21 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

El despacho especializado de Abogados Cebrián advierte de que este año se han incrementado las separaciones a causa de los problemas económicos

El año del 'crack' matrimonial: Más divorcios que casamientos en el ejercicio de 2020

El Despacho de Abogados Cebrián alerta de que los divorcios se han disparado a causa de los meses de convivencia forzosa por el confinamiento domiciliario. Esto, a su vez, es "contagioso", pues muchas familias con matrimonios infelices reparan en todas las que se están separando y deciden hacer lo mismo. No obstante, el despacho también prevé un proceso de estabilización en 2021 debido a la celebración de los casamientos que quedaron pendientes este año.

El confinamiento domiciliario ha afectado significativamente a las relaciones familiares. Según un estudio realizado por el Despacho de Abogados Cebrián, 2020 es un año negro para los matrimonios en España. Normalmente hay un 60% de divorcios en nuestro país, pero este año se prevé que el porcentaje ascienda aún más mientras disminuyen los enlaces matrimoniales. Con esta tendencia llegaríamos a una situación de déficit matrimonial: Más divorcios que matrimonios.

Parece una situación alarmante hablando en términos matrimoniales, pero a pesar de ello, según el estudio, habrá un proceso de estabilización en 2021 en el que el porcentaje de divorcios se mantendrá en términos generales y el de matrimonios ascenderá. Esto sucede por la probable circunstancia de que se celebren muchos de los matrimonios que no lo han hecho en 2020 a raíz de las restricciones sanitarias.

En virtud de este panorama, se ha detectado que la causa mayoritaria de los divorcios en 2020 han sido los problemas económicos. En este sentido, se han producido divorcios en matrimonios que previamente a la pandemia no se planteaban la ruptura. Tras la separación, se reduce la intención de las parejas divorciadas de volver a contraer matrimonio.

Observamos, por tanto, que la causa de las separaciones, en su mayoría, ha cambiado con el confinamiento. Si antes el motivo predominante era la infelicidad, ahora son las preocupaciones y los problemas económicos. De hecho, el despacho alega que las preocupaciones económicas nos han hecho llegar al límite, y que tanto matrimonios con problemas como otros que aparentemente no los tenían han optado por el divorcio.

Alberto García Cebrián, abogado del bufete. / Alberto García Cebrián

En 2020, para muchos matrimonios se ha materializado la popular frase de “cuando el dinero sale por la puerta el amor sale por la ventana”, y en estos casos, además ha convergido la tónica común de la urgencia con la que se ha solicitado el divorcio, por no aguantar más la situación.

El despacho ha apreciado una tendencia consistente en que, cuando en un matrimonio se mantiene un buen nivel de vida y las necesidades están cubiertas, la estabilidad material tiende a satisfacer al matrimonio. Sin embargo, en el momento en el que falta el dinero ya no se quiere mantener una relación matrimonial que ha dejado de colmar nuestras necesidades económicas.

Divorcios inesperados y sin ganas de volver a casarse

Según los datos de años anteriores a este 2020, la mayoría de los divorcios se derivaban de largos procesos de reflexión que podían durar meses o incluso años, antes de tomar la decisión. En 2020 casi la mitad de los divorcios se han producido sin habérselo planteado antes, habiendo experimentado dificultades anteriormente, pero sin haber sopesado realmente la idea de divorciarse. No había, por tanto, signos previos de ruptura.

Asimismo, en años anteriores muchas personas que acudían a procesos de separación tenían la idea (o al menos, no la descartaban) de volver a pasar por el altar. Sin embargo, la situación de 2020 ha supuesto que la intención de volver a casarse se reduzca al máximo: El despacho afirma que solo un 10% considera que es posible un matrimonio posterior y únicamente un 30% no lo descarta, pero como idea remota. Con estos datos, se reduce a casi la mitad la intención de volver a contraer un nuevo matrimonio después de haberse separado este año.

En definitiva, el estudio del Despacho de Abogados Cebrián concluye que no hemos sido capaces de aguantar la convivencia forzosa. El contexto socioeconómico y las restricciones sufridas han originado que muchas personas dejaran de estar satisfechos con la vida que tenían, lo que en un alto porcentaje se ha traducido en divorcio.

Por otra parte, durante los años anteriores a la pandemia, se han mantenido matrimonios que ahora, con el confinamiento, han estallado, al cargar demasiado la relación sentimental y tener uno o varios pilares estructurales debilitados. El principal, según el estudio, es el económico. También han afectado en gran medida el miedo, la monotonía, las pérdidas de familiares, etc.

Cada persona es un mundo y cada matrimonio, a su vez, otro diferente. Esto, en circunstancias normales, suele ser compatible, pero en un momento que nos ha exigido mucho a todos hemos asistido a un choque con la realidad.

¿Qué pasará en 2021?

De cara a 2021, parece evidente que el deseo de muchos es volver a la normalidad, pero para las personas que ya se han divorciado esa realidad ha dejado de existir. En esta línea, el despacho apunta que es posible que los divorcios se reproduzcan sistemáticamente: “El divorcio es contagioso y, con la mala experiencia que hemos pasado todos con la pandemia, ahora existe una epidemia generalizada de separaciones. Cada divorcio crea un impacto de reflexión en su entorno que sube exponencialmente el número de separaciones al influenciar a familiares y amigos. Sobre todo, se agarran a esta opción matrimonios que arrastran un errática y monótona convivencia matrimonial desgastada”.

Por todo esto, el despacho aconseja valorar y disfrutar del 2021, ya que de un año para otro todo puede cambiar y es importante aprovechar al máximo nuestro día a día. También es fundamental “no pensar que nada ni nadie es para siempre.”

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