28 de febrero de 2021
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FIN DE SEMANA

Indignación en los círculos monárquicos por la defensa de la Casa Real a la falta de respeto del presidente del Gobierno

Día negro de Pedro Sánchez: de los gritos de “okupa” y “elecciones” a su llegada al desfile de la Fiesta Nacional al ridículo en la recepción del Palacio Real

Ridículo de Pedro Sánchez en la recepción en el Palacio Real
Ridículo de Pedro Sánchez en la recepción en el Palacio Real
La primera Fiesta Nacional como presidente de Gobierno de Pedro Sánchez se convirtió en una jornada bochornosa. El día después de pactar con Podemos una subida récord de impuestos fue recibido con una sonora pitada y gritos, pero lo peor sucedió en el Palacio Real donde su “suplantación” del papel del rey como anfitrión causó estupor.

La Fiesta Nacional del 2018, el primer 12-O de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, fue si duda una jornada para olvidar para el actual inquilino de La Moncloa. Empezó con gritos y abucheos y acabó con un supuesto error en el protocolo que abochornó no solo a los asistentes, también a los españoles. El Cierre Digital  les mostró el vídeo en primicia, el cual volvemos a mostrarles a continuación.

 

Felipe VI y Doña Letizia llegaron con gran anticipación al Palacio Real, vieron desde el balcón la llegada de sus invitados para posteriormente esperarles para realizar el saludo protocolario.

Los primeros a quienes han saludado han sido a Pedro Sánchez y su mujer, Begoña Gómez. Ambos, tras saludar a los Reyes se situaron a su lado, rompiendo el protocolo, en situación para saludar junto a ellos a los invitados que han acudido al Palacio Real. Ana Pastor, que era la tercera persona -al ser la presidenta del Congreso es la tercera autoridad del Estado-, ante la confusión generada, ha llegado a saludar a Pedro Sánchez y ha advertido del error. Rápidamente, desde protocolo de Casa del Rey se han acercado para indicarle al presidente del Gobierno que debía abandonar esa posición, que ése no era su lugar y debía avanzar hasta la sala donde debían aguardar las autoridades a que comenzara el cóctel.

Zarzuela vuelve a salir al rescate de Moncloa

Pero más estupor ha causado la respuesta de Moncloa. "Ha sido un error. Nos habían indicado que había que hacer tiempo y por eso nos hemos quedado ahí", han explicado fuentes cercanas a Sánchez, que han señalado que seguían indicaciones del personal de Zarzuela.

Una excusa que vuelve a culpar a otro de los errores de Sánchez a otros y que ha acatado, según nos indican fuentes cercanas a Zarzuela a regañadientes. Las mismas fuentes recuerdan que Sánchez tiene unos mínimos conocimientos tanto de protocolo como ya mostró en la visita de Ángela Merkel a Doñana este pasado verano cuando llegó a ceder el paso a la mandataria alemana y a su esposo, pero no lo hizo con su mujer a la que prácticamente avasalló para pasar antes.

Abucheado en el desfile en el Paseo de la Castellana

Ya la mañana fue aciaga para Pedro Sánchez. En su primer desfile de la Fiesta Nacional  como presidente del Gobierno el público más cercano a las tribunas de autoridades lo ha recibido y despedido con abucheos, pitos, insultos y gritos repetidos de "elecciones, elecciones” y “okupa”.

Desde que llegó a la plaza de Lima de Madrid, en el Paseo de la Castellana, y a pesar de que no se anunció su llegada por megafonía para intentar disminuir la pitada -la llegada de los Reyes si se anunció-, la parte de público situada junto a la tribuna de invitados que se vio su llegada comenzó una sonora pitada bajo los gritos de "fuera, fuera", "elecciones ya" y también algunos insultos.

Pero el momento más incómodo para Sánchez ha sido cuando, una vez iniciados los actos, se ha situado junto a otros miembros del Gobierno en la tribuna de autoridades. El público más cercano a esa zona ha subido la intensidad de sus protestas al grito de "elecciones, elecciones". También se han podido escuchar otros gritos como "traidor" u "okupa".

La escena se ha repetido por tercera vez cuando ha acabado el desfile y Sánchez y los miembros del Gobierno se marchaban. Posiblemente ha sido el momento con más intensidad en los abucheos y en los gritos. Más tarde, su actitud bochornosa en el Palacio Real fue el colofón a una jornada negra.

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