14 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

La directora de este organismo trabajó para la productora Sayaka, recientemente beneficiada con una ayuda de 796.000 euros

Escándalo en las subvenciones del ICAA de Beatriz Navas, nombrada a dedo por el secretario de Estado de Cultura

Beatriz Navas, directora del ICAA
Beatriz Navas, directora del ICAA / Europa Press
Beatriz Navas, la actual directora del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) nombrada "a dedo" por la Administración, trabajó para Sayaka Producciones, una productora vasca que recibió 796.000 euros en ayudas por parte de este organismo público. La decisión choca con el conflicto de intereses que se debería aplicar para la adjudicación de este tipo de ayudas a los proyectos cinematográficos.

La productora para la que trabajó Beatriz Navas, actual directora del ICAA (Instituto de Cinematografía y de las Artes Visuales), recibió, según publicó el martes el diario El Mundo, 796.000 euros en ayudas concedidas por este organismo público.

En junio de 2018, Sayaka Producciones S.L., como se llama la productora beneficiaria de esta ayuda, anunció la incorporación de Beatriz Navas a su plantilla, debutando así como directora en la industria cinematográfica con el documental Nervios de Acero. Un mes después, Navas fue nombrada directora del ICAA y solo algunos meses más tarde fue la encargada de autorizar las subvenciones, entre las que se encuentra la aportada a Sayaka, beneficiada a través de la película dirigida por Koldo Serra, "70 binladens" y presentada en la última edición del festival de Sitges. Esta producción recibió 91 de 100 puntos posibles para recibir la ayuda económica en cuestión.

Ante la posible incursión de este organismo en irregularidades por la concesión de ayudas económicas siguiendo criterios de “amiguismo” y no puramente objetivos, el ICAA respondió que “no se ha incurrido en ninguna incompatibilidad ni conflicto de intereses”, citando la “Ley 3/2015, de 30 de marzo, reguladora del ejercicio del alto cargo de la Administración General del Estado”.

Beatriz Navas, actual directora del ICAA.

En cambio, tanto esta ley como la de Régimen Jurídico del Sector Público, que previenen los tratos de favor en la concesión de subvenciones, no fueron estrictamente cumplidas por el ICAA. Así, de los cinco motivos por los cuales se denomina a un caso “conflicto de intereses” o “abstención”, dos de ellos se pueden considerar como tal, por ejemplo, “tener relación de servicio con persona natural o jurídica interesada directamente en el asunto o haberle prestado en los dos últimos años servicios profesionales” y “tener amistad íntima o enemistad manifiesta con alguna de las personas mencionadas...”.

La propia directora del ICAA, Beatriz Navas, presenta todavía en su currículum la actividad en esta empresa desde el año 2017, aunque el ICAA mantiene la versión de que Navas colaboró con Sayaka de manera puntual y que ese trabajo no tiene que ver con la película que ha obtenido la ayuda. En cuanto al segundo punto, según información publicada por El Mundo, existe una relación de amistad entre Navas y Nahikari Ipiña Sadaba, la cual se encuentra al frente de Sayaka Producciones.

La productora, con denominación social en Vizcaya, presentó en el Registro Mercantil unos ingresos por ventas (2016) de 304.957 euros y un resultado neto de 15.122 euros y tiene en plantilla solo cuatro empleados. El ICAA asegura que en la ayuda concedida “no interviene ninguna comisión ni está sometida a otro tipo de consideración en la que pueda interferir la directora general” y “la resolución definitiva fue firmada por la secretaria general del ICAA”. Sin embargo, en el documento aparece el visto bueno de la directora general y la firma es por delegación ("P. D. de F."), por lo que Beatriz Navas no se abstuvo en esta cuestión.

Por su parte, este organismo público señala que la productora para la que trabajó Navas lleva accediendo a las subvenciones del ICAA desde hace años y ha recibido ayudas económicas anteriormente.  Sayaka ha recibido entre los años 2014 y 2017 un total 209.000 euros en concepto de ayudas económicas (tres en 2014, una en 2015, dos en 2016 y una en 2017) por parte del ICAA, según los datos oficiales.

Un cargo otorgado “a dedo”

Tal y como ya contamos en El Cierre Digital, el puesto de directora del ICAA, al que llegó Beatriz Navas y tomó posesión en el cargo el pasado julio, le fue otorgado “a dedo” por el subsecretario de Cultura, Javier García Fernández.

Para llevar a cabo este nombramiento, el ministerio encabezado por José Guirao se basó en el Real Decreto 817/2018 de 6 de julio, una ley que estructuró de nuevo “la organización básica de los departamentos ministeriales”, según publicó el BOE del 7 de julio. A través de esta ley, la subsecretaría de García Fernández pudo sustituir por la vía rápida a los directores generales del ICAA, del Instituto Nacional de Artes Escénicas y de la Música (INAEM), de la dirección general del Libro y Fomento de la Lectura y de la Dirección General de Industrias Culturales.

De este modo, una semana después de la entrada en vigor del Real Decreto, desde la Administración empezaron a dar relevo a estos cargos, destituyendo a Óscar Graefenhain, que pertenecía al Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado y había estado al frente del ICAA desde noviembre de 2016.

La decisión fue recibida con sorpresa, ya que durante su gestión había obtenido un amplio reconocimiento por gran parte del sector cinematográfico. Su lugar lo ocupó Beatriz Navas Valdés, quien, como ya se sabe, trabajó para Sayaka y había sido programadora del centro cultural madrileño La Casa Encendida.

No es el único caso polémico

El caso de Óliver Laxe es otro caso polémico que rodea al ICAA. El Instituto del Cine reconoció que lo ocurrido en la concesión de las subvenciones selectivas “choca con la normativa”, haciendo referencia a la ayuda de recibida de 103.654,10 por Laxe. En este caso, el beneficiado es hermano del productor Felipe Lage, uno de los 14 vocales que valoraban las cualidades artísticas de los proyectos.

Durante las sesiones en las que se deliberaba sobre los proyectos cinematográficos, no hubo conflicto de intereses según el ICAA y el productor beneficiado, alegando que cada proyecto fue examinado sólo por cinco miembros de la comisión y no por todos sus miembros.

El Instituto del Cine responsabilizó directamente a Felipe Lage por no advertir de la situación de conflicto, a pesar de que, de todas las películas que competían, el único filme reiteradamente publicitado era la de Laxe, pues se trata de la tercera cinta de un director ganador en Cannes. Tras esto, el ICAA ha prometido revisar el caso.

La sombra de las irregularidades que se ciernen sobre el ICAA no es la única sobre este organismo, pues hace unos años ya estuvo en el punto de mira del Tribunal de Cuentas por el reparto de las subvenciones, que llegó a calificarse como arbitrario.

Cabe añadir, que la industria del cine en España ha estado bajo sospecha en numerosas ocasiones por los diversos casos en los que se han cometido irregularidades, como el famoso ‘fraude del taquillazo’, por la que algunas productoras inflaban los precios de la recaudación de taquilla

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