22 de julio de 2019
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FIN DE SEMANA

El arrepentido extraficante gallego se sincera además sobre cómo financió a la UCD de Adolfo Suárez y Alianza Popular de Manuel Fraga

Laureano Oubiña: "Baltasar Garzón es un "comebalde”, una persona que come gratis... ese nunca ha sido un juez"

Exclusiva Laureano Oubiña durante el otoño pasado.
Laureano Oubiña durante el otoño pasado.
En esta segunda entrega, el extraficante gallego Laureano Oubiña habla en el cierredigital.com sobre su relación con el exjuez Baltasar Garzón, sus condenas por delitos fiscales, la financiación a partidos políticos como la UCD de Adolfo Suárez o Alianza Popular de Manuel Fraga, así como su largo paso por muchas de las cárceles españolas.

El 11 de octubre de 1999 se produjo el apresamiento del barco "Regina Maris" en aguas del océano Atlántico, dentro de la llamada operación Ocaso, una de las más importantes aprehensiones de cannabis realizadas hasta entonces por las Fuerzas de Seguridad. Se encontraron 445 fardos de hachís con un peso de más de doce toneladas y un valor de mercado de unos 15 millones de euros. Lo había fletado Laureno Oubiña.

Con la ayuda del traficante de armas Monzer Al Kassar, Oubina y su mujer, Esther Lago, fueron detenidos en Grecia, donde se encontraban de vacaciones, y extraditados a España. Laureano Oubiña fue condenado por este caso a seis años de prisión. Desde entonces, se convirtió en el traficante de hachís más penado de la historia penitenciaria española: 33 años de cárcel, por un total de ocho causas.

Mientras estaba en la cárcel por el Regina Maris, lo acusaron de blanqueo de dinero...

Estaba cumpliendo las tres condenas por tráfico de hachís, por los casos Playa de Martorell, Sayances y Regina Maris. Total 17 años y 10 meses, me acusaron de dos causas por blanqueo de capitales. Del primero salí absuelto en una instrucción que hizo Supergarzón y del otro condenado. Todavía no sé porque eran dos causas diferentes cuando el supuesto capital blanqueado era el mismo.

 Usted es uno de los primeros condenados por delito fiscal en España...

En 1990 me pidieron 1.200 millones de pesetas por dos delitos fiscales. Una sentencia dice que la procedencia de mi dinero es ilícito, pero yo hacía mis declaraciones a Hacienda. No existía ese dinero. Ellos realizaron los cálculos por lo que les dijo el director y subdirector  de la entidad del BBVA en Vilagarcía,.... ¡mira tu quien fue a hablar! Ellos estaban también imputados, pero decidieron contar lo que fuera para librarse, a pesar de que yo nunca entré en ese banco. Al final es la palabra de ellos contra la de mi mujer. Ningún juez tiene ni tendrá el valor de condenar a un banco.

 ¿Ha gastado mucho dinero financiando a partidos políticos?

Durante la Transición financié a la UCD de Adolfo Suárez, les di 36 millones de pesetas que me devolvieron una a una, incluso quisieron pagarme intereses, que rechacé. Yo me considero de centro y creo que nunca tendremos un presidente como Suárez. Luego financié a la AP de Fraga en Galicia, con 13 millones de pesetas, hasta 1982 o así. Estos nunca me devolvieron nada. Ni las gracias. Como traficante nunca di dinero a nadie, eh, que conste. No olvidaré nunca que después de la operación Nécora, Fraga fue con las cámaras frente a mi casa a mover el dedo señalando y diciendo que no querían narcos en Galicia y que había que meterlos en la cárcel de por vida, justo en la puerta del mismo restaurante donde habíamos comido juntos una semana antes. Los políticos, ya sabes como son.

 ¿Sabe que Baltasar Garzón está impulsando una nueva plataforma política?

Quien vote a Garzón es un tonto. Aquí lo llamamos “comebalde”, una persona que come gratis. Ese nunca ha sido un juez. Quién si es un juez es Luciano Varela Pérez, que llevó parte de la Nécora y el no vio el mínimo resquicio para detenerme, aunque nos tenía enfilados a los contrabandistas. Ese sí era un juez. Si hubiese tenido que meter en la cárcel a su madre, la hubiera metido. Si hubiera visto el mínimo resquicio nos jode a todos. Yo quiero jueces así, no estrellas de la televisión. Mi experiencia con Garzón siempre ha sido nefasta.

Oubiña, hoy en libertad.

 Con 33 años de cárcel se ha perdido muchas cosas en la vida....

Me he perdido todo, desde bodas, bautizos, comuniones, nacimientos, muertes... Mi primer ingreso fue en el año 1981, con 35 años. Me vino todo seguido y no vale la pena ni un solo minuto de cárcel. La cárcel no la cambio por nada, es lo peor....de verdad que no, si tuviera que volver a lo mismo tengo claro que no merece la pena pasar ni un minuto de cárcel por recibir todo lo que obtienes a cambio.

