25 de julio de 2021
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EDICIÓN VERANO

No hay pistas desde que la mujer, de 59 años, fuera vista el 9 de mayo de 2017 en la localidad extremeña de Hornachos a solo 40 metros de su casa

Cuatro años sin Francisca Cadenas: El drama de una familia humilde que no pierde la fe

Fotografía de Francisca Cadenas
Fotografía de Francisca Cadenas
Se cumplen cuatro años sin rastro de Francisca Cadenas, la mujer que desapareció en Hornachos el 9 de mayo de 2017. Francisca se había pasado ese día cuidando a la hija de unos amigos y, tras bajar a entregársela, no volvió a casa nunca más. Pese a la falta de noticias por parte de la Guardia Civil y a la falta de apoyo de las instituciones públicas, la familia de Francisca y los vecinos de Hornachos se niegan a perder la esperanza de encontrar a la mujer.

“El tiempo NO lo cura todo”, este es el lema de la concentración que ha tenido lugar en la localidad de Hornachos (Badajoz), recordando que se cumple el cuarto año sin tener noticias de la desaparecida Francisca Cadenas. Acto que han realizado la familia y amigos de Francisca junto a la fundación QSDglobal, entidad sin ánimo de lucro para la búsqueda de personas desaparecidas sin causa aparente, que ha acompañado a la familia de la desaparecida en estos momentos tan delicados.

Francisca Cadenas, de 59 años, desapareció el día 9 de mayo del año 2017 en Hornachos a escasos 40 metros de su domicilio cuando el reloj marcaba las once de la noche. Estaba casada con Diego Meneses y era madre de tres hijos (Diego, Javier y José Antonio). Ese fatídico día, Francisca había estado cuidando a la hija de unos amigos, por la noche bajó para dejar a la niña junto a sus padres, que se marcharon en su vehículo tras recogerla, después de esto la mujer nunca regresó a su casa.

Según cuentan los amigos de Francisca que recogieron a su hija, en los 40 metros que había hasta su domicilio se cruzó con un hombre que no era vecino de Hornachos y que posteriormente relataría este encuentro a la Guardia Civil.

Una de las concentraciones en Hornachos tras la desaparición de Francisca.

La familia descartó completamente la marcha voluntaria desde el primer momento de la desaparición, ya que Francisca bajó a la calle sin llevar su documentación ni más ropa de la que llevaba puesta en ese momento. Su hijo, al ver que era de noche y que su madre no había vuelto y tras comprobar que Francisca no estaba con ningún amigo, se dirigió a la Guardia Civil para interponer la denuncia por su desaparición.

Cuando se dio la voz de alarma, los familiares y vecinos de la localidad realizaron una búsqueda por las inmediaciones de la zona, aunque no encontraron ningún rastro de Francisca. Los procesos de búsqueda de los días y semanas siguientes tuvieron el mismo resultado, no había rastro de la mujer. Incluso la búsqueda en grandes áreas, coordinada por la policía y en la que participaron miembros de la Guardia Civil, bomberos, Cruz Roja y Protección civil no obtuvo ningún resultado. La incredulidad de la familia llegó cuando recibió las noticias de que el caso se cerró en el Juzgado de Villafranca de los Barros apenas 48 horas después de la desaparición, aunque la Guardia Civil continúa sus labores de búsqueda con la ayuda de la Unidad Central Operativa (UCO).

José Antonio Meneses, hijo de Francisca, ha explicado el “desastre emocional” que vive actualmente la familia, ya que, la falta de novedades en las labores de investigación del caso de su madre hace que la familia se encuentre en una situación de desesperanza.

José Antonio, hijo menor de Francisca.

Según José Antonio, la Guardia Civil les asegura que esta investigación prosigue pero la familia de Francisca considera que no recibe la información suficiente acerca del caso, un caso que no progresa con el paso del tiempo. Por su parte, las instituciones publicas no están apoyando a la familia de la forma que le gustaría a José Antonio, que recuerda que el Ayuntamiento colaboró al principio pero actualmente ya no lo hace tanto.

Un apoyo que no ha cesado en ningún momento es el de los vecinos de Hornachos, que día a día han mostrado su preocupación y han trasladado sus palabras de ánimo a la familia, convirtiéndose en uno de sus “motores” para afrontar esta dura situación. Una situación que cumple ya cuatro años y que, al igual que todas las desapariciones ocurridas en España, no debe caer en el olvido hasta que se resuelva, para que las familias puedan encontrar esa tranquilidad que les ha sido arrebatada injustamente.

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