20 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

El asesino de Green River sorprendentemente no fue condenado a pena de muerte en Estados Unidos

Así sorteó Gary Ridgway a la policía durante veinte años tras haber matado a 49 mujeres

/ Gary Ridway
Gary Leon Ridgway, conocido como “The Green River Killer” se declaró culpable de 49 asesinatos, todos ellos hacia mujeres jóvenes. Esto le convirtió en uno de los mayores asesinos en serie de Estados Unidos junto a Ted Bundy y Samuel Little.

Gary Ridgway, “El asesino de Green River”, nació el 18 de febrero de 1949 en el estado de Utah, concretamente en Salt Lake City. Sus padres, Thomas Newton y Mary Rita Steinman tuvieron tres hijos, de los cuales, Gary era el segundo. Se crió en Washington en el seno de una familia cristiana y acudía todos los domingos a misa, sus familiares y amigos le definían como una persona amistosa pero con un lado extraño.

Su madre maltrataba psicológicamente y físicamente a él y a sus hermanos, algo que posteriormente se reflejó en la personalidad de Gary que torturó animales durante años. Según fuentes cercanas, Mary Rita jamás mostró una muestra de cariño o amor hacia él, lo que pudo desembocar en su odio hacia las mujeres.

Gary Ridgway durante su infancia 

Era un mal estudiante, su coeficiente intelectual no era muy alto y su extraña personalidad impedía que tuviera una buena relación con sus compañeros. A la edad de 14 años aumentaron sus impulsos violentos y en una ocasión intentó asesinar a un niño de 6 años al que le asestó numerosas puñaladas, sin embargo, el pequeño sobrevivió. Después confesó el delito y aseguró que “quería saber lo que se sentía al matar a alguien”.

Con dieciocho años, después de terminar sus estudios de secundaria, decidió alistarse en la Marina. Aquel tipo de apariencia humilde, se convertiría en uno de los mayores asesinos de Estados Unidos. Durante esta etapa inició su carrera criminal estando casado con Claudia Barrows, su novia del instituto, un matrimonio que no salió bien y duró menos de un año. Tras esto, Gary se casó en dos ocasiones más, con Marcia Wilsow, la madre de su hijo, y posteriormente en 1988 con Judith Mawson. 

Después de terminar su carrera como marine, se dedicó a pintar camiones en una fábrica y en su tiempo libre asistía a la Iglesia Pentecostal.  Gary se volcó en la religión, pero a la vez comenzó a desarrollar una obsesión hacia las prostitutas y también experimentó desviaciones sexuales.

Gary Ridgway conocido como "The Green River Killer" en dependencias policiales

En el año 1982 la policía le detuvo por primera vez después de intentar asesinar a una trabajadora sexual, después de esto Gary comenzó a cometer sus primeros crímenes, sin embargo, la policía no lograba dar con el autor de los hechos. Fue apodado por las autoridades como “El asesino de Green River” (“The Green River Killer”), ya que se deshacía de los cadáveres arrojándolos al río Green. 

Ridgway seguía el mismo modus operandi y tenía un perfil de víctima, se trataba de mujeres jóvenes que se dedicaban a la prostitución en los alrededores de la zona. Las convencía para que se subieran a su coche y después las llevaba a lugares apartados, una vez allí las obligaba a mantener relaciones sexuales y tras esto, las asfixiaba.

En 1987 las autoridades le detuvieron después de que algunas trabajadoras sexuales alertaran a la policía. Fue arrestado y sometido a un interrogatorio después de que se encontrara una coincidencia entre la desaparición de una joven y su ausencia en el trabajo. Sin embargo, Gary superó el polígrafo y aunque su casa fue registrada, los agentes no encontraron ninguna prueba que le vinculara a la oleada de asesinatos. A pesar de esto, la policía tomó sus huellas dactilares y también muestras de ADN.

El asesino de Green River durante su juicio

El 30 de noviembre de 2001 y gracias al avance de la tecnología, las autoridades pudieron comprobar que su análisis genético coincidía con una muestra hallada en la escena de un crimen, por lo que Gary fue detenido como autor de cuatro asesinatos, aunque durante el juicio las autoridades descubrirían que se trataba de muchos más. 

El 5 de noviembre de 2003 Gary fue juzgado ante un Tribunal y declaró que había asesinado a 49 mujeres durante 20 años. Debido a que colaboró en las investigaciones dando datos exactos de dónde podían encontrarse los cuerpos, evitó la pena de muerte. Finalmente el juez del caso le condenó a 49 cadenas perpetuas sin posibilidad de libertad condicional y a día de hoy se encuentra en la cárcel del estado de Washington. 

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