27 de febrero de 2021
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FIN DE SEMANA

Los cuerpos inertes son protegidos dentro de jaulas con malla metálica para evitar que sean devorados por animales carroñeros

Así son las "Granjas de Cadáveres": Restos humanos arrojados a la tierra para estudiar su descomposición

Niños observando una de las jaulas donde resguardan a los cuerpos.
Niños observando una de las jaulas donde resguardan a los cuerpos.
Se trata de una nueva manera de investigar el proceso de descomposición de los cuerpos humanos al aire libre. Una universidad de Florida decidió erigir una granja de cuerpos humanos para estudiar los efectos de la descomposición a la intemperie con el objetivo de poder revolucionar la ciencia forense y la criminología, observado como los factores ambientales son capaces de influir en un cadáver y poder obtener un retrato más fiables de las condiciones que han afectado a un cuerpo.

La comunidad científica ha estado siempre sometida al estigma de la falta de humanidad en algunos de sus experimentos. Desde tiempos clásicos la experimentación con personas estaba muy limitada y condenada debido a la intervención religiosa. Aunque a día de hoy la iglesia aun se permite inmiscuirse y opinar al respecto de los avances científicos, lo cierto es que ya no tienen tanto poder como antaño y se convierten en meros espectadores de lo que acontece en el mundo de los experimentos científicos. No obstante, la comunidad científica a veces encuentra detractores en otros científicos, es lo que ocurre con las granjas de cadáveres.

Las granjas de cadáveres son espacios silvestres donde algunos investigadores colocan cuerpos humanos para estudiar los efectos de la descomposición al aire libre. Algunos cuerpos tienen que ser encerrados en jaulas para evitar que sean afectados por agentes externos como los animales carroñeros.

La Universidad del Sur de la Florida llevó a cabo la granja con colaboración del condado de Pasco.

También estudian los efectos que producen las sustancias liberadas por los cuerpos en la flora donde se han situado, al parecer con resultados muy favorables. Los arbustos que crecen en las zonas donde antes hubo un cadáver son, según los estudios y a simple vista, más fuertes y vigorosos que el resto.

Granjas de cadáveres

Se trata de un laboratorio en campo abierto de la Universidad del Sur de la Florida que opera desde 2017 en el condado de Pasco. Los investigadores prefieren llamarlo cementerio forense o laboratorio de tafonomía, la ciencia encargada de estudiar el proceso de descomposición de un cuerpo.

Como es común, la llegada de una noticia de estas características levantó resquemores en algunos sectores por ir en contra de los rituales más arraigados de despedida para los que nos han dejado. Un cuerpo que antes fue una persona descomponiéndose en la tierra no parecía ser buena idea para los sectores más conservadores.

Restos en descomposición de uno de los cuerpos.

La idea inicial era que este laboratorio se encontrase situado en el condado de Hillsborough, a 80 kilómetros de Pasco, pero los vecinos se opusieron fuertemente a la idea, solo que en este caso no por sus ideas conservadoras, sino por miedo a que los cadáveres atrajeran a los animales carroñeros o que las viviendas perdiesen valor al verse alterado el barrio.

Objetivos de la investigación

La granja de cuerpos de la Universidad del Sur de la Florida no es la única que hay, sino que es una de siete y además hay otra en Australia. En países como Canadá y Reino Unido hay planes para abrir otras.

No hay ninguna actividad ilegal en este supuesto, los estudios utilizan los cuerpos de personas que decidieron donarlos voluntariamente a la ciencia una vez fallecidos. Aun así, la decisión de ceder el cuerpo corresponde a los familiares.

Erin Kimmerle.

Las investigaciones se centran en prestar especial atención a las condiciones en las que se descompone el cuerpo y como esto afecta a los alrededores, al observar los cambios que se produce en la tierra y en el propio cadáver son capaces de identificar nuevos métodos para aplicar en la criminología y la ciencia forense.

“Cuando alguien muere hay muchas cosas ocurriendo al mismo tiempo. Ocurre desde la descomposición natural, hasta la llegada de insectos y cambios en la ecología”, explica para la BBC Erin Kimmerle, directora del Instituto de Antropología Forense de la Universidad del Sur de la Florida.

Kimmerle considera que la mejor forma para saber cómo funciona el proceso de descomposición es observarlo de manera controlada en un espacio destinado a ello y con las características más realistas posibles. Según sus investigaciones, el cuerpo humano pasa por cuatro etapas después de la muerte: la primera es la llamada cuerpo fresco, baja la temperatura y la sangre deja de circular; la segunda es la descomposición temprana, donde las bacterias empiezan a consumir los tejidos; la tercera es la descomposición avanzada, se acumulan gases, se rompen los tejidos, el cuerpo se hincha; finalmente empieza la “esqueltonización”, bajo ciertos factores como la humedad el cuerpo puede quedar momificado.

Los forenses estudian la aparición de los gusanos y cómo estos interactúan con el cuerpo. Se han dado cuenta de que estos se alimentan de los músculos y los órganos, pero no de la piel. Algunos otros cuerpos sí que han sido reservados para estudiar la acción directa de animales carroñeros, los cuales son menos selectivos que los gusanos y comen todo lo que pueden, incluso llegando a dar vuelta al cadáver para seguir comiendo. 

Finalmente, la Comisión del Condado de Pasco decidió terminar el contrato que permitía a la universidad seguir desarrollando sus actividades en la granja de cuerpos, por lo que en 2022 las instalaciones serán desmanteladas.

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