05 de febrero de 2023
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FIN DE SEMANA

Yeremi Vargas, Marta del Castillo o Juan Pedro Martínez Gómez son otros de los casos que continúan sin esclarecerse al día de hoy

Las búsquedas infantiles más impactantes aún sin resolver: Del "niño pintor de Málaga" a Madeleine McCann

El Cierre Digital en Marta del Castillo, Madeleine McCann, David Guerrero y Melodie Nakashian.
Marta del Castillo, Madeleine McCann, David Guerrero y Melodie Nakashian.
El secuestro de la pequeña Melodie Nakashian tuvo en vilo a España durante once días. Afortunadamente los padres encontraron a la pequeña con vida. El caso dio la vuelta al mundo y aunque tuvo un final feliz, no siempre es así. Las desapariciones de menores de edad como Marta del Castillo, David Guerrero Guevara, Madeleine McCann o Juan Pedro Martínez continúan sin esclarecimiento. Los casos han pasado a la historia como las búsquedas infantiles todavía sin resolución.

Han sido casos que han pasado a la historia como misterios sin resolver. Si bien, el secuestro de Melodie Nakashian tuvo un final feliz, no siempre ha sido así. La crónica negra nacional e internacional está marcada por diversas desapariciones infantiles que han pasado a la historia como grandes sucesos que, en la mayoría de los casos, continúan sin resolución.

El Centro Nacional de desparecidos, dependiente del Ministerio de Interior, sostiene que hay diversos casos de alto riesgo entre los que figuran los nombres de David Guerrero Guevara, Yeremi Vargas, Juan Pedro Martínez Gómez o Marta del Castillo.

Melodie Nakashian, el secuestro que tuvo en vilo a España

El 9 de noviembre de 1987, los medios de comunicación comenzaron a hacerse  eco de una noticia. La hija de la cantante coreana Kimera había desaparecido. La carrera laboral de la intérprete musical hasta entonces no era muy conocida y su nombre solo aparecía en los diarios tras el de su marido, el millonario financiero libanés Raymond Nakachian. El matrimonio llevaba una vida discreta en su residencia, en la urbanización Atalaya Alta ubicada en el municipio malagueño de Estepona. 

Como cada mañana, Raymond Nakashian, hijo mayor del magnate, en compañía de su mujer Deborah Kallenbach  se encargó de llevar a su hermanastra Melodie al colegio. La pequeña tenía cinco años. De camino al centro escolar, el BMW rojo que conducía el hijo del financiero fue asaltado por una furgoneta blanca de la que salieron cuatro hombres encapuchados que se llevaron a la pequeña. Tras aquella furgoneta iba un vehículo matriculado en Gibraltar. 

El caso abría los informativos y ocupaba portadas de diarios tanto nacionales como internacionales. Las primeras informaciones apuntaban a un posible secuestro por parte de una mafia internacionales ya que a finales de la década de los ochenta, la Costa del Sol fue el paraíso de las organizaciones criminales. El domicilio de los Nakashian fue objetivo de miles de periodistas que se desplazaron hasta la puerta donde hacían guardia y alrededor de 1500 funcionarios participaron en el caso. El exministro de Interior José Barrionuevo se implicó de manera personal en la resolución del secuestro. 

La pequeña Melodie junto a sus padres.

Tres días después de la desaparición, los secuestradores se pusieron en contacto con la familia. Pedían 13 millones de dólares en billetes de 50.El tiempo corría en contra de los investigadores pues los secuestradores enviaron a la familia fotografías de la pequeña con la portada de un ejemplar de Diario 16, un mechón de pelo y una cinta en la que Melodie decía “papa sino pagas, estoy muerta”.

Los padres de la pequeña comenzaron a hacer llamamientos a través de los programas de televisión. Villa Melodie comenzó a recibir donativos por parte de los ciudadanos españoles. Aquel caso movilizó a España quien empatizó con la desesperación de la familia de Melodie. Finalmente, los familiares de la pequeña reunieron 5 millones y un grupo de cinco empresarios aportó diez millones más. El desenlace del caso llegó 11 días después. 

Un ciudadano de la localidad malagueña encontró una cartera que entregó a la comisaría. En el interior, la Policía encontró un borrador de la misiva del secuestro, detalles de los secuestradores y el lugar donde tenían retenida a la pequeña, un domicilio en el municipio de Torreguadiaro. El 20 de noviembre, nadie puede olvidar a los felices padres con su pequeña  en brazos envuelta en una cazadora vaquera. El secuestro que había tenido en vilo durante once días a toda España llegaba a su fin.

