22 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

El secretismo rodeó la historia de esta parcela que, misteriosamente, compartía numeración con la colindante dificultando así la identificación

La extraña mansión de Somosaguas en la que Corinna quiso quedarse en Madrid cerca del Rey Juan Carlos

Corinna Larsen.
Corinna Larsen.
Cuando en abril de 2012 el Rey Juan Carlos protagonizó el incidente de Botsuana toda España supo lo que ya conocía el poder político y económico: la existencia de Corinna Larsen en la vida del entonces Jefe del Estado. El CNI y el Gobierno, conscientes del peligro que la alemana suponía para la Corona, decidieron apartarla del entorno real y expulsarla de La Angorilla, donde vivía en El Pardo. Sin embargo, ella no se resistió y buscó una nueva residencia en Madrid.

Corinna Larsen vive entre Londres y Montecarlo con visitas puntuales, y judiciales, a Suiza. Hubo unos años en que los pagos en los que campaba a sus anchas y bajo el manto de la discreción estaban en España. Durante mucho tiempo se alojó en la Finca La Angorilla, perteneciente a Patrimonio Nacional y situada en los Montes de El Pardo, muy cerca del palacio de La Zarzuela

Sin embargo, la caída del Rey en Botsuana en abril de 2012 acabó con el idílico mundo que la alemana se había construido en Madrid. El CNI y el Gobierno consideraron que lo mejor es que se fuera de España. Sin embargo, ni el Rey ni ella estaban dispuestos a romper su liaison tal fácilmente.

La comisionista alemana decidió entonces buscar una casa para instalarse en la capital de España lo más cerca posible de La Zarzuela. El lugar elegido fue la elitista urbanización de Somosaguas. Según información de los vecinos la aristócrata alemana había supervisado personalmente las obras de una propiedad ubicada dentro de este complejo residencial, y así se lo había comunicado ella misma a la junta de propietarios. “Vino a ver la mansión personalmente, a vigilar las nuevas obras, pero no ha hecho amigos dentro de la urbanización. En otra ocasión envió a un representante ya que por medidas de seguridad se están cambiando el nombre de las calles y acudió una persona en su representación a la reunión. Pero aquí dentro hay un silencio absoluto, más bien por miedo a que algo salga a la luz”, aseguraban.

La presunta mansión de Corinna.

Como posibles vecinos de la princesa alemana en esta elitista y supervigilada Urbanización se encontraban el banquero Emilio Botín o el cantante Miguel Bosé, entre otros ilustres propietarios. La calle donde se ubicaba la posible nueva vivienda de la princesa Corinna no es accesible ni siquiera en Google Earth. Además, es una de las pocas calles de la localidad del municipio de Pozuelo de Alarcón que tampoco ha sido topografiada por Street View. Se trata de un súper chalé en la exclusiva zona residencial de Somosaguas, con una superficie construida de quinientos metros cuadrados en un terreno de dos mil novecientos quince metros cuadrados destinado a zonas verdes, ajardinadas y de recreo y aparcamiento, así como a viales interiores de la parcela. La vivienda constaba inicialmente de una sola planta, pero por el desnivel del terreno en la fachada posterior existe otra planta. Linda al norte con una chopera propia de la Urbanización.

Un silencio delator

Juan Luis Galiacho, en 2013, comenzó una investigación para saber exactamente cuál era la parcela que interesaba a Corinna Larsen y, a quién pertenecía el número 22 de calle Sierte Cerros en Somosaguas. El titular de esta parcela al 100 por 100 era la sociedad IBN ARABI SL. La sede social de esta empresa está ubicada precisamente en la misma mansión que interesó a Corinna Larssen y donde también lo está otra sociedad que comparte la misma administradora. Esta otra sociedad se llama Salamanca Pedrosa SL. Se dedica a la importación/exportación y tiene su sede operativa en el Parque Europolis de Las Rozas.

Según constaba en el Registro de la Propiedad de Pozuelo en 2013 el inmueble pertenece a la sociedad IBN ARABI de la que Salamanca Pedrosa SL es administradora única. Esta empresa se dedica al “estudio, asesoramiento, gestión e información a terceros de toda clase de negocios, empresas y operaciones industriales, agrícolas, comerciales financieras o de servicios”, con un capital suscrito de 48.080 euros.

La heredad de Somosaguas tiene en el origen 4 hipotecas con empresas de Leasing (UNINTER LEASING SA, CENTRAL LEASING SA LEASING BANZANO SA HISPANO ORIX LEASING SA). Estas son del año 1993, anteriores a la compraventa y lo que parece es que a la hora de hacer esta Urbanización o vivienda se ejecutó a través de estas empresas, a las que presuntamente se les daría el terreno y ellas realizaron la construcción (leasing inmobiliario) para posteriormente cobrarlo con estas hipotecas. Años más tarde, en 1998, sí se solicitó una hipoteca con La Caixa por 150.253 euros y 20 años utilizando esta parcela como garantía. Un lugar donde en 2013 se construyó una vivienda de nuevo (dicen los vecinos que Corinna supervisó personalmente las nuevas obras) bajo unas medidas extremas de seguridad, con cámaras en todos los alrededores de la propiedad y con seguridad en toda la urbanización a cargo de una conocida empresa privada.

