones internas, los conflictos entre diferentes grupos de socios han de ser la primera meta a solucionar. La aprobación de los estatutos y la atención a los requerimientos ministeriales es el primer hito a corto plazo, pero la pacificación de la sociedad solo llegará a través del diálogo”. 

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