25 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

El boliviano Brian Raimundo, según los Mossos, tiene el perfil de un depredador solitario que deambulaba por las noches en busca de sus víctimas

Caso violación Igualada: El agresor se ensañó con su víctima durante 20 minutos interminables

/ Detención del agresor de la violación de la menor de Igualada.
La investigación de los Mossos d’esquadra sobre el presunto violador de la menor en Igualada descubre el perfil de un depredador solitario, rechazado por su entorno, que residía en España de forma irregular y deambulaba por las noches en busca de sus víctimas. Brian Raimundo, según el juez, es un agresor despiadado que se ensañó con la menor de 16 años durante 20 minutos hasta dejarla malherida en la calle. La menor salvó la vida gracias al conductor que la encontró esa madrugada.

El titular del Juzgado Número cuatro de Igualada lo asevera con acierto: “La menor quedó abandonada en el suelo, inconsciente, en un lugar inhóspito y frío, sin tránsito de personas… de no haber sido asistida con celeridad y prontitud, el resultado no hubiera sido otro que su muerte”. Así termina el relato de lo que ocurrió aquella noche, una escena terrorífica que grabaron las cámaras de 11 establecimientos y pusieron a los investigadores en el camino de detener al brutal agresor.

Brian Raimundo deambulaba esa noche por las cercanías de la discoteca en busca de su presa y las cámaras ya le captaron a las 6:13 de la madrugada siguiendo a la menor. La niña había recorrido tan solo unos cientos de metros desde la puerta de la discoteca Epic, donde se despidió de sus amigas, y el presunto violador ya la seguía manteniendo la distancia para no levantar sospechas.

A esa hora, sólo 47 segundos separaban a la víctima del violador. Y así, en un recorrido de unos cientos de metros más, mientras la menor va atravesando el polígono, las cámaras de más empresas de la zona registran el paso de la joven y del depredador siguiéndola cada vez más cerca.

Discoteca Epic.

Unos minutos después, cuando el tránsito de gente que salía de la discoteca se reduce, y ya no hay otras personas por la calle, las cámaras graban con precisión cómo el agresor va aumentando la velocidad para quedarse a tan sólo diez pasos de la joven hasta que la víctima se interna en la calle Países Bajos, donde tendría lugar la salvaje e inhumana agresión. En el momento de entrar en la oscura calle, las cámaras graban perfectamente como Brian ya está a dos segundos de la menor, prácticamente encima, y ya ha escogido el lugar para perpetrar el ataque cobarde.

Desde las 06:16 horas de la madrugada hasta las 6:40, nadie entra ni sale de la calle. Allí Brian agredió a la menor durante más de 20 minutos, golpeándola con un palo o barra de hierro en la cabeza y agrediéndola sexualmente durante una interminable secuencia de violencia. Pasadas las 6:40 las cámaras registran a Brian saliendo de la calle. La víctima permanece abandonada a su suerte en el interior de la misma, agonizante bajo un frío helado.

El violador le robó a la víctima toda la ropa que llevaba

Las cámaras fueron grabando la huida tranquila del violador, una tras otra hasta un total de once cámaras, que han grabado el acecho, el seguimiento hasta el lugar de la agresión y el paseo de un Brian tranquilo, de vuelta al centro de Igualada. Las cámaras le graban con su trofeo, lleva en las manos todas las prendas de la víctima. Más tarde, los Mossos averiguarían que Brian le regaló a su expareja el abrigo de la joven violada.

Pero además de la imagen de Brian caminando de madrugada con la ropa de la víctima, las cámaras de los locales por cuya fachada pasa caminando consiguen grabar más detalles. Retratan al violador con pantalón negro, zapatillas blancas, sudadera azul, cazadora negra de cuero, y una mochila. La ultima cámara, para alegría de los investigadores, le capta ya con la capucha quitada y deja ver su rostro y sus cabellos rubios. Brian se creía entonces a salvo de ser descubierto, ya lejos del lugar de la agresión, bajándose la capucha y permitiendo que las cámaras le grabaran.

En ese momento, los Mossos comenzaron con los seguimientos y la investigación del agresor, descubriendo a un depredador solitario con el que nadie quería compartir su tiempo. Repudiado hasta por su familia por abusar de su hermana de siete años, los Mossos descubrieron también que el violador residía de manera ilegal en España.

El análisis de los posicionamientos de su teléfono móvil esa madrugada del 1 de noviembre, ha confirmado en tiempos y localización exacta que Brian estaba en cada uno de los puntos en los que las cámaras le grabaron. El registro de su domicilio tras su detención de hace unos días, dio un nuevo espaldarazo a la investigación: ahí estaba la sudadera azul, las mismas zapatillas blancas, los mismos pantalones negros y cazadora negra y hasta la misma mochila que llevaba el violador. La ciencia le dio la puntilla poco después, cuando el análisis de esa ropa que llevaba puesta el violador la noche de los hechos, detectó ADN de la víctima.

Ahora falta conocer los detalles de sus antecedentes. No hay información oficial de momento pero alguien tendrá que explicar, más temprano que tarde, cómo es posible que un violador de 21 años con semejantes antecedentes estuviera residiendo de forma ilegal en España y pudiera atacar y casi asesinar a una menor de 16 años el pasado 1 de noviembre en Igualada.

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