20 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

Guardia Civil tiene el Grupo de Delitos Telemáticos dedicado a la lucha contra la ciberdelincuencia y la Policía Nacional, la UIT

Más de un centenar de agentes luchan a diario en España contra los peligros de la darknet o Internet profunda

Estos últimos días se ha hablado mucho de la deep web o Internet profunda como lugar donde se contratan los sicarios o se inician el 90 por ciento de los delitos mundiales, tras la detención de dos sicarios como presuntos asesinos del concejal de Izquierda Unida en Llanes, Javier Ardines. En realidad, hay quien sostiene que el 95 por ciento del tráfico online se produce en esta Internet profunda o darknet y sólo el cinco por ciento lo hace de manera legal.

Para explicar exactamente qué es la deep web se suele comparar Internet como un iceberg, la parte vista sería la web normal y la oculta la deep web, de la que formaría parte la darknet, servidores a las que hay que acceder usando Tor (The Onion Router), en español “Router cebolla” o Freenet, algunos de los programas especializados más conocidos, porque en la deep web no todo es ilegal, aunque sus contenidos no están indexados en los buscadores clásicos.

Normalmente, donde se cometen o preparan la comisión de delitos es dentro de la darknet. Para navegar por la darknet se dice que es necesario un software especial, pero en realidad existen buscadores  y protocolos como el citado Tor capaces de indexar miles de páginas. Se supone que estas webs son anónimas, pero esto no es del todo real, porque igualmente que en la Internet normal hay cookies y programas para rastrear nuestra IP, una dirección ligada físicamente a un lugar, también existen programas en el Internet oculto para el mismo cometido.

Ni tan siquiera el famoso Tor es infalible, ya que según los documentos filtrados por Edward Snowden en 2013 la NSA de Estados Unidos habría conseguido quebrar la seguridad de TOR y así identificar a los usuarios que buscaban el anonimato. A pesar de ello Tor presume de ser el sistema usado por la Marina de Estados Unidos para encriptar sus comunicaciones.

La realidad es que los servicios de la Internet oscura no son fáciles de interceptar ni de espiar, porque si fuera así la Policía ya habrían acabado con el tráfico de drogas, de armas y la pornografía infantil, entre otros delitos. En España la Guardia Civil tiene la GDT, Grupo de Delitos Telemáticos, dedicado a la lucha contra la ciberdelincuencia y la Policía Nacional cuenta con la Unidad de Investigación Tecnológica (UIT), ambas dedicadas a la lucha contra el cibercrimen, con unos 90 efectivos cada uno, que llevaron a el pasado año a cabo unas 500 investigaciones cada una. Pero los números están lejos de dar la razón a los buenos, porque en este caso los malos, con 66.000 delitos on line, llevan las de ganar. "Los "malos" en este aspecto, como en todos los delitos siempre van un pasito por delante, en técnicas y tecnología, aunque en este caso podemos decir que las cosas están más igualadas", declaró un veterano, que no viejo, investigador policial a elcierredigital.com.

Una policía rastrea Internet.

Para luchar contra estos delitos que no son nuevos, pero sí las herramientas que se utilizan, la ciberpolicía tiene muchos métodos si se trata de rastrear al autor de un hecho delictivo, los rastros digitales, la huella digital sí es posible de seguir. En España se pemite la figura del agente encubierto sólo con una autorización judicial previa desde julio de 2015, aunque en Estados Unidos funciona esta figura desde 1998.

De esta manera, los agentes de EEUU, con supervisión judicial, adquieren una identidad falsa y se hacen pasar por alguien que demanda u ofrece servicios de drogas, armas, sicarios o cualquier otra actividad ilícita. En España esto no se puede hacer porque se consideraría provocación al delito. La Policía española sólo se puede intervenir para adquirir pruebas de un delito que se está cometiendo.

Tanto Guardia Civil como Policía Nacional tienen maneras de recibir denuncias anónimas de ciudadanos que detecten actividades ilegales en la web. Sin embargo, estas actividades sí pueden ser rastreadas por los agentes, que logran obtener dominios, mails y claves de usuarios.

Pederastas camuflados

Hace algunos años los pederastas se camuflaban en plataformas de juego online o páginas pantalla, que simulaban otros servicios, para poder cobrar el material pornográfico que vendían. También empleaban los servicios de “bulletproof hosting”, pagando grandes cantidades de dinero a servicios de alojamiento de terceros por albergar contenidos ilegales a cambio del silencio de los administradores.

Ahora los productores de este material sufren el mercado de copias ilegales y su material se distribuye de manera gratuita a través de la red Tor de modo que se acaban los ingresos para los productores. ¿Qué hicieron los delincuentes para luchar contra esta piratería? Crear una “pedofunding”, un crowdfunding de recogida de fondos para actividades ilegales. La práctica es similar a cualquier otro crowdfunding, colgar un vídeo con parte del material y solicitar contribución, cuando se llega a la cantidad estipulada se envía ese video completo a los donantes. El dinero se recoge en bitcoins y si no se llega al mínimo pedido se retiraba el vídeo.

Sicarios a precio de saldo

Es complicado saber quien está al otro lado de la pantalla y en la mayoría de los casos son timadores profesionales. Por eso, el intermediario en el crimen del concejal Ardines prefirió contratar a sicarios que conocía, en vez de acudir a la red. Tras el asesinato de Ardines la Prensa ha puesto de moda el tema de los sicarios contratados on line, que en la mayoría de los casos son estafadores especializados en hacerse pasar por asesinos profesionales.

Tarifas publicadas en la darknet y obtenidas por Xataka.com con los precios por asesinato

Si eres un sicario a sueldo y abres una web ofertando servicios casi seguro que vas a acabar detenido, como ya ha ocurrido. En la revista Xataka.com hicieron un experimento, en 2016 preguntaron tarifas de sicarios a sueldo y los encontraron desde 20.000 dólares, llegaron a hablar con los perfiles de C'thulhu, Quick Kill o Contract Killer, que pidieron en todas las ocasiones el prepago de la tarifa.

 Estafas sin control

En un mercado completamente libre y sin controlar, lo que prolifera más rápido son los estafadores. El actual usuario está bastante acostumbrados al scam en Internet -el timo del nigeriano es bastante frecuente- pero en la deep web, donde lo único que te protege como comprador es la precaución, las técnicas de scam pueden llegar a ser muy sofisticadas y convincentes.

Una de las estafas más comunes consiste en el llamado Exit Scam, cunado un vendedor que hasta entonces tenía buena reputación cierra el negocio pero sigue recibiendo pedidos y pagos a cuenta. En Tor hay mucha gente intentado quedarse el dinero de los demás. En la web profunda hay policía española patrullando, pero también agentes del FBI que montan “honeypots” o webs falsas para hacerte picar cometiendo una ilegalidad. Navegar en la darknet no es ilegal, excepto que se visiten páginas dedicadas a fines delictivos. Pero si vas a comprar algo de los que allí se vende o webs pedófilas tendrás problemas.

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