Un fallo en la numeración

En su momento el Ayuntamiento del PP de Pozuelo de Alarcón (Madrid), regentado por Paloma Adrados Gautier, quien fuera consejera de Empleo y Mujer de la Comunidad Autónoma de Madrid bajo el mandato de Esperanza Aguirre, se “lavó las manos” en los fallos de numeración de la posible vivienda de Corinna Larsen en la calle Siete Cerros de la Urbanización Somosaguas Norte, ubicada dentro de este término municipal madrileño.

La supuesta mansión está en Somosaguas. 

Según el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón: “No hay ninguna duplicidad en la numeración de la calle Siete Cerros. Hubo un error en el pasado cuando al parecer el propietario de una finca y antes de que se urbanizara en el resto de la calle calculó que le correspondía el número 22 y así se lo puso en la entrada a la finca. Fue al urbanizar la finca contigua cuando el otro propietario se dio cuenta de que el número 22 le correspondía a él. El 15 de abril de 2010 fue notificado a ambos propietarios cuál era la numeración correcta ajustada al padrón por lo que no existen dos viviendas con la misma numeración. A día de hoy, en el padrón municipal no constan dos viviendas con la misma numeración en esa calle. Si el propietario no ha cambiado el número en su fachada, le volveremos a notificar la obligación de cambiarlo”.

Sin embargo, a pesar de la respuesta del Ayuntamiento popular regentado por Paloma Adrados, a día de hoy todavía existen dos viviendas con la misma numeración como puede comprobarse, algo que se contradice totalmente con la respuesta oficial que nos emiten desde el Ayuntamiento, donde aseguran: “no existen dos viviendas con la misma numeración”.

Además, al solicitar en el Registro de la Propiedad nº 1 de Pozuelo quién es el titular de esta parcela marcada con el número 22 aparece al 100 por 100 la sociedad IBN ARABI SL. Sin embargo, esta sociedad no es la verdadera propietaria de la parcela donde se construyó esta gran mansión marcada con el número 22, sino de la vivienda de al lado, también marcada curiosamente con el número 22 en el Registro de la Propiedad, y cuyos propietarios ajenos a todo este escándalo llevan ya muchos años viviendo allí.

Seguridad para la alemana

Durante sus estancias en España, Corinna zu Sayn-Wittgenstein siempre tuvo un importante despliegue de seguridad en torno a su persona. Y no sólo en sus pernoctaciones en la capital de España, sino también por toda la geografía española. E, incluso, en el Aeropuerto de Barajas, cuando llegaba o salía de viaje. Este dispositivo estuvo formado no sólo por guardias civiles como inicialmente se publicó y denunció, sino también por policías y agentes del CNI, que también la vigilaban en sus viajes al extranjero (Brasil, por ejemplo). Según fuentes policiales de toda solvencia, la orden emanó del propio Servicio de Seguridad de la Casa del Rey, con el visto bueno de los altos cargos políticos (por ejemplo, los ex ministros socialistas de Defensa José Bono, y de Interior Alfredo Pérez Rubalcaba).

Un extraño problema con la numeración nunca fue aclarado. 

La princesa alemana fue bautizada en el alias policial como “Ingrid”, en relación a su melena rubia y su procedencia germánica. En su día ya tuvo incidentes con los paparazis mientras pernoctaba en El Pardo. Así en una denuncia interpuesta en su día, se narra que “en el transcurso de la vigilancia de la Benemérita se produjeron algunos incidentes con paparazis o fotógrafos espontáneos, pues si alguien intentaba tomar fotos de la vivienda, se acercaban miembros del cuerpo armado para impedirlo”.

Según fuentes consultadas por Juan Luis Galiacho, la exprincesa Corinna zu Sayn Wittgestein ha vivido siempre en España “a cuerpo de Rey, con protección, no faltándole de nada e, incluso, con un carácter prepotente que a veces rayaba la bordería con quienes estaban a su lado. Quería hacer notar siempre quién era y qué representaba, tanto que en los aviones cuando la situaban en clase turista montaba un alboroto para pasar a preferente. Tiene un gran ego, que ahora por eso le hace estar permanentemente en los medios de comunicación para que nadie se olvide de quién es y lo que ha representado”. Puestos en su día cuando se preguntaba en Zarzuela para saber los pormenores de la nueva vida en España de Corinna zu Sayn Wittgestein, desde su gabinete de prensa señalaban taxativos que “de esta señora no informamos, es una súbdita alemana y en lo privado no entramos”.

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