27 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

El sumario Kitchen recoge la entrada ilegal de Enrique Olivares vestido de cura en el domicilio del extesorero del Partido Popular en octubre de 2013

Así fue el asalto a la casa de Bárcenas contado por sus protagonistas: "Cállate o te pego un tiro... Esa persona nos iba a matar"

Rosalía Iglesias y su hijo Willy Bárcenas a la salida de uan visita a Soto del Real.
Rosalía Iglesias y su hijo Willy Bárcenas a la salida de uan visita a Soto del Real.
El sumario de la causa Kitchen del espionaje encargado a José Manuel Villarejo ha puesto al descubierto algunos datos hasta ahora inéditos por desconocidos de lo que pasó el día que un falso cura, Enrique Olivares García, entró en casa de Luis Bárcenas mientras éste se encontraba en prisión y amenazó a su esposa, Rosalía Iglesias, su hijo Guillermo Willy Bárcenas y la señora de servicio, Victoria Feliz de la Cruz si no le daban "los discos duros". Así contaron los hechos sus protagonistas.

El 23 de octubre de 2013  Enrique Olivares García, un hombre vestido de sacerdote, con una traje negro, un alzacuellos blanco y ocho antecedentes policiales y otras dos identidades ficticias (decía llamarse Jesús Sánchez y Juan Manuel Muñoz) llamaba a la puerta de los Bárcenas en la madrileña calle Príncipe de Vergara 34 y decía ser el cura de Soto del Real y que venía a hacer una entrevista a la familia sobre la petición de libertad provisional del extesorero del PP. 

 Enrique Olivares durante el juicio.

Olivares iba armado con un revólver tipo British Bulldog con el número 18 troquelado en varias de sus piezas con capacidad para cinco cartuchos dentro de un maletín. Olivares sería acusado de tenencia ilícita de armas, amenazas, lesiones, allanamiento de morada y detención ilegal. Llevaba además diez cartuchos de fogueo, uno de ellos con una bola de acero adherida en la punta. Al detenido también se le encontró encima un rollo de precinto de color marrón, un paquete de bridas, una brida "ya utilizada al parecer para Guillermo Bárcenas", un par de guantes de tela de color negro, un artículo del periódico El Mundo fechado el miércoles 23 de octubre, un bote de pegamento marca superglu 3 y un bote de crema limpiadora de artículos de plata, según recoge el atestado realizado por la Policía tras el suceso.

                                                                               El arma incautada según consta en el sumario.

Los hechos de aquel día fueron relatados en primera persona por Guillermo Willy Bárcenas en su declaración ante la Policía: "Un varón llamó a la puerta diciendo ser cura de Instituciones Penitenciarias y pidió entrevistarse con el hijo y la mujer de Luis Bárcenas para tramitar la libertad condicional de éste". Entonces permitieron al hombre entrar en la casa y se acomodaron en un sofá del salón hasta que "una vez que estábamos todos en el salón el varón ha sacado un arma y apuntando a la madre de Guillermo le ha dicho a éste: "Túmbate en el suelo o le pego un tiro a tu madre", que luego a Guillermo le ha puesto una brida  en las manos, luego a su madre y después a la asistenta, diciendo a continuación "ahora me lleváis al despacho de tu padre" (...)".

"Calla o te pego un tiro"

Cuando llegaron a la estancia "le dice "hacerme entrega de los pendrive de tu padre, o me dáis la información que tumbe al gobierno u os mato" y acto seguido se dirige a Guillermo y le dice "o me das la información o le doy un culatazo a tu madre y la duermo". Luego, cuando el hombre hizo intención de golpear a Rosalía Iglesias su hijo "logró zafarse de las bridas y se ha avalanzado sobre el varón consiguiendo reducirlo antes de que agrediera a su madre". Rosalía Iglesias ratificó esta declaración en su totalidad.

Luego los funcionarios tomaron declaración a la asistenta, Victoria Feliz de la Cruz, que añadió algunos datos: "Después de atar a Guillermo con las bridas se dirige a la asistenta y le dice: "Usted es de Santo Domingo así que sabe que es lo que va a pasar aquí". En un momento dado el varón se gira y le dice a la señora: "Calla o te pego un tiro". Pero la asistenta se quejó de que las bridas le hacían daño y entonces "éste se dirigió junto con Guillermo a la cocina a por un cuchillo para cortar la brida, girándose en ese instante y diciéndole a la señora: "Como os mováis de aquí le pego un tiro a éste". Después de volver de la cocina y soltar a la asistenta se dirigen al despacho de Luis Bárcenas y les dice "darme los pendrive y la documentación".

