15 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

Al ser localizado por las tropas americanas decidió suicidarse inmolándose con un chaleco explosivo, lo que provocó que murieran tres de sus hijos

Abu Bakr Al Baghdadi, el autoproclamado Califa del Estado Islámico cuya cabeza tenía una recompensa de 25 millones

Abu Bakr Al Baghdadi en una de sus pocas intervenciones ante las cámaras
Abu Bakr Al Baghdadi en una de sus pocas intervenciones ante las cámaras
La muerte de Abu Bakr Al Baghdadi , junto a tres de sus hijos, ha desmantelado un imperio terrorista que heredó en el año 2010. En esa fecha creó el llamado grupo “Estado Islámico de Irak y el Levante”. Abu Bakr Al Baghdadi era conocido por ser muy creyente en el Islam, ya que pasaba muchas horas estudiando el Corán (el libro sagrado del del profeta Mahoma). Era implacable y castigaba a quienes incumplían la “sharía” (ley islámica).

El  último domingo de octubre murió uno de los hombres más buscados en todo el planeta, Awad Ibrahim Ali Al Badri, más conocido como Abu Bakr Al Baghdadi. El nombre se lo cambió para señalar que era descendiente del profeta. La cabeza de este criminal tenía un precio de 25 millones de dólares.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que el fugitivo hizo estallar su chaleco explosivo, “lloriqueando”, al ser localizado por las fuerzas oficiales estadounidenses. La explosión provocó que muriera el líder del Estado Islámico (EI) y tres de sus hijos.

“Abu Bakr al Bagdadi ha muerto”, anunció el presidente estadounidense en una declaración especial a la prensa a las 9:00 de la mañana (hora local en Washington D.C.). La operación se saldó sin ninguna baja por parte estadounidense. 

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Donald Trump informando de la muerte de Abu Bakr Al Baghdadi

“Murió como un perro, murió como un cobarde” y sus seguidores en todo el mundo “deberían saberlo”, afirmó Trump sobre el terrorista más buscado del mundo. Las pruebas de ADN han confirmado la identidad del fallecido, al que ya se había dado erróneamente por muerto en varias ocasiones.

Vida de Abu Bakr Al Baghdadi

Nació en 1971, en el seno de una familia suní afincada en Samarra (Irak). Fue bautizado por su entorno familiar como “el creyente”, ya que dedicaba gran parte de su tiempo a estudiar el Corán (el libro sagrado de la religión islámica) y castigaba a quienes incumplían la ley islámica, la conocida “sharía”. Aquella pasión la transmitió durante su juventud como predicador.

Se afilió a Al Qaeda en Irak para combatir la llegada de Estados Unidos al país asiático que acabó con la muerte de Sadam Hussein en el año 2003. Abu Bakr estuvo detenido durante diez meses en el campo de prisioneros llamado “Camp Bucca”, antes “Camp Freddy”, que tuvieron los militares estadounidenses entre 2003 y 2009 en Irak.

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Abu Bakr Al Baghdadi se autoproclamó "califa" del Estado Islámico

Los líderes del Estado Islámico llamaron a aquella cárcel “La Universidad”, por la posibilidad que les ofrecía para hacer nuevos contactos con otros radicales. “Era un matón de la calle cuando lo recogimos en 2004”, indicaba un funcionario del pentágono en el diario The New York Times.

Después de salir de la prisión volvió a la lucha armada donde comenzó a ganar popularidad entre sus compañeros por la brutalidad de sus campañas militares, en las que utilizaba la decapitación como forma de ajusticiar a sus enemigos. Después de la muerte del líder de la delegación, Abu Musab Zargawi, la organización pasó a llamarse como Estado Islámico de Irak. Tiempo después, cuando Abu Omar Al Baghdadi murió, junto a su segundo, Abu Bakar Al Baghdadi, pasó a liderar la organización.

Estado Islámico en Irak y el Levante

El grupo que heredó en el año 2010 estaba al borde de desaparecer, pero consiguió rehacerlo y aumentar su influencia. Sus tropas cruzaron la frontera para unirse a la rebelión contra el presidente sirio, Bacha Al Asad.

El pentágono revela como llegaron hasta Abu Bakr Al Baghdadi

En el año 2013, Baghdadi anunció la creación del “Estado Islámico en Irak y el Levante”, y ya en julio de 2014 llevó a cabo en Mosul su única a aparición pública. En ella, se autoproclamó “califa” y exigió la lealtad de todos los musulmanes. Fanáticos de todo el mundo respondieron a su llamada, unos hicieron la guerra santa en el “califato”, mientras que otros la llevaron a sus países de origen.

Desde que “el califa Ibrahim” declaró el califato en 2014, murieron 60.000 de sus hombres, por lo que ahora ya no tiene fuerzas para retomar el territorio que han perdido. Los soldados que tiene ahora mismo el Estado Islámico solo sirven para sobrevivir en territorio sirio.

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Abu Bakr Al Baghdadi durante su intervención en Mosul

A partir de ahora, los hombres del EI tendrán que combatir sin su líder moral, en el que sus simpatizantes vieron el talento necesario para reinstaurar el califato. El sucesor podría ser instaurado en breves, el cual será el encargado de dirigir los restos de lo que un día fue un protectorado que controlaba casi 90.000 kilómetros cuadrados y gobernaba sobre 8 millones de personas.

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