06 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

El próximo mes de marzo el polémico Gómez Iglesias se enfrentará a los juicios por el Caso Ribadeo y por la obtención de datos policiales

Arranca un año judicial complicado para el Pequeño Nicolás: Cuatro causas por las que le piden 27 años de cárcel

Pequeño Nicolás.
Pequeño Nicolás.
En 2020 Francisco Nicolás Gómez Iglesias, más conocido como 'Pequeño Nicolás', tendrá un año complicado ya que tendrá que visitar en más de una ocasión los tribunales de justicia. Comenzará con el caso Ribadeo donde le piden 7 años de cárcel, otros nueve y medio por la obtención ilegal de datos confidenciales, cuatro y medio por falsificar un examen de selectividad y otros seis por un intento de estafa en Toledo. En total, 27 años.

El año 2020 no se presenta muy favorable para Francisco Nicolás Gómez Iglesias, ya que tendrá que pisar más de una vez los juzgados, lugar más que habitual para él. Será en la próxima primavera cuando afronte una petición de siete años de cárcel por el conocido como 'Caso Ribadeo'.  El pequeño Nicolás intentó incluso ser elegido eurodiputado por su partido Influencia Joven, para de esa manera convertise en aforado y ralentizar todas las causas judiciales en su contra. Pero no lo consiguió.

Es decir, al pequeño Nicolás le pedirán el año que viene un total de 27 años de cárcel en cuatro juicios. El primero de ellos por el caso Ribadeo donde le acusan de los delitos de estafa, falsedad, usurpación de funciones públicas, revelación de secretos o integración en grupo criminal, entre otras.

La titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Madrid, Pilar Martínez Gamo, dictó sendos autos este lunes con los que sentaba en el banquillo al 'pequeño Nicolás' por hacerse pasar en 2014 por un asesor del Gobierno para estafar a un empresario y por, otro lado, por crear una red para obtener datos confidenciales de la base de datos policiales.

El juicio sobre el Caso Ribadeo, en el que Fiscalía pide siete años de prisión por delitos de usurpación de funciones públicas, falsedad documental y cohecho pasivo, se suspendió el pasado mes de mayo porque Gómez Iglesias se quedó sin defensa después de que su abogada renunciara por "presiones y coacciones" recibidas hacia ella y su familia. Previsiblemente la nueva fecha de celebración no será antes del próximo mes de marzo. El caso Ribadeo se abrió después de que el pequeño Nicolás acudiese a esta localidad gallega haciéndose pasar por un enviado del gobierno para negociar con un empresario y usase para ello un coche y escolta oficial.

Nicolás Gómez Iglesias en unos sus juicios. 

Respecto al asunto de la obtención de datos policiales, según el auto de procesamiento, el pequeño Nicolás, ayudado por varios policías, "accedieron en varias ocasiones (desde julio de 2013 hasta octubre de 2014, cuando fue detenido) a información de carácter confidencial perteneciente al Ministerio del Interior que obraba en las bases de datos policiales".

El 'modus operandi' "siempre fue el mismo", señala la resolución, pues Gómez Iglesias "facilitaba a uno o varios de los investigados placas de matrículas de vehículos, líneas de teléfonos o números de identificación (...) Acto seguido, estos, aprovechando su condición de agentes del Cuerpo de Policía Municipal del Ayuntamiento de Madrid procedían a extraer de dichas bases la información requerida y se la facilitaban a Francisco Nicolás a cambio de promesas y remuneraciones económicas"

La Fiscalía pide para el pequeño Nicolás nueve años y nueve meses de prisión por integración en grupo criminal, un delito continuado de descubrimiento y revelación de secretos y de violación de secretos como inductor y un delito de cohecho activo.

Dos juicios más en el futuro

 Estos no son los únicos juicios pendientes del polémico joven. Aún no conoce la fecha en al que tendrá que responder por otras dos causas abiertas. De hecho la magistrada también remitió a la Audiencia Provincial de Madrid la pieza sobre la falsificación de su Documento Nacional de Identidad (DNI) para que un amigo, al que supuestamente pagó 6.000 euros, le suplantara en el examen de Selectividad.

Nicolás Gómez Iglesias a la salida del Juzgado. 

Este caso ha recaído en la Sección Séptima de la Audiencia de Madrid, que aún no ha señalado la fecha de juicio, pero que prevé hacerlo para primavera del año que viene. El Ministerio Público solicita en esta ocasión cuatro años y medio de cárcel para el pequeño Nicolás, además de una multa de 36.000 euros, por conseguir este documento oficial con la fotografía de un amigo para que éste pudiera suplantarle en la prueba de selectividad de 2012.

Para que el engaño fuera más efectivo, Gómez Iglesias informó a sus compañeros de clase que se presentaban al mismo examen a través de Whatsapp de toda la trama de suplantación para no levantar ningún tipo de sospechas e incluso envió fotos de su amigo para que le reconociesen y "lo integrasen en el grupo".

También tuvo como compinche al jefe de estudios del instituto, que le puso al tanto del profesor que iba a acompañar a los alumnos al examen, a cambio de la promesa de conseguir trabajo a sus hijas y a la pareja de una de ellas.

 Por otro lado, la Audiencia Provincial de Madrid también tendrá que poner fecha para juzgarle por el intento de estafa que cometió en 2014 contra el empresario Javier Martínez de la Hidalga, ante quien se presentó como un asesor de la exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría para facilitarle la venta de un inmueble que esta persona tenía en Toledo.

Por estos hechos, se enfrenta a seis años de prisión que piden para él la Fiscalía y la Abogacía del Estado por los delitos continuados de usurpación de funciones públicas y falsedad en documento oficial en concurso con uno de estafa.

En cuanto a otros casos, la Audiencia Provincial de Madrid confirmó en julio de 2018 su absolución de haber cometido un delito de injurias y calumnias al CNI en varios medios de comunicación por acusar al organismo de pinchar su teléfono ilegalmente. En este caso, la defensa del pequeño Nicolás alegó trastornos mentales para declarar su inimputabilidad. Algo que su defensa podría volver a alegar ante un futuro judicial repleto de citas. Todavía le queda ver si su última pelea de bar tendrá consecuencias legales para él o no.

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