David Guerrero, “el niño pintor de Málaga”

Varios meses antes del secuestro de Melodie Nakashian, un suceso sacudió a Málaga. El 6 de abril de 1987, el joven David Guerrero Guevara, de 13 años,  salía de su domicilio ubicado en el barrio de Huelín alrededor de las siete menos veinte de la tarde. Desde su casa, David tenía que andar 250 metros hasta la parada de autobús del Colectivo que le llevaría hasta la galería de arte La Maison en el centro de la ciudad. Aquella tarde exponía “El Cristo de la Buena Madre”, una de sus pinturas y le esperaba el periodista Paco Fadón para realizarle una entrevista. Los críticos de arte le señalaban como una joven promesa de las artes plásticas e incluso un niño prodigio. 

David Guerrero: El 'niño pintor de Málaga' muere oficialmente este  miércoles | Politica | EL PAÍS

David Guerrero.

David nunca llegó a esa galería. Su familia cenó sin él y fue al día siguiente cuando su padre decide poner una denuncia por desaparición. Al iniciarse la investigación, las autoridades llegaron a la conclusión de que había desaparecido en el trayecto que realizaba desde su domicilio hasta la galería. Cabe destacar que aquel día, Doña Sofía se encontraba de visita oficial en Málaga, que estaba plagada de furgones policiales y de vecinos que querían saludar a la Emérita, quien tenía que pasar por la calle donde David pasó para llegar a la exposición. A pesar del tumulto de malagueños, nadie vió a David. 

Desde un principio, los investigadores descartaron el secuestro. Las primeras pesquisas de la investigación apuntaron a una posible huída a Lisboa donde un matrimonio canario afirmó que había visto a “el niño pintor” junto a varios jóvenes dibujando vírgenes en la capital portuguesa. Aquella teoría se cayó pues la identidad del joven no correspondía con la de David. 

A principios de la década de los noventa en un hotel de Málaga, unas camareras encontraron una servilleta en la que ponía 'David Guevara. Huelin’. Este hecho alertó a las autoridades pues meses antes se había alojado en el complejo un ciudadano suizo de 70 años dedicado al mundo del arte. Aquello parecía una pista fiable y los investigadores se desplazaron a Berna donde descubrieron que el hombre había fallecido.

Se especuló sobre que David se había dado un golpe de camino a la exposición, tráfico de obras de arte, engaños por falsas promesas, bandas de falsificaciones artísticas o explotación infantil. Han pasado 35 años desde la desaparición de “el niño pintor de Málaga” y la familia le sigue buscando a pesar de tener que declarar su muerte tras el fallecimiento de su progenitor para poder hacer la sucesión de bienes. A día de hoy el caso sigue desconcertando a la Interpol.

Marta del Castillo o Madeleine McCann, las desapariciones sin final

Una de las desapariciones más misteriosas de un menor de edad es la de la pequeña Madeleine McCann. La menor, de tres años, se encontraba de vacaciones junto a su familia y un grupo de amigos de sus padres en el complejo turístico de Praia da Luz en la región portuguesa de Algarve. Alrededor de las 20.30 horas, sus padres Kate y Gerry McCann salieron a cenar junto a sus amigos y dejaron a su hija mayor y a sus hermanos mellizos durmiendo. El apartamento donde se hospedaban estaba en la planta baja del complejo y el restaurante estaba ubicado a 50 metros desde el inmueble. 

Los padres acudían a vigilar a los pequeños cada 30 minutos y sobre las 22.00 horas fue la madre de Madeleine quien se percató de que su hija mayor no se encontraba en el apartamento. Los padres buscaron a la pequeña en las inmediaciones del complejo turístico, sin éxito y denunciaron la desaparición en la localidad portuguesa.

Los padres de Madeleine Mccann y Christian Brueckner, principal sospechoso.

Las primeras investigaciones que realizaron las autoridades portuguesas sentenciaron que la pequeña podría haber sufrido un accidente en la vivienda y que fueron sus progenitores quienes podrían haber encubierto el suceso. A finales de 2007, Kate como Gerry McCann se convirtieron en los primeros sospechosos al encontrar ADN de Madeleine en el vehículo que habían alquilado durante sus vacaciones,  aunque en julio de 2008 el fiscal general de Portugal archivó el caso debido a la falta de pruebas. 