 ¿Se arrepiente de algo?

El arrepentimiento no vale de nada, ¿de qué vale? En 72 años que tengo...¿pasar 33 años de cárcel realmente vale la pena? Decir que uno se arrepiente no vale de nada, otra cosa es si me preguntas si volvería a hacer todo lo que hice, ahí ya te digo que nada, nada, aunque supiera que no me van a pillar.... no repetiría.

 ¿Le falló mucha gente?

Sobre todo familia, primero los hijos, luego los amigos que creía que eran amigos. Primero me robaron los más cercanos, la gente que he criado y amparado. Cuando ves algún primo que te roba todo lo que puedes, se te cae el alma.

 ¿Es rencoroso?, ¿le deben o debe algo?

No, no, yo nunca he fastidiado a nadie, al menos a propósito. Yo me equivoco como todos y no me cuesta pedir perdón. Sé que tengo un vocabulario jodido a veces, tengo mucha violencia verbal. Tengo poco de gallego, voy de frente. Si alguien quiere cobrarme algo que me busque en el monte.

 ¿Tiene miedo?

Yo no conozco el miedo. Si me hubiera pasado algo me hacen un favor. No sé qué color tiene el miedo. En alta mar nunca me puse un chaleco. Una vez que tenía que ir a Pakistán y al capitán le daba miedo. También recuerdo pasar el Estrecho de Madagascar, con un temporal, y pasé ocho días seguidos que pensé que moría. A mí la muerte no me da miedo, sin embargo, a quedarme incapacitado psicológicamente sí. 

Oubiña en una reciente fotografía tomada en su Galicia.

¿Qué ha encontrado en la cárcel?

De todo, siempre hay alguien que te aprecia. Muchos presos no sabían ni llenar una instancia para hacer un vis a vis y encontré muchas injusticias. Algunos inocentes también ví. Por ejemplo, un chico, Víctor, que estaba preso por una supuesta violación. Era alcohólico y dormía con varios perros en una obra. Los obreros le mandaban a comprar bocadillos y él no faltó ni un solo día. Le encargué a mi abogado que lo defendiera y evidentemente, fueron a citar todos los trabajadores para decir que aquel día tampoco había faltado. Fue absuelto y al poco tiempo cogieron al verdadero culpable. Aquel hombre se hubiera quedado en prisión todo el tiempo que le hubiese caído, si no le ayudo.

"Nadie me delató jamás"

Sin embargo, a usted le pillaron siempre.

Mis condenas siempre fueron excesivas, exageradas. Nadie me delató jamás. Los seguimientos sólo me los hacían si yo quería, no porque fuera más listo que nadie, sino porque tenía la información de dentro. Le repito de dentro.

 Ahora sus dos hijas que tuvo con Esther Lago han demandado al Estado.

Sí, su madre murió en un accidente de tráfico, 14 meses antes del sumario 52/95 por el que se me confiscó el Pazo Bayón. Como teníamos bienes gananciales, la mitad era suya y la responsabilidad penal se extingue con la persona fallecida, por eso mis hijas tienen derecho a la mitad de su madre. El Pazo fue vendido en 15 millones de euros, pero además están las fincas de Comercial Loura que fueron prácticamente regaladas.

 ¿Recuperó algo?

No, nada. Hoy con las hijas pequeñas me llevo mejor, pero a los demás no quiero verlos. Si cuando estás preso la familia no quiere saber nada de ti, cuando estoy fuera me busco la vida yo solo.

 ¿Quien no le ha fallado en 33 años?

José Ramón Prado Bugallo (Sito Miñanco) era amigo hace 40 años y lo sigue siendo. Yo no sé lo que hizo, ni me interesa porque no soy policía ni juez. Sorpresas me llevé mil. Mucha gente se arrimó por interés y cuando vieron que no había nada se fueron. Hoy también tengo otros amigos ahora que no tengo nada y son amigos. En mi cabeza me queda mucho recuerdo aún..

 ¿Aprendió algo?

La cárcel es una excelente depuradora. Se aprende a saber quien te quiere y quien no.

 ¿Qué le pide al futuro?

A mi edad, nada. Con que me dejen en paz ya está bien. Nunca tuve la necesidad de tener un coche mejor ni una casa más grande, ni esas tonterías. He vivido en nueve metros cuadrados durante 33 años. En una celda con un camastro. Ahora ya no sé nada sobre traficantes, ni quiero saber nada, no tengo ni idea de cómo funcionan. Si veo algo raro me cambio de acera y si intuyo que están en algún sitio de la costa, me alejo todo lo que puedo.

Este es Laureano Oubiña, uno de los mayores traficantes gallegos arrepentidos, un hombre que hoy se autodefine como alguien que “tiene más fama que fortuna”.

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