25 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

En noviembre una denuncia de la Abogacía de la Comunidad de Islas Baleares por fraude fiscal sentará a los seis hermanos en el banquillo de Palma

Quinto aniversario de la muerte de Ruiz Mateos: La familia enfrentada, los hijos en la cárcel y a la espera de varios juicios

Los seis hijos varones de Ruiz Mateos en el juzgado de Palma.
Los seis hijos varones de Ruiz Mateos en el juzgado de Palma.
Cinco años después de la muerte de José María Ruiz Mateos el horizonte que espera a Nueva Rumasa y a sus seis hijos varones es tormentoso y judicialmente muy sombrío. Todos están en la cárcel e irán acumulando juicios unos tras otros que los mantendrán en prisión un tiempo. Ahora mismo cumplen una condena en la prisión de Aranjuez, que encadenarán con otra de la Audiencia Provincial de Palma y pendientes de acudir a juicio en noviembre por delito fiscal.

La familia Ruiz Mateos se enfrenta, cinco años después de la muerte del patriarca, José María Ruiz Mateos y Jiménez de Tejada, a un incierto futuro que pasará por la vía penal debido a todos los juicios pendientes de sus seis herederos varones -las hijas renunciaron a la gestión empresarial, excepto Begoña en favor de sus hermanos- y las reclamaciones monetarias de los acreedores de todo el emporio de Nueva Rumasa.

Sin embargo, a fecha de hoy la familia Ruiz-Mateos tiene embargados e hipotecados todos sus bienes conocidos en España. Al menos todos los que están a sus nombres. La vida de los doce descendientes del fundador del holding de la abeja (seis varones y seis chicas, tras el fallecimiento de Socorro) no pasa, en absoluto, por el mejor momento.

Así, dos de los hermanos, Álvaro y Javier salieron de la cárcel de Navalcarnero a primeros de año, tras cumplir dos años y medio de prisión, condenados por varios delitos contra la Hacienda Pública y alzamiento de bienes y volvieron a ingresar en mayo de 2020 en la prisión de Aranjuez para cumplir una nueva condena junto al resto de sus hermanos por insolvencia punible en la compra venta de dos hoteles en Baleares. Allí está ahora mismo cumpliendo condena todos, Zoilo, José María, Alfonso, Álvaro, Pablo y Javier.

Gran parte de los integrantes de la familia Ruiz Mateos.

Pero no es el final del problema de los Ruiz Mateos, que todavía tendrán que enfrentarse a una cincuentena de causas judiciales abiertas por toda España, si no se acaban reuniendo todas, por las que les han retirado el pasaporte y no pueden salir del país.

El caso más grave es el denominado caso Nueva Rumasa, por el que les piden a los hijos 16 años de cárcel y para cuyo juicio no hay todavía fecha. Uno de los últimos varapalos judiciales lo recibieron del juzgado de lo Mercantil nº 11 de Madrid, condenándolos a pagar 92 millones a todos los acreedores de la sociedad José María Ruiz Mateos, principal emisor de los pagarés de Nueva Rumasa. Da igual, porque los hijos de la familia se declararon ya insolventes.

Juicios encadenados

El primero de estos juicios pendientes está previsto para noviembre. Los hermanos Pablo, Zoilo, José María, Javier, Alfonso y Álvaro Ruiz Mateos se enfrentarán a un nuevo juicio en noviembre en Palma por un presunto delito fiscal en la compra del Hotel Beverly Playa Paguera de Mallorca en 2008.

Ya fueron condenados por insolvencia en este mismo caso y es la causa de su ingreso en la prisión de Aranjuez. Hay que recordar que el Tribunal Supremo rebajó en octubre de 2018 la sentencia a los Ruiz Mateos por la estafa en la compra de estos hoteles, rebajando parcialmente la pena de prisión al anular la condena por el delito de alzamiento de bienes y suprimir una agravante y dejándola en insolvencia punible, condena que ahora cumplen en Aranjuez.

Pero ahora la Fiscalía balear vuelve a la carga y los acusa de evadir el pago de impuestos y ha cifrado el supuesto fraude en 1,9 millones de euros, pide cuatro años de prisión para cada uno y una multa de 9,5 millones de euros en total. El fiscal Anticorrupción Juan Carrau, que ya realizó la anterior acusación en el caso de los hoteles Beverly, los acusa de defraudar al Govern Balerar en el pago de un impuesto autonómico en la transmisión del hotel, que ahora reclama la Agencia Tributaria de Baleares a través de la Abogacía de esta misma Comunidad.

La defensa de los seis varones considera que no hay delito porque entiende que la operación estaba exenta de ese tributo y que no se produjo una ocultación a la Hacienda pública. En particular, argumenta que no se trató de la compra de un inmueble sino del 100% de una sociedad que poseía dos hoteles, el Beverly Playa en Mallorca y el Beverly Park en Gran Canaria. Finalmente, como viene siendo habitual en la estrategia de defensa de los seis hermanos, el abogado argumentará que ellos no eran los responsables de estas decisiones, ya que el patriarca José María Ruiz Mateos todavía vivía y según ellos, hasta su fallecimiento en 2015, era quien tomaba únicamente las decisiones sobre las inversiones de sus empresas, aun estando gravemente enfermo.

