05 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA

Oliver, de 35 años, fue visto por última vez el 29 de marzo en Cantabria. En junio apareció un cuerpo en Galicia que parece pertenecer al joven

Los familiares del desaparecido Oliver Fernández llevan meses tras la prueba de ADN para confirmar su identidad

El Cierre Digital en Cartel de SOSDesaparecidos de Oliver Fernández.
Cartel de SOSDesaparecidos de Oliver Fernández. / La familia sigue esperando el resultado del ADN.
Oliver Fernández Perales fue visto por última vez el 29 de marzo en Cantabria. Unos meses más tarde, en junio de 2022, apareció un cuerpo en Galicia que parece pertenecer al joven, a la espera de que se confirme su identidad con los resultados de las preceptivas pruebas de ADN. Sin embargo, la familia lleva esperando desde entonces a que se dé a conocer este resultado.

El 29 de marzo pasado se le perdió la pista a Oliver Fernández Perales, un joven de 35 años, en Castro Urdiales (Cantabria). Aunque su alerta sigue activa en SOSDesaparecidos lo cierto es la familia de Oliver está convencida de que sabe dónde está su familiar. 

Hace meses recibieron una llamada de un tanatorio de Barreiros para comunicarles que el cuerpo de su familiar había sido hallado en la zona conocida como Punta do Castro, entre las playas de Arealonga y As Pasadas. "Cuando recibimos la llamada se cerraba todo el proceso que había empezado cuando Oliver desapareció, la verdad", asegura Mikel, hermano del desaparecido a Elcierredigital.com. "Yo mismo hablé con la Policía Judicial de Lugo y les informamos de la llamada del tanatorio pero nos dijeron que la identificación del cuerpo se hacía complicada porque se encontraba en un avanzado estado de descomposición y que se necesitaba la prueba de ADN. Un trámite, porque todo parece indicar que se trata de Oliver", afirma Mikel. 

En este punto hay que añadir que cuando se encontró el cuerpo en Barreiros éste correspondía con la descripción de la última vez que se vio a Oliver, divulgada en el cartel y la alerta de SOSDesaparecidos: Complexión normal, una altura de 1,76m y un peso aproximado de 78Kg. Pelo largo y liso, de color rubio y ojos azules. La última vez que fue visto vestía pantalón vaquero, camiseta negra y zapatillas azules. Un elemento clave a la hora de identificarlo podría ser un tatuaje en la mano derecha con la palabra «Milagros».

Cartel de SOSDesaparecidos. 

"Estamos convencidos de que es Oliver pero, claro, hemos de esperar a la prueba de ADN. Llevamos así muchos meses pero lo cierto es que no acabamos de saber nada. Yo llamo cada cierto tiempo y me dicen que hay otras familias esperando en situaciones similares y, claro, yo entiendo que si hay cien casos antes que el nuestro hasta que no se llegue al 101, que sería el nuestro, pues toca esperar. Me he encontrado mucha empatía pero lo cierto es que en ocasiones es frustrante aunque, al menos, estamos convencidos de lo que le pasó a Oliver con lo cual, en ese sentido, estamos tranquilos", recuerda Mikel. 

"Una situación terrible", puntualiza, "sería que al final las pruebas fueran negativas. Primero, porque habría que volver a empezar y luego, porque a otra familia se le daría un gran disgusto". "Lo cierto es que, desde el principio, todo en la desaparición de Olivar fue un desastre. De hecho, la manera de intuir lo que le había pasado fue una foto que nos mandaron por redes sociales en las que apareció el neopreno y la ropa de pesca de Oliver. El ADN lo aportamos en el momento de la desaparición por si esta situación se daba. Al final parece que va todo demasiado lento a pesar de que se ha puesto todo para que la cosa avance", añade. 

Oliver desapareció cuando se encontraba pescando el 29 de marzo en la citada localidad cántabra y fue en junio cuando el cuerpo que se identifica con él fue hallado en la localidad lucense de Barreiros. El Juzgado de Instrucción número 2 de Mondoñedo se hizo, desde ese momento, responsable del asunto y la familia de Oliver, como otras en situaciones similares, siguen esperando el resultado del ADN para poder recoger los restos de su familiar y enterrarlo. 

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