22 de mayo de 2019
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FIN DE SEMANA

El matrimonio tuvo nueve hijos, emigraron de Badajoz a Lloret de Mar y acabaron en la localidad onubense de Cortegana

La verdadera historia de los Montoya Navarro: entre los gemelos Bernardo y Luciano han cometido tres asesinatos

Los Montoya
Los Montoya
La familia Montoya Navarro llegó a Cortegana (Huelva) en la década de los 80, desde la localidad gerundense de Lloret de Mar y allí llegaron desde Badajoz, expulsados por su comunidad. Han pasado ya casi 40 años, pero encontrar a alguien en la colonia de Las Eritas que cuente algo sobre ellos es difícil. Allí viven unos 300 gitanos, todos se conocen y nadie quiere problemas, porque hablar mal de ellos supone también enfrentarse a los Aguilera, emparentados con los Montoya.

Muy poca gente en Cortegana (Huelva) conoce la historia de los Montoya, pero algunos recuerdan que Manuel Montoya y su mujer, Isabel Navarro, eran originarios de la barriada de la UVA (Unidad Vecinal de Absorción) en Badajoz, pero que tuvieron que huir precipitadamente a la localidad gerundense de Lloret de Mar en la década de los 70, y a mediados de los 80 llegaron a Cortegana. Dicen las malas lenguas que de Badajoz se fueron expulsados por algún incidente con la propia comunidad gitana. Isabel, ya fallecida, y Manuel tuvieron nueve hijos: Jesús, María del Carmen, los tristemente famosos Bernardo y Luciano, Manuela (Manola), Isabel, Emilia, Manuel e Israel.


 Actual residencia de la familia Montoya en Las Eritas, Cortegana.

Los mayores, Jesús y Marí Carmen y Manuel, se quedaron a vivir en Lloret de Mar y no tienen mucho trato diario con sus hermanos, que emigraron a Huelva. Emilia se casó con un “payo” y vive en Palos de la Frontera, alejada de Cortegana, ya que a su marido no le gusta su familia politica.

Bernardo se casó con una mujer de la familia Aguilera, África, con quien tuvo una hija, Noemí, de la misma edad que Laura Luelmo; pero cuando Bernardo, que ya era politoxicómano ingresó en prisión tras el asesinato de una anciana la pareja se distanció y permanece separada actualmente. La mujer y su hija se fueron a vivir a Jérez de la Frontera. Ahora Bernardo se enfrenta de nuevo a la prisión por el asesinato de Laura Luelmo y fue trasladado a la prisión de Sevilla, para garantizar su seguridad.


Manuel Montoya durante una comida celebrada el día 3 de enero.

El otro gemelo, Luciano, continúa casado con Ana Aguilera, otra hija de la familia de Juan Aguilera y Mercedes Martínez. Ana incluso lo acompañó en su primer permiso desde que ingresó en prisión en el 2000, tal y como contamos en El Cierre Digital, ya que fue condenado a cárcel y al exilio de Cortegana por el asesinato de una mujer. La pareja tiene una casa alquilada en Palos de la Frontera, a pesar de que poseen una vivienda en Las Eritas.


Un momento del vídeo de la fiesta de Nochevieja en casa de los Montoya.

Manuela e Isabel Montoya también están casadas con dos hermanos Aguilera, la primera con Manuel Aguilera Martínez, y el matrimonio no vive en la colonia, sino al otro lado del pueblo, cerca de la Plaza de Toros. Isabel Montoya se casó con Juan José Aguilera Martínez y residen con el patriarca familiar, Manuel Montoya.

Isabel, de 46 años, es la hermana que siempre ha salido ante las cámaras de televisión para decir que renegaban de sus hermanos y pedir perdón reiteradamente a la familia de Laura Luelmo. Sin embargo, ella y su padre Manuel visitaron a Bernardo el día 4 de enero en la cárcel de Sevilla, a donde fue trasladado e incluso depositaron dinero en su peculio para que pueda hacer compras en el economato de la cárcel.

Nadie sabe realmente cómo se gana la vida la familia Montoya, aunque son beneficiarios de ayudas públicas. El abogado de Luciano en el primer juicio que lo llevó a la cárcel tras cometer un asesinato, cobró en varios plazos, gracias a que su mujer, Ana Aguilera, que entonces tenía 31 años, vendía botes de bebida en la playa.

Fue en casa de Manuel Montoya e Isabel donde se reunió toda la familia este pasado 31 de diciembre para celebrar el año nuevo. Allí unas treinta personas bebieron, cantaron y bailaron hasta el amanecer bajo la atenta mirada de Manuel, el patriarca y lejos de Zamora y la tristeza de la familia de Laura Luelmo, que incineraron y trasladaron sus restos el día 27 de diciembre desde Huelva.

Quemaron su aula del colegio

El primer incidente de los gemelos Montoya, Bernardo y Luciano, ocurrió poco después de su llegada al pueblo, en 1980, cuando incendiario un aula del colegio donde estudiaban para poder faltar a clase. Poco después Luciano rompió una botella en la cabeza de una mujer durante una discusión.

Muchos años más tarde, en 1995, Bernardo asesinó a su primera víctima, Cecilia, de 82 años, para evitar que declarase por el robo de su casa. “Este Bernardo Montoya no es un gitano criado en el pueblo. Según relatan los propios gitanos, esta familia llegó hace unos diez años y los jóvenes se habían criado en Barcelona. Luego se casaron con gitanas del pueblo y entraron en la familia Aguilera, la de los patriarcas de Cortegana", escribía entonces el cronista de Sucesos del diario ABC. Pero seguiría la estela criminal de su gemelo y en el año 2000 asesinó a Mari Carmen, militante de IU y madre de 36 años, tras entrar en su domicilio, para evitar que lo denunciase por el robo de una cartera y varias tarjetas.

Día negro en Cortegana por el asesinato de Mateo Vázquez

El 16 de enero de 2005 Cortegana vivió su día más negro. Aquel año nuevo se había encontrado en la calle el cadáver de Mateo Vázquez, un joven con minusvalía psíquica, asesinado por otros tres gitanos de Las Eritas. El patriarca de la colonia, Vicente Aguilera, defendía entonces la honorabilidad del colectivo: “Quien lo haga que lo pague”, recogía también ABC. Pero la respuesta a este crimen no se hizo esperar y cientos de manifestantes se desviaron del recorrido de protesta contra este asesinato previsto por los organizadores entraron en algunas viviendas y las quemaron.  "Ya estamos más que hartos de familias gitanas asesinas, como han acreditado con holgura los Montoya”, rezaba el texto de una pancarta.


Un momento de la fiesta de Nochevieja en casa de Manuel Montoya.

Tras los incidentes hubo varios detenidos y finalmente, el Juzgado de lo Penal número 2 de Huelva absolvió al alcalde de Cortegana, Antonio Marín (IU), juzgado como organizador de la manifestación, de los presuntos delitos de desórdenes públicos y de daños con el agravante de "racismo" tras los incidentes contra la comunidad gitana registrados aquel día.

Sin embargo, otros seis vecinos de Cortegana sí fueron condenados a un año y nueve meses de prisión por un delito de desórdenes públicos y a una multa de 2.160 euros por el delito de daños, además tuvieron que indemnizar con 3.000 euros a cada una de las 12 personas del colectivo gitano en concepto de daños morales.

La sentencia relataba que varias de estas personas "golpearon las puertas de entrada de las casas con intención de abrirlas" y precisaba que otros "lograron sobrepasar el cordón policial y acceder a través de un patio a la zona trasera de las casas, donde continuaron causando destrozos, localizando un montón de paja almacenada a la que prendieron fuego, lo que provocó un gran incendio".

Por si acaso, estos últimos días la familia Montoya, el padre y tres hermanos, Isabel, Manola e Israel, que viven todavía en Cortegana, no se dejan ver mucho por la calle, aunque de puertas para adentro se divierten en navidades como siempre y, además, lo publican en redes sociales para compartirlo con familiares y allegados. Además, el patriarca Aguilera siempre deja claro ante las cámaras de televisión que “solo los dos gemelos son conflictivos, el resto son buenos. Pero ahora nosotros también tenemos miedo de que el pueblo se vuelva otra vez contra nosotros”.

Un temor que es muy real y que ha llevado a Manuel Montoya a pedir perdón siempre que puede a la familia de la joven Laura Luelmo y decir que "ellos no tienen culpa" de los hechos cometidos por Bernardo. Manuel declaró ante las cámaras de Telecinco que si su hijo había confesado el crimen que "cumpla" y que la justicia "le eche los años que le pertenezcan". También aseguró que ahora vivían tranquilos en Cortegana y "la gente estaba contenta".

La vida de los gemelos Montoya fue incluso objeto de estudio en un reportaje publicado por la revista de la Guardia Civil hace unos años. La teoría era si ambos podrían compartir alguna característica genética especial que les predispusiera a cometer actos violentos.

La respuesta fue que ese gen no existe: “Las investigaciones destinadas a determinar las causas biológicas del comportamiento delincuente han sido continuadas sin gran éxito. Aunque resulte inquietante conocer los hechos esclarecidos por la Guardia Civil durante la investigación de un asesinato cuyo autor resultó ser el hermano gemelo del que cinco años antes los investigadores habían logrado identificar como el autor de otro asesinato” se recogía en ese artículo publicado en el año 2005.

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