21 de junio de 2021
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FIN DE SEMANA

Los enfrentamientos entre los manifestantes y los cuerpos de seguridad de este país caribeño han provocado una situación de máxima tensión en América

La violencia policial desde hace varios días en Colombia deja más de veinte fallecidos y 800 personas heridas

Manifestación de estudiantes por la violencia policial en Colombia
Manifestación de estudiantes por la violencia policial en Colombia
Las protestas por el anuncio de una reforma tributaria en Colombia han tenido como consecuencia una grave situación de violencia policial. Miles de personas han salido a las calles a lo largo de estos días para combatir este clima de represión, en el que tanto policías como manifestantes han resultado heridos. Además, estas protestas han derivado en ocasiones en vandalismo o peleas entre bandas rivales, lo cual empeora aún más una situación que preocupa a escala internacional.

La situación de Colombia es altamente delicada, la violencia y la represión policial que se viven en el país han provocado que se alcance ya la veintena de fallecidos y más de 800 heridos. La ONU y la Unión Europea han condenado esta brutalidad policial y han exigido que los responsables de la represión respondan por los actos cometidos.

Todo comenzó hace una semana, cuando el presidente del país, Iván Duque, anunció una reforma tributaria. Las protestas derivadas de este anuncio supusieron el inicio de este clima de violencia en el que la policía es la mayor protagonista. Ante la situación, el presidente decidió rectificar y retirar la reforma, sin embargo, la medida no ha surtido efecto ya que miles de manifestantes siguen lanzándose a la calle para luchar por sus derechos y condenar la violencia que sufren sus compatriotas por parte de las Fuerzas de Seguridad.

Las protestas, que en su mayoría son pacíficas, han derivado en algunas ocasiones en actos vandálicos que dificultan aún más la solución a este problema. Actos que van desde la quema de vehículos hasta el saqueo de comercios, por los que, según informan las autoridades, se han detenido a más de 500 personas y más de 400 policías han resultado heridos. El presidente del país ha calificado estos hechos como de “terrorismo urbano de baja intensidad”, por lo que ha desplegado al ejército para tratar de contener a los manifestantes, medida que solo ha servido para aumentar la tensión y el clima de crispación en el país.

Enfrentamiento entre manifestantes y policía en Colombia.

En algunas de las movilizaciones, los manifestantes han bloqueado las carreteras de las zonas del centro y noroeste del país, convirtiendo a Cali en la ciudad que mayor violencia policial ha sufrido. Unido a estos bloqueos, sindicatos y organizaciones sociales utilizan el arma del “paro nacional” que no han dudado en convocar como estrategia para mostrar su poder.

Con el objeto de detener esta delicada situación diferentes sectores han solicitado al presidente del país que se abra a una negociación que beneficie a ambas partes y que zanje, al menos de momento, la situación. Como respuesta, el presidente Duque anunció la instalación de un espacio para escuchar a la ciudadanía, donde se dejara de lado las diferencias ideológicas y aludiendo al patriotismo como nexo entre ambas partes.

Pese a que se realiza un conteo del número de víctimas las cifras son muy inciertas debido al caos reinante, por lo que se espera que los números definitivos superen a la cifra de veinte fallecidos que se ha comunicado.

Esta situación no ha dejado indiferente a nadie en el panorama internacional, y es que la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos ha decidido pronunciarse catalogando los hechos como de “uso excesivo de la fuerza por parte de la policía” y exponiendo que los agentes de policía utilizan munición real para hacer frente a los manifestantes, lo que ha producido “la muerte de varias personas”. Por su parte, la Unión Europea ha condenado estos actos de violencia explicando que atentan contra “los derechos legítimos a manifestarse, a la libertad de reunión y de expresión”, aunque afirma que tienen confianza en que las instituciones colombianas encarcelen a los responsables de este abuso.

El Gobierno de Estados Unidos también se ha manifestado, expresando su profunda tristeza por la situación y aludiendo al diálogo como forma de solucionar los problemas. En cuanto a España, la ministra de exteriores, Arancha González Laya, ha destacado la calma, el diálogo y el cese de la violencia como la única manera de “reconducir las discrepancias” en el país cafetero.

Pese a los intentos de ayudar por parte del panorama internacional, parece complicado que la solución al problema sea rápida, la gran indignación y el fuerte descontento que viven los ciudadanos colombianos hace pensar que será un problema de larga duración y que el número de víctimas seguirá aumentando.

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