15 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

El 30 de enero de 1989 el primo de Juan Carlos I moría decapitado con un cable mientras esquiaba en EEUU, un suceso que hoy sigue siendo un misterio

Las incógnitas todavía sin resolver del 'accidente' de Alfonso de Borbón: 35 años de la muerte del duque de Cádiz

El Cierre Digital en Fotografía de Alfonso de Borbón, el que fuera duque de Cádiz, fallecido el 30 de enero de 1989
Fotografía de Alfonso de Borbón, el que fuera duque de Cádiz, fallecido el 30 de enero de 1989
El pasado 30 de enero se cumplieron 35 años del trágico fallecimiento del que fuera duque de Cádiz y Anjou, Alfonso de Borbón, a la edad de 52 años. El accidente de esquí en el que perdió la vida quedará siempre en la memoria de los españoles por su impacto y frialdad, pues el duque fue casi decapitado mientras esquiaba en EEUU por un cable de acero que sostenía una pancarta, en unas circunstancias muy dudosas que han levantado la sospecha de muchos y que alimenta numerosas teorías al respecto.

El pasado 30 de enero se cumplieron 35 años del trágico fallecimiento de Alfonso de Borbón y Dampierre en un accidente de esquí en Beaver Creek, en el condado de Eagle (Colorado) en 1989. El hijo de los duques de Segovia, primo del rey don Juan Carlos y primer esposo de Carmen Martínez-Bordiú, se encontraba de visita en Estados Unidos para disfrutar de su deporte favorito, el esquí, durante la celebración de los Campeonatos del Mundo. Desafortunadamente, perdió la vida en un trágico accidente que ha sido fruto de polémicas y todo tipo de teorías de la conspiración

El accidente sucedió durante la inspección de una pista de esquí cerrada al público. El duque de Cádiz estaba acompañado por el esquiador austriaco Toni Sailer, su esposa Gaby Rummeny y el canadiense Ken Read, quien era responsable de la seguridad de la prueba de descenso. Sailer detuvo su descenso al darse cuenta de un cable bajo y fue a advertir a los demás esquiadores, pero lamentablemente no llegó a tiempo para advertir a Alfonso de Borbón. Al pasar cerca de Sailer, el cable le causó una herida mortal en el cuello. En ese momento, Daniel Conway, un empleado de la estación, estaba manipulando dicho cable que sostenía la pancarta de meta de la competición.

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Fotografía de Alfonso de Borbón, fallecido duque de Cádiz

La muerte de Alfonso a la temprana edad de 52 años impactó profundamente a toda España. Apenas cinco años antes, en febrero de 1984, el duque de Cádiz y su exesposa, Carmen Martínez-Bordiú, atravesaban el momento más difícil de sus vidas. Dos años después de su separación, su hijo Francisco murió trágicamente a los once años en un accidente de tráfico mientras regresaba de esquiar con su padre y su hermano Luis Alfonso de Borbón. Luis Alfonso, que es duque de Anjou, esposo de Margarita Vargas y padre de cuatro hijos, confesó para la revista ¡Hola! que recuerda a su padre y a su hermano todos los días. 

Las dudas sobre su muerte y las teorías de la conspiración

Los días siguientes al trágico accidente fueron caóticos y perturbadores. La prensa comenzó a difundir información que generó todo tipo de rumores y teorías conspirativas. Mirta Miller, quien había sido pareja del duque de Cádiz durante nueve años, reveló que meses antes de la muerte de Alfonso, él le confesó: "Si estuviera viviendo en el siglo XVIII, ya estaría decapitado".

Pero estas no fueron todas las polémicas del asunto, pues los médicos tardaron más de treinta minutos en atenderlo en la zona nevada y dos horas en llevarlo a la clínica. La radio local se refirió al incidente como un atentado, y en un principio, la policía consideró el caso como un homicidio. Daniel Conway, el empleado responsable de manipular el cable que causó la "decapitación" del duque, desapareció misteriosamente.