  José María Ruiz Mateos y los seis hijos varones.

Este juicio estaba previsto para marzo, pero por la parálisis judicial derivada del Estado de Alarma se pasó a la semana del 16 de noviembre. Como los seis hermanos se encuentran ingresados en la prisión de Aranjuez podrán declarar por videoconferencia durante la vista, que está prevista en el Juzgado de lo Penal número 4 de Palma de Mallorca.

Hasta el momento el último juicio celebrado, tras el de mayo, fue en septiembre de 2020,  por la estafa en la compra del hotel Eurocalas de Mallorca. Durante aquella vista José María Ruiz Mateos junior ya aseguró que “no tenemos nada, nuestras casas están hipotecadas, ejecutadas y embargadas; y no tenemos absolutamente patrimonio de ningún tipo, a pesar de las calumnias, estamos arruinados”. En este caso la Audiencia Provincial ya dictó sentencia y condenó a los seis hermanos a penas de entre dos años de cárcel y un año y nueve meses. Todos fueron también condenados a pagar 9.000 euros de multa cada uno. También les impuso una indemnización de 12,7 millones de euros por un delito de estafa agravada. La sentencia ha sido recurrida también.

Investigaciones de los testaferros

Pero los problemas más graves comenzarán cuando los fiscales de la Audiencia Nacional cierren definitivamente la causa de los pagarés de Nueva Rumasa. Las investigaciones judiciales ya han confirmado que la familia Ruiz Mateos llegó a tener hasta hace poco tiempo unos 20 testaferros a los que pagaba mensualmente una cantidad por ello. Entre los presuntos testaferros utilizados están la peruana Susana Álvarez Ampuero y Zoilo Pazos Jiménez, sobrino segundo de José María Ruiz Mateos, y que ya fueron llamados a declarar también ante la Audiencia Nacional.

Pero el juicio de los pagarés de Nueva Rumasa lleva un camino muy lento. Los perjudicados con el impago culpan de la lentitud a un cierta dejadez inusual de la Fiscalía. A José María junior le queda l resolución final de un difícil juicio en Valladolid por la venta de unos terrenos donde se le piden diez años de prisión y a varios de los hermanos también les queda el juicio de los ERES en Sevilla y sus pagos al sindicalista Juan Lanzas a través de tres de sus sociedades.

Quedan ya muy lejos esos años de bonanza, de esplendor, de unidad familiar y de extravagancias del empresario y patriarca gaditano, fundador de la saga familiar. Sus disfraces y el cariño de parte de la ciudadanía hacia todo el clan jerezano han quedado ya para el olvido. Hoy, Teresa Rivero, vive en el Puerto de Santa María con sus hijas, lejos de la casa de Aravaca de su hijo Alfonso Ruiz-Mateos y que fue embargada.

Bienes embargados

Todos los bienes conocidos en España de los Ruiz-Mateos están hipotecados y muchos embargados. Entre ellos, figura su conocido chalé de El Buzo, en el Puerto de Santa María (Cádiz), la única propiedad emblemática que les quedó de la expropiación de la vieja Rumasa, hoy en manos de Bankpyme para avalar una de las propiedades inmobiliarias de José María Ruiz-Mateos hijo.

También el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Granada acordó en su día embargar cautelarmente varios bienes del patriarca de la familia y de dos de sus hijos (Javier y Álvaro) por importe de 618,26 millones de euros para cubrir el agujero patrimonial dentro la conocida empresa Dhul, en concurso de acreedores. Además, el titular de este juzgado, Blas González, también embargó los derechos de cobro que pudieran tener los tres por la venta de las principales empresas de Nueva Rumasa a la sociedad tapadera Back in Business, propiedad de Ángel de Cabo.

Ángel de Cabo a la salida de un juzgado.

También la Justicia investiga los movimientos realizados por la sociedad Bardajera, empresa que gestionó durante años la tesorería de las principales firmas de Nueva Rumasa, y que manejaba un sistema de caja única que sacó millones de euros de Clesa, Dhul, Carcesa, Hibramer y Quesería Menorquina, entre otras. Desde esta empresa, en concurso voluntario de acreedores ante el Juzgado de lo Mercantil número 8 de Madrid, que fue gestionada por otro presunto colaborador del clan, Zoilo Pazos Jiménez, sobrino de José María Ruiz-Mateos, se produjeron varias salidas de dinero en efectivo con cargo a otra sociedad tapadera de nombre Janer and Bayli S,L., con sede social en un piso de un céntrico barrio madrileño.

