18 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

El exteniente coronel de la Guardia Civil no quiere publicar sus memorias, vive con su mujer Carmen y es visitado con frecuencia por su hijo sacerdote

Antonio Tejero, cuatro décadas después del 23-F: Con miedo al COVID a sus 88 años y recluido en su apartamento de Torre del Mar

El exteniente coronel Tejero.
El exteniente coronel Tejero.
Una encuesta de NC Report confirmaba lo que ya suponíamos muchos, que el 60,4% de los españoles entre los 18 y los 34 años -es decir, no habían nacido aún en 1981- no saben quién es el teniente coronel Antonio Tejero ni qué pasó hace 40 años en el Congreso de los Diputados, en concreto el 23 de febrero de 1981, cuando el exteniente coronel al mando de 200 guardias civiles, después de 30 años de servicio, irrumpía en el Congreso e intentaba dar un golpe de Estado.

La asonada militar no prosperó y Antonio Tejero Molina fue juzgado, expulsado de la Guardia Civil y encarcