20 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Fue asesinado por dos sicarios argelinos contratados por Pedro Nievas, marido de la prima política del concejal, con quien mantenía una relación

Un año del crimen de Llanes: repasamos las claves de esta historia de sexo, traición y muerte del concejal asturias

Javier Ardines
Javier Ardines
El concejal de IU en Llanes, Javier Ardines, fue asesinado cuando iba de camino trabajar el 16 de agosto de 2018. En plena fiesta de San Roque, entre la atmosfera festiva, las carreras y los puestos de comida, ocurrió uno de los crímenes más mediáticos del año. Hoy, sabemos que las relación que mantenía con su prima política propició un fatal desenlace en esta historia.

Javier fue asesinado a trescientos metros de su vivienda. Tras la autopsia realizada, los médicos forenses del Instituto de Medicina Legal de Asturias confirmaron lo que en su momento se pensaba: que el edil fue asesinado tras recibir varios golpes en la cabeza. Inicialmente, la investigación tuvo varias líneas abiertas y se pensó que los móviles de su asesinato podrían ser de carácter político, laboral, personal y familiar.

No obstante, después de varios meses de hermetismo y una exhaustiva investigación, se descubrió que Pedro Luis Nieva Abaigar, de 48 años, casado con la prima hermana de la mujer del concejal era el autor intelectual del asesinato del edil asturiano. 

Pedro tiene dos hijos y es gerente de una empresa de suministro e instalaciones eléctrica llamada Instalaciones Mugarra, una especialidad en la que se formó en el Instituto de Formación Profesional Urritze de Amorebieta. Mantenía una relación de amistad y parentesco con Javier Ardines. Tanto que aparecen en fotos juntos en un ambiente familiar muy próximo. No era raro verlos a todos juntos en las fiestas que se celebraban por la zona de la costa asturiana a lo largo de los veranos. 

Conversación de Whatsapp obtenida por la policía. 

Las investigaciones de la Guardia Civil apuntaban desde su inicio a que el crimen había sido cometido por una persona fuera de Llanes, aunque conocedora de la zona. Tanto que se peinaron varios hoteles de esta zona donde se podía haber alojado el presunto asesino, que desde un primer momento la Guardia Civil consideró que podían ser sicarios.  

La investigación concluyó que Pedro Luis fue el principal artífice del crimen. El responsable del crimen habría investigado como espiar a su esposa de la que sospechaba infidelidad, además de contactar con un hombre de confianza que le asesoraría en como planificar el ataque a Javier Ardines. El asesinato finalmente fue cometido por dos sicarios argelinos contratados por Nievas.

Durante su declaración, uno de los sicarios aceptó haber recibido un pago de 25.000 euros para “dar un susto” a Javier Ardines. En febrero de este año, Pedro fue detenido en Amorebieta, municipio de Vizcaya situado a unos 200 kilómetros de Llanes. En el interior de la vivienda se encontraban también la mujer, los dos hijos y la mujer del detenido.

Amor, traición y venganza

Pedro estaba obsesionado con la idea de que Javier Ardines estaba enamorado de su mujer y habría contratado a los sicarios, movido por los celos, para ajustar cuentas  con el concejal. Así se demostró cuando la investigación cambio de rumbo, después de que la Guardia Civil revisara el móvil de Pedro Nievas y volcara las cookies del teléfono. Todo apuntaba a espionaje y seguimiento de su esposa, que había mantenido varios años una relación sentimental extramatrimonial con Javier.

La UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil) descubrió que Nievas había visitado varias páginas y consultado información relacionado con  espionaje y sospechaba que instaló en algunos lugares de la casa de verano equipo destinado a vigilar a su mujer en todo momento.

Para la Guardia Civil fue sintomático que tras la muerte de Ardines, Katia Blanco, la esposa de Nievas, automáticamente sospechase de que su marido pudiera tener motivos suficientes para haber matado a Francisco Javier Ardines y estar detrás de su muerte, llegando a preguntarle de manera directa: "Pedro" "Que as hecho" (sic).

Katia y Pedro 

Después de dos declaraciones y la presión policial, el 16 de noviembre de 2018 finalmente Katia se derrumbó y confesó que "la relación entre el finado y ella se remontaría a cuando ella tenía aproximadamente 15 años. Un año después, ya con 16, dice que Francisco Javier empezó una relación con su actual mujer, Nuria". Sin embargo, "cuando la manifestante tenía unos 17 años,  en una ocasión la dicente tuvo un romance de una noche con Francisco Javier", según recoge el sumario del caso al que ha tenido acceso elcierredigital.com.

Las relaciones entre Ardines y Katia se remontan a varios veranos atrás en Asturias y así se ve reflejado en el sumario: "cuando la manifestante tenía 18 años volvió a tener un romance con Francisco Javier. En esta ocasión se llegaron a acostar juntos (...) A raíz de aquel momento, la dicente y Francisco Javier continuaron teniendo relaciones sexuales de manera muy esporádica".

Esos episodios se habrían repetido durante los últimos 30 años y fueron descubiertos por Pedro, un 9 de diciembre de 2017, cuando grabó una conversación a la pareja, durante una comida en el bar Muros, de Nueva de Llanes. Pedro se levantó de la mesa con la excusa de ir al baño, pero dejó el teléfono móvil grabando bajo una servilleta y fue entonces cuando la pareja comenzó a hablar sobre su relación. Un par de días más tarde Pedro le recriminó a su mujer la infidelidad y le hizo escuchar el audio.

Jesús Muguruza, el intermediario

Jesús Muguruza Butrón es el hombre que supuestamente intermedió en la contratación de dos matones para matar a Francisco Javier Ardines por encargo de Pedro Luis Nieva. Se le acusa de poner en contacto con los dos argelinos, autores materiales de los hechos.

Muguruza confesó su participación en los hechos el 10 de diciembre de 2018 ante los agentes de la Guardia Civil que le tomaron declaración durante la fase de instrucción del asesinato de Ardines.

En aquella exposición de hechos, Muguruza, de 49 años, con antecedentes por tráfico de drogas en Algeciras en el año 2000, detenido en Tánger (Marruecos) en 2007 por el mismo delito, y ya en el País Vasco fue detenido en 2011 por infringir la normativa pesquera y en 2012 por infracción circulatoria, se derrumbó y reconoció que "ha estado en la vivienda que Pedro posee en un pueblo de la zona de Llanes".

El cómplice recordó que había estado de vacaciones con su pareja de hecho, Fátima Moueli, española de origen marroquí, y su hija menor, en Málaga el 5 de agosto de 2018 y "él acompañó a Pedro a la casa de Asturias una semana o diez días antes de irse de vacaciones, sobre la última semana de julio".

Según la versión de Muguruza, los contactos comenzaron el día que Pedro Nieva reconoció ante Jesús, la infidelidad de su mujer con "un primo que vive en la zona de Asturias". Tras esta conversación, Jesús afirmó que "sobre finales del mes de julio de 2018, Pedro le ofreció al manifestante que si le pegaba una paliza al hombre con el que la mujer de Asturias le estaba siendo infiel le pagaría un dinero".

Entonces Jesús, residente en la localidad vizcaína de Erandio, se negó, siempre según su versión, pero Pedro le preguntó "si conocía a alguien que por encargo pudiera ir a Asturias a pegarle una paliza, diciéndole Jesús que conoció a un hombre natural de Argelia (...) y que cree que él lo podría hacer". Se refería a Djillali Benatia, argelino detenido como presunto autor material del asesinato en compañía de su compatriota y cómplice Maamar Kelli.

Los investigadores de la Guardia Civil sospechan que Muguruza cobró 10.000 euros después del asesinato de Ardines y que Djillali y Maamar cobraron 25.000 euros en vez de los 11.000 acordados.

La participación de Muguruza no se habría limitado a poner en contacto a Nieva y los presuntos asesinos de Ardines, sino que habría acompañado a los autores intelectuales y materiales al lugar de los hechos para preparar el terreno. También concertó citas entre Nieva y Djillali para pactar el precio de la supuesta páliza que se acabaría convirtiendo en un asesinato y, lo más importante, según la Guardia Civil Muguruza habría cobrado por ello.

Para los investigadores, "la figura de Jesús Muguruza Butrón en el entramado que se investiga resulta totalmente determinante" y argumentan que "en todo momento ejerció el papel de intermediario entre Pedro Luis Nieva y uno de los autores materiales.

Emboscado cuando salía a faenar

Javier Ardines fue asesinado en la madrugada del 16 de agosto a escasos metros de su casa en Belmonte de Pría, en el concejo de Llanes (Oviedo). El edil acudía con su furgoneta al muelle de Llanes para salir a faenar (aunque era concejal ejercía como pescador), pero se topó de camino con tres vallas de obra que interrumpían su camino.

Las vallas fueron colocadas intencionalmente para tenderle una emboscada y obligarle a bajar del vehículo para retirarlas. Fue entonces cuando Ardines se apeó del vehículo para retirar los obstáculos y, en ese momento los sicarios le rociaron con spray pimienta de autodefensa, vaciándole el bote casi entero sobre su rostro. Luego le estrangularon y le  golpearon con un bate de béisbol y un palo en la cabeza hasta matarlo.

Javier era pescador y concejal del pueblo.

Un hombre que paseaba a su perro encontró el cuerpo sobre las ocho de la mañana. El concejal estaba en el suelo boca abajo, a 70 metros de su coche, que se encontraba todavía con la puerta abierta y en marcha. Una de las primeras personas en llegar al lugar de los hechos, alertada por el tránsito de vehículos de la Guardia Civil, fue Katia Blanco, la mujer de Pedro Nieva, el presunto inductor del asesinato, y prima de la esposa de Ardines, Nuria Blanco.

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