                                                            El arma con sus cartuchos.

Entonces Guillermo Bárcenas logró deshacerse de las bridas y "tras el forcejeo entre Willy Bárcenas y el intruso la asistenta tomó el revolver y salió corriendo a la calle y entregó el arma en la cafetería Perfil 34, justo al lado del domicilio. El camarero, Jorge Ferrer, guardó el arma, que fue recuperada por los dos policías que llegaron primero al lugar. Porque mientras Guillermo retenía al hombre su madre Rosalía Iglesias salía al balcón a pedir socorro. La llamada de auxilio la escuchó su vecina de abajo, Candela Sánchez, que llamó a la Policía. Pero antes llegó Sergio Ríos Esgueva, el chófer de la familia a quien había llamado el conserje de la finca de al lado y como estaba en la calle General Díaz Porlier, una calle paralela a Príncipe de Vergara, con su mujer Patricia, llegó inmediatamente al lugar y ayudó a Willy Bárcenas a retener al individuo.

Declaración de Rosalía Iglesias

Rosalía Iglesias también explicó los hechos en su declaración que "sobre las quince horas y cuarenta y cinco minutos del día de hoy cuando la dicente terminaba de tomar una infusión la persona que la ayuda en las labores del hogar le manifiesta que hay un sacerdote abajo que viene del Obispado el cual le ha llamado a través del telefonillo de la puerta de entrada al edificio, manifestándole la dicente que le abra y recoja lo que viene a entregarles". Pero una vez que el hombre llega a la puerta del domicilio "en la que estaba esperando Victoria le comunica que no quería entregar nada, que solamente venía a hablar con la señora de la casa por hablar de un tema que le ha mandado el Obispado sobre un tema de Instituciones Penitenciarias que tenía relación con su marido por el tema de su puesta en libertad". Una vez que el hombre estaba dentro sentado pidió reunir a todos los convivientes, "preguntándole a su hijo Guillermo por los estudios que realizaba y otros datos personales de los que el sacerdote parecía tener muchos conocimientos, tales como su estancia en Nueva York y otros similares".

                      Todo lo que llevaba el detenido excepto la pistola.

Sigue Rosalía contando el momento crucial cuando "sacó una pistola oscura con la cual les encanoñó a todos, manifestándoles que se había acabado el teatro, que le dieran toda la información y material que tenían en su casa para derrocar al Gobierno y que si no se lo daban les iba a matar a todos". Transcurrida más de media hora "e insistiendo para que les diese los discos duros, grabaciones y papeles que su marido tenía en el domicilio, les obligó a los tres en fila india a dirigirse al despacho, encañonándolos en todo momento con el arma que portaba, que les iba diciendo que la tenía amartillada y solamente era apretar el gatillo". Una vez en el despacho "el sacerdote les vuelve a amenazar de muerte para que le digan donde tenía los papeles, discos duros y grabaciones escondidas, todo ello con una cara descompuesta de ira y amenazante por lo que en ese instante percibió que esa persona les iba a matar".

El chófer, Sergio Ríos, declaró que cuando llegó al domicilio se encontró a Rosalía gritano y a Guillermo reteniendo al individuo en el suelo y ayudó a retenerlo, escuchando que gritaba: "Rajoy, yo no quería dinero lo que quiero son los discos duros, quiero derrocar al fascismo".

              Cinta y pegamento que llevaba Olivares encima.

El último testigo fue el camarero de la cafetería junto a casa de Bárcenas, Jorge Ferrer Esteban, que guardó el arma en una taquilla que tenía bajo llave en el bar y refugió a la asistenta de los Bárcenas y que cuando la policía llegó se la entregó en una bolsa de basura.

Cuando la Policía llegó la puerta estaba abierta y Guillermo Bárcenas dijo a los agentes que "hay un hombre armado en mi casa, me ha querido matar, está al fondo del pasillo". Cuando los agentes entran en el salón se encuentran "a dos hombres forcejeando en el suelo, uno de ellos vestido de sacerdote (...) y otro individuo resultando ser Sergio Ríos Esgueva".  Enrique Oliveras García, nacido en Cuenca el 25 de enero de 1949, se negó a declarar en la Comisaría de Policía. Está internado en la cárcel de Estremera cumpliendo 22 años de cárcel por aquellos hechos.

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