Fueron sus padres los que continuaron la búsqueda de su hija mediante detectives privados y el caso de la pequeña logró un gran alcance mediático debido a la campaña publicitaria que realizaron Kate y Gerry. Viajaron por varios países e incluso se reunieron con el papa Benedicto XVI. A lo largo del transcurso del caso, los familiares recibieron llamadas de personas que afirmaban haber visto a su hija o videntes que le ofrecían información “privilegiada” sobre el paradero de la pequeña. 

En 2020, se produjeron nuevos avances en la investigación pues las autoridades habían señalado a un posible sospechoso de la desaparición de Madeleine. Se trataba de un ciudadano alemán de 43 años llamado Christian Brueckner investigado por un posible homicidio. Brueckner se encuentra en prisión por abusar sexualmente de una mujer de 72 años en el mismo resort donde se encontraban los McCann por lo que podría haber sustraído a la pequeña del apartamento y asesinarla poco tiempo después. 15 años después, los padres de Madeleine continúan buscando a la pequeña. 

Han pasado 13 años desde que el 24 de enero de 2009 la joven sevillana Marta del Castillo Casanueva saliera por última vez de su domicilio de la barriada de Tartessos. La última persona que la vió con vida fue su padre, Antonio del Castillo, junto a su expareja Miguel Carcaño. Le advirtió de que no se montara en su moto. Su madre Eva Casanueva comenzó a inquietarse horas después de que su hija mayor saliera por la puerta de su casa ya que cuando salía ella solía dar toques con el móvil para avisar de que estaba bien. 

Antonio del Castillo y Eva Casanueva.

Marta no aparecía y fue su padre quien acudió hasta la calle León XIII, domicilio en el que residía Carcaño y su hermano Francisco Javier Delgado. Tras no obtener respuesta en la casa de la expareja de su hija, Antonio del Castillo fue a interponer la denuncia a la comisaría más cercana aunque las autoridades sevillanas le dijeron que no habían pasado las horas suficientes para comenzar a buscar a la joven. Fueron varios amigos de Marta junto a dos padres quienes salieron a buscar a la joven y llegaron hasta el domicilio y el hermano de Miguel solicitó que fueran solo los adultos accedieran a la vivienda. Las alarmas saltaron por un fuerte olor a lejía en el interior del inmueble. 

En primera instancia se encontraron con uno de los amigos de Marta, Samuel Benítez en la Plaza del Altozano localizada en el Barrio de Triana. Él afirmo que no había visto a Marta. Una de las mejores amigas de Marta que participó en la búsqueda llamó a Francisco Javier García Marín ‘El Cuco’, otro de los mejores amigos de Miguel Carcaño pero también le confirmó que él no había visto a Marta durante aquel sábado. Las horas pasaban y no había noticias de Marta.

Miguel Carcaño, Samuel Benítez, Maria García Mendaro, Francisco Javier Delgado y "El Cuco".

La desaparición de Marta comenzó a abrir los informativos y ocupar portadas de periódicos. Tras las primeras investigaciones, surgió una pista fiable. Un camarero de un bar cercano al domicilio de Carcaño vió a varios individuos junto a una silla de ruedas. Las autoridades comienzan a tomar declaraciones a amigos y familiares y Sevilla acoge manifestaciones multitudinarias para exigir el regreso de la joven. El 13 de febrero de 2009, fue el hermano de Miguel Carcaño quien recibe una llamada de la Policía Judicial en la que le transmiten que su hermano pequeño había sido detenido.

Las autoridades se habían apropiado de la ropa de Carcaño y los agentes hallaron sangre de la joven sevillana en la chaqueta que él llevaba.Marta había sido asesinada. Los ciudadanos sevillanos se echaron a la calle contra Miguel Carcaño y sus amigos Samuel Benítez y “El Cuco”, así como a su hermano Francisco Javier Delgado y a la novia de este, María García Mendaro. Las autoridades se sorprendieron del número de menores de edad que habían sido implicados en la desaparición por Miguel Carcaño.

El caso de la desaparición de Marta del Castillo ha sido el suceso que ha marcado a Sevilla y ha sido el único en el que se ha dado el mayor despliegue policial en la búsqueda de una persona. Repleto de mentiras, cambio de declaraciones y el dolor de una familia que no puede enterrar el cuerpo de su hija al desconocer su ubicación. 

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