23 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Lucio Toval, profesor de Investigación Criminal en UNED, explica la forma de actuar y el trasfondo de lo que aparentan ser simples manifestantes

Grupos violentos organizados: Se espera un fin de semana caliente en Madrid justo antes de las elecciones del 4-M

Policía siendo golpeado por un manifestante.
Policía siendo golpeado por un manifestante.
Debido a la globalización y al auge de las redes sociales, los grupos violentos organizados han alcanzado una nueva dimensión. Grupos "apoyados por miembros de las instituciones públicas" que gozan de inmunidad mediática y que suponen un grave problema tanto para la sociedad como para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, las cuales observan impotentes el poder del que gozan. Madrid espera un fin de semana caliente justo antes de las elecciones.

La consolidación de Internet y de las redes sociales ha traído consigo un fenómeno de globalización que ha aportado al ser humano la capacidad de evolucionar y de conectarse entre sí. Muchas de las consecuencias de este fenómeno son ciertamente positivas pero hay otras que afectan negativamente al desarrollo de la sociedad. En Madrid convocados por redes sociales se esperan miles de manifestantes para "calentar" Madrid.

Desórdenes públicos, destrucción de bienes y servicios y, en último término, la pérdida de vidas humanas, todo esto dirigido desde los estamentos políticos. Este miércoles Policía Municipal, Policía Nacional y Delegación de Gobierno han ordenado que ningún agente se tome las vacaciones en el Puente de mayo. Ocho mil policías estarán alertas este fin de semana para actuar contra posibles concentraciones de grupos violentos. La nueva delegada del Gobierno en Madrid, Mercedes González, ha ordenado "mano dura" desde el principio contra los violentos. Sin embargo, el alcalde de la capital Martínez-Almeida es más partidario de contemporizar y tener paciencia y sangre fría ante los manifestantes.

Este problema de Madrid del fin de semana es uno de los problemas que debe afrontar la sociedad debido a la nueva realidad de los grupos violentos organizados. Lucio Toval, profesor de Investigación Criminal en UNED y de Derecho Administrativo en la Universidad Complutense de Madrid, ha explicado a Elcierredigital.com esta nueva realidad, la cual puede comprenderse claramente en el artículo que ha publicado en la Revista de ciencias policiales de Unión Federal de Policía (UFP).  

Toval explica que, a primera vista, podría parecer que se trata de grupos de jóvenes manifestándose o protestando por situaciones que consideran injustas pero, si nos paramos a analizarlo con detenimiento, no se trata de protestas al uso, sino que están realmente organizadas y se mantienen en el tiempo durante varios días. Y afirma que este grado de organización no surge de la nada, sino que "necesita un apoyo financiero y logístico para llevarse a cabo, un apoyo que llega por parte de las instituciones".

Según argumenta en su artículo, "Las instituciones, debilitadas por la llegada a las mismas de líderes políticos sin sentido de Estado” y por la “infiltración en las mismas de individuos procedentes de ellos”, apoyan a estos grupos antisistema porque algunos de sus miembros “surgieron de estos comportamientos”.

Para Toval, estos grupos quieren “demostrar a la sociedad que las normas ni sirven, ni protegen y que el caos impera”, una sociedad que asimila como normal la existencia de estos grupos, los cuales saben que, “si son los dueños de la calle, serán los dueños de la política”.

Contenedores quemados por las manifestaciones tras el encarcelamiento del rapero Pablo Hasel.

Otro privilegio con el que cuentan estos grupos, afirma Lucio Toval, es el “guante blanco del estamento periodístico”. Y en su opinión, utilizan el “terrorismo y las actitudes mafiosas para lograr sus objetivos. Terrorismo al que algunos se refieren como terrorismo leve o suave, pero que no deja de ser terrorismo” y actitudes mafiosas como la amenaza de revueltas si se hace algo que disguste a estos grupos.

Toval sostiene el criterio de que las protestas que se produjeron como consecuencia del encarcelamiento del rapero Pablo Hasel son un ejemplo de esto. Y afirma: "Unas protestas organizadas y lideradas por “agitadores profesionales” que se produjeron durante varios días en diferentes localizaciones. Estas protestas y sus integrantes, al contrario de, por ejemplo, los grupos violentos del deporte, cuentan con la excusa del componente político, el cual les hace parecer inmunes ante la ley".

Junto a las personas que sufren las consecuencias directas de estas revueltas, Lucio destaca un grupo perjudicado gravemente en esta nueva realidad, la policía. Una policía que se encuentra “mermada y mediatizada por el componente político” mencionado anteriormente. Lucio Toval defiende que la Policía, en ciertas ocasiones, ve cómo las instituciones a las que deben obedecer tienen entre sus filas a miembros de estos grupos lo que provoca una sensación de batalla desigual y plenamente condicionada.

Policía siendo golpeado en Vallecas por un manifestante.

La hipocresía de estos grupos también llama la atención de Lucio, y es que, según nos cuenta, estos grupos se definen como “anticapitalistas y antisistema”, pero no dudan en utilizar las tecnologías que las grandes multinacionales han desarrollado para llevar a cabo sus acciones, ya sean dispositivos móviles o el uso de redes sociales para lograr el mayor alcance posible. Herramientas sin las cuales, “no podrían llevar a cabo sus actividades”.

Lograr una solución que resuelva este grave problema, explica Lucio, es muy complicado. De hecho, “no estamos en el camino de la solución, sino en el camino de profundizar aún más en este problema”. Mientras que los integrantes de estos grupos formen parte de las instituciones, este problema va a continuar y, actualmente, “no hay institución que no se encuentre afectada”.

En cuanto al futuro, afirma que, si estos grupos llegan al poder, se agravarán los problemas, puesto que harán rígidas las normas por las que se mueven y la sociedad se verá gravemente afectada. Los precedentes históricos han demostrado que este tipo de situaciones irán a peor hasta que suceda algo que las haga desaparecer, ya que el modus operandi de este tipo de grupos “se ha podido apreciar en otras épocas, como durante la Revolución Bolchevique o en la actuación de los Chaquetas Pardas en la época Nazi”. La “unión de todos los integrantes de la sociedad” es vital para evitar que estos grupos consigan sus objetivos si se quiere evitar un resultado similar al de esas épocas, concluye Tovar.

Habrá que esperar qué sucede este fin de semana en Madrid.

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