18 de junio de 2024
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FIN DE SEMANA

SEGÚN SU HIJA "TRAS UNA RIÑA CON UNOS GITANOS EN CAMBIL A FINALES DE JUNIO DE 2021, POR AHORA SOLO HAN ENCONTRADO SU TELÉFONO MÓVIL EN LOS ALREDEDORES

Preocupa la desaparición de Diego Morales en Jaén: "Se pegó con unos del pueblo y se refugió en casa de un amigo"

El Cierre Digital en Diego Morales González.
Diego Morales González.
Fue el 23 de junio de 2021 cuando Diego Morales fue visto por última vez en Cambil, Jaén, después de tener una supuesta discusión con un grupo de vecinos de etnia gitana. Según narraba un amigo de Diego a su hija, tras la pelea se asustó y se refugió en una casa que tenía su amigo en el campo. Sin embargo, este amigo volvió días después y no había rastro de Diego. Varios días después de su desaparición se encontró el teléfono móvil de Diego roto en los aledaños de la casa.

Diego Morales González desapareció el pasado 23 de junio de 2021 en la localidad jienense de Cambil a sus 46 años. Su familia, en concreto su madre, denunció su desaparición ante las autoridades una semana después. Ya han pasado más de dos años y se desconoce qué le pudo ocurrir a Diego para dejar de dar señales de vida. En febrero de 2021 estuvo ingresado en el hospital y le detectaron cirrosis, por lo que tenía que acudir semanalmente al médico.

Elcierredigital.com ha contactado con su hija Ilda, que señala que Diego “siempre ha sido una persona poco apegada a la familia y solamente hablaba con una hermana suya y conmigo. Con los demás familiares hablaba muy poco. Tras enterarme de que no se sabía nada de él y al no haber hablado conmigo desde hacía unos días llamé a mi tía para saber si había hablado con él. Ella me dijo que no había tenido ninguna noticia de él y ahí saltaron las alarmas”. 

Una pelea con unos vecinos gitanos y el hallazgo de su móvil roto


La hija de Diego narra que “en algún otro momento estuvo un par de días sin dar señales de vida, pero nunca ha desaparecido de esta manera. Yo hablaba con él todos los días, pero de la noche a la mañana dejó de llamarme. Aunque estuviera con un amigo me llamaba siempre. Mi padre tenía problemas con el alcohol”.

Diego vivía solo en una casa de Cambil y días antes de desaparecer tuvo un problema con unos gitanos. “Fue un amigo suyo del pueblo quien nos dijo que mi padre había tenido una pelea con unos gitanos del pueblo y que le había dejado su casilla de campo para que estuviera allí hasta que se calmaran las aguas. También nos dijo que había ido a la casilla y que tocaba la puerta y no había nadie. A partir de este momento tanto el amigo suyo como sus familiares nos empezamos a preocupar y hablamos con las autoridades”; añade Ilda.

Diego Morales González.

El desaparecido tenía teléfono móvil, sin embargo, desde el día en que desapareció su familia no pudo contactar con él. Su hija explica que “su teléfono daba como apagado. Días después de denunciar su desaparición apareció su teléfono móvil roto a conciencia detrás de la casilla de su amigo, donde se suponía que estaba. Mandaron el móvil a analizar, pero desde entonces no nos han dicho nada y ya han pasado más de dos años”.

“Supuestamente mi padre tenía que estar refugiado en esa casilla, pero nunca se volvió a saber nada de él. Hace un año me escribió un hombre de Cambil y me dijo que sabía cosas de mi padre, que me acercara al pueblo para que me lo contara personalmente. Sin embargo, el día que había quedado con este hombre me dijo que por seguridad de su familia no me podía decir nada”; indica Ilda.

Una exhaustiva búsqueda sin éxito


“Las autoridades han rastreado la zona de la casilla y los aledaños del pueblo con perros y con drones, los vecinos del pueblo han realizado una gran cantidad de batidas, pero aún así no se ha encontrado ningún rastro de mi padre. Es todo muy raro, parece que se lo ha tragado la tierra. Lo único que queremos es saber qué le pasó, porque llevamos más de dos años en vilo. Lo que está claro es que algo le tuvo que pasar porque no ha vuelto a sacar dinero del banco. Ahora me da la sensación de que no le están buscando y me hace sentir muy impotente porque no le han encontrado. Me duele mucho, queremos saber qué pudo ocurrir”; concluye la hija de Diego. 

Diego Morales González tenía barba cuando desapareció. Ahora contaría con una edad de 48 años. Su altura es de 1,60 metros y pesaba 60 kilogramos. Entonces llevaba el cabello corto y ondulado. El color del pelo es castaño, los ojos marrones y su complexión delgada. Desde aquel día la asociación SOSDesaparecidos se ha involucrado en la búsqueda de Diego.

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