Tras la muerte del patriarca el cisma familiar en el seno de los Ruiz-Mateos continúa siendo hoy casi total. El problema reside ahora en que las seis hijas de Ruiz-Mateos se quedaron en su día colgadas, ya que el empresario valenciano Cabo les reunió tras coger Nueva Rumasa y les dijo a todos: "Aquí sólo hay bocadillos para seis, como os digo sólo seis bocados para repartir".

Pelea familiar

Un bocado que se quedaron los seis hijos varones, sin repartir nada con sus siete hermanas, según fuentes cercanas a ellas. Así, Begoña, la que más cerca estuvo de su padre en los últimos meses de su existencia, no se habla con el resto de hermanos. Paloma y Nuria viven en Sevilla, Rocío (la persona que llevó siempre la imagen de su padre) intentó irse a  Suiza junto a su marido, y Almudena y Patricia buscan un nuevo camino de futuro muy incierto.

José María Ruiz Mateos falleció hace cinco años, con 84 años, en septiembre de 2015. Fuentes cercanas a la familia aseguran que "si el padre levantara la cabeza vería con pena que Begoña es prácticamente una apestada para sus hermanos y nadie le habla".

Así vive hoy una de las sagas familiares más famosas de las últimas décadas en España, en decadencia dentro de su lado más oscuro. Hay que recordar que solo un par de meses antes de fallecer José María Ruiz Mateos padre fue detenido por no presentarse ante el juzgado mallorquín, lo que obligó a su ingreso en la cárcel de Soto del Real en junio de 2015. Entonces el empresario se había negado a presentarse ante el juzgado que luego encarceló a sus hijos en Aranjuez.

Begoña con su padre José María.

José María Ruiz Mateos salió unas horas después de la cárcel para ser ingresado directamente en un hospital, con 84 años, y provocó la imagen del empresario jerezano en una silla de ruedas empujada por su abogado, Marco García Montes y una cierta indignación en la sociedad española en general y muy en particular en su hija Begoña, que acusó a sus hermanos de no asumir sus responsabilidades y dejar que su padre lo hiciese por ellos. Finalmente, Ruiz Mateos falleció el 7 de septiembre de 2015.

Prisión de Aranjuez o Madrid VI.

Hoy los seis varones Ruiz Mateos viven en la cárcel de Aranjuez, en el módulo de respeto, los dos mayores, Zoilo y Jose María, aislados por dar positivo en las pruebas del COVID. Ante la posibilidad de ingresar en cualquier otra prisión, los Ruiz Mateos eligieron Aranjuez porque es un centro con un módulo de respeto muy tranquilo y una Junta de Tratamiento Penitenciario factible, que consideran en alta estima, a la espera que los juicios vayan saliendo unos detrás de otros.

Nueva Rumasa

Ruiz Mateos padre y sus hijos fueron imputados por la Audiencia Nacional en Nueva Rumasa, tras emitir pagarés de esta nueva empresa, una operación que afectó a los ahorros de unas 4.500 familias que confiaron en la gestión de los Ruiz Mateos. Con su fallecimiento se extinguió la responsabilidad penal del patriarca familiar, pero no de sus hijos que están imputados en la Audiencia Nacional por estafa, insolvencia punible y fraude.

Todo comenzó con la expropiación de Rumasa en 1983. Entonces Ruiz Mateos quiso repetir la aventura empresarial con un nuevo holding que constituyó en 1990 bajo la denominación de Nueva Rumasa. Una intrincada red societaria con estructuras escondidas en paraísos fiscales que está siendo investigada por la Audiencia Nacional. Entre 2009 y 2010, Nueva Rumasa realizó varias emisiones de pagarés por parte de empresas del grupo que prometían intereses de hasta el 12%. Con ellas obtuvo unos 300 millones de euros de 4.500 inversores.

Aquello fue denunciado como un fraude piramidal y la Audiencia Nacional imputó a los Ruiz Mateos. Nueva Rumasa se había hecho con el control de empresas de alimentación tan conocidas como Clesa, Dhul, Elgorriaga, Trapa, Quesería Menorquina, Garvey o Carcesa, pero Ruiz Mateos acabó yendo al preconcurso de acreedores y vendiendo la mayoría de las empresas en 2011 por una cantidad ridícula a una sociedad detrás de la cual estaba Ángel de Cabo, condenado por el vaciamiento patrimonial de Viajes Marsans en connivencia con Gerardo Díaz Ferrán.

La Justicia investiga ahora las entradas y salidas de dinero de decenas de sociedades en paraísos fiscales y a nombre de testaferros; además, comenzó a embargar propiedades de los Ruiz-Mateos, como el chalet familiar y las casas de los hijos.

En 1993, el Tribunal de Estrasburgo sentenció que en el proceso de expropiación se violó el derecho de Ruiz Mateos a ser oído, pero rechazó que tuviera que ser indemnizado. Antes de la expropiación el holding Rumasa estaba formado por 18 bancos y alrededor de 400 empresas.

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