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Fotografía de Alfonso de Borbón practicando esquí

Más de tres décadas después de la muerte del aristócrata todavía muchos piensan que no se trató de un mero accidente. Por un lado, está la desaparición del supuesto trabajador de la pista de esquí llamado Daniel Conway del que nunca más se supo. Además, muchos señalan la extrañeza de que la ambulancia tardase tanto en llegar, sobre todo, cuando al día siguiente de los hechos arrancaba un Mundial de Esquí. Por si no fueran suficientes estos puntos oscuros, además, Toni Sailer se quejó públicamente de que su declaración ante la policía no fue respetada. La policía también tomó la decisión de contradecir su informe inicial en el que se apuntaba como causa de la muerte un homicidio.

La actriz Mirta Miller, el último gran amor de Alfonso de Borbón. 

Para acabar de enmarañar el asunto, en marzo de 1991 una estudiante portuguesa denunció ante la Interpol una conversación captada a través del teléfono. Un hombre en francés y otro en español hablaban sobre la muerte del Duque y auguraban el mismo final para el hijo que pretendía seguir los pasos de su padre en el legitimismo francés. Esta era la obsesión de Alfonso, un hombre que soñó con vivir como Rey de España o de Francia y sólo consiguió morir como un monarca, es decir, como los últimos borbones franceses: decapitado.

Los organizadores del campeonato mundial de esquí, que arrancaba al día siguiente de la muerte del duque de Cádiz en Beaver Creek, admitieron el descuido y pagaron una cifra secreta y millonaria a los herederos de Alfonso de Borbón. La madre del Duque, Emanuela de Dampierre, reconoció en sus memorias: “Se especuló mucho sobre el asunto y, en mi opinión, fueron muy peregrinas algunas de las ideas que se lanzaron (…) Con sinceridad, creo que se trató de un trágico accidente”.

Una vida llena de frustraciones

Alfonso de Borbón no fue una persona que gozara de demasiada fortuna. Desde antes de su nacimiento, sufrió desgracias y frustraciones que le impidieron encontrar la felicidad. En 1935, su padre, don Jaime de Borbón, fue obligado a renunciar a su posición como Príncipe de Asturias por su abuelo, el Rey Alfonso XIII. Esta noticia pasó desapercibida en España, ya que la Familia Real llevaba cuatro años en el exilio debido a la proclamación de la II República. 

Don Jaime era sordomudo, lo que le impedía comunicarse, pero eso no le impedía disfrutar de los mejores lugares de entretenimiento en la Roma de Mussolini, como correspondía a su linaje Borbón. El político Gil Robles hizo un comentario cruel e irónico al respecto: "Un Rey sordo y mudo. ¡Sería un Rey perfecto!".

Para compensar esta situación, el Rey casó a su hijo Jaime con una aristócrata italiana llamada Emanuela Dampierre. Aunque le otorgó el título de Duque de Segovia, no se le concedió el tratamiento de Alteza Real, sino solo el de Excelentísimo Señor. Como si hubiera previsto el futuro, el Rey de España especificó que renunciaba a sus derechos y los de sus futuros descendientes en favor de su hermano Juan, quien se convirtió en el iniciador de la rama borbónica que actualmente reina en España.

El matrimonio de Jaime y Emanuela no fue feliz desde el principio. Emanuela se mostraba horrorizada por la supuesta voracidad sexual de su esposo. Durante esta unión, tuvieron dos hijos, Alfonso (1936) y Gonzalo (1937), pero también vivieron episodios de extrema sordidez. Emanuela no escatimó detalles al relatar sus memorias a Begoña Aranguren en 2004. Incluso reveló que contrajo una enfermedad venérea debido a las visitas de prostitutas que su esposo solía hacer. 

Sin embargo, omitió mencionar que abandonó a su marido en 1946 para casarse con Tonino Sozanni, un supuesto corredor de bolsa igual de infiel que su primer esposo. Por su parte, Jaime contrajo matrimonio con una artista de cabaret alemana llamada Carlota Tiedemann, aunque luego se dijo que era cantante de ópera. Los nuevos Duques de Segovia se unieron a los Duques de Windsor en la tendencia de cobrar por asistir a eventos y se convirtieron en figuras frecuentes en la prensa del corazón francesa.

Don Jaime de Borbón y Battemberg, padre de Alfonso de Borbón. 

Mientras tanto, sus dos hijos fueron criados en diferentes internados en Italia y Suiza, pasando tiempo con su abuela la Reina Victoria Eugenia, quien vivía en un tranquilo exilio en Suiza. En 1954, Alfonso se mudó a España para estudiar, mientras que su primo Juan Carlos lo hizo seis años antes. Ambos ingresaron al país con el permiso de Franco. Siete años antes, Franco había promulgado una Ley de Sucesión que establecía que España era un Reino, aunque no tenía Rey en ese momento. La ley también especificaba que el sucesor sería el Rey y que podía ser cualquier príncipe "de sangre azul, católico y mayor de treinta años", es decir, el príncipe que él eligiera. Y así lo hizo. Por esta razón, muchos historiadores argumentan que nuestra monarquía fue instaurada y no restaurada.

Durante décadas, los dos primos intentaron complacer a Franco. Pilar Eyre documenta su rivalidad en el libro ‘Dos borbones en la corte de Franco’ (2005). El dictador jugó con las posibilidades de ambos. La prensa se sumó al tema. Incluso en 1966, bajo el título de "Dos Príncipes", el diario Pueblo publicó dos entrevistas cruzadas de los primos en un enfrentamiento. Alfonso logró el apoyo de ciertos sectores de la Falange, así como de empresarios y políticos como Juan Antonio Samaranch o Landelino Lavilla. Sin embargo, todos lo abandonaron cuando en 1975 Juan Carlos I ascendió al trono.

Boda de Alfonso de Borbón-Dampierre con la nieta de Franco, Carmen Martínez-Bordiú en 1972. 

El último intento de Alfonso fue su matrimonio con Carmen Martínez-Bordiú en 1972. Muchos pensaron que el dictador podría inclinarse por Alfonso para ver a su nieta mayor convertida en Reina. Carmen Polo y el Marqués de Villaverde estaban entusiasmados con la idea, pero no fue así. Carmen era quince años más joven que su esposo y había tenido una juventud rebelde, incluyendo una relación con un hombre casado (Fernando de Baviera). 

Años más tarde, Carmen declaró que se casó para poder escapar del control de su padre. A pesar de tener dos hijos, Francisco en 1972 y Luis Alfonso en 1974, pronto se cansó de su papel de Alteza Real en la ficticia corte de El Pardo. En el verano de 1975, conoció al anticuario francés Jean Marie-Rossi, con quien se marchó cuatro años después a vivir a París, dejando a Alfonso con sus dos hijos. Era 1979 y la España de su abuelo ya comenzaba a parecer lejana.

Desde entonces, Alfonso se centró en reafirmar su papel como candidato legitimista al inexistente trono francés, haciendo valer su título de Duque de Anjou y su descendencia como el mayor descendiente de Hugo Capeto. Durante esos años, se asoció con la ultraderecha francesa, mientras en España mantenía una agria disputa con su ex esposa, cuyo matrimonio fue anulado eclesiásticamente en 1987.

Tal y como informó este medio, el punto álgido del enfrentamiento se produjo en febrero de 1984 cuando sufrió un accidente de tráfico en Navarra en el que moriría su hijo mayor Fran. En ese momento Carmen pidió la custodia de su hijo pequeño. El Duque concedió una entrevista al programa Informe Semanal donde mostró todo su rencor hacia Carmen. Semanas después, la abogada de su ex mujer, Concha Sierra, le dio la réplica en el programa de Mercedes Milá Buenas noches. Finalmente, Luis Alfonso siguió en Madrid son su padre hasta la muerte de su progenitor cinco años después.

En ese momento ya había entrado en la vida de Alfonso de Borbón su última pareja: la actriz Mirta Miller, una de las musas del destape de la Transición. Se conocieron en 1980 y durante años mantuvieron su relación en secreto. No era la primera vez que el Duque salía con una actriz. En los años 60 vivió romances con las italianas Mariú Tolo y Elena Rossi Drago. También salió con Marujita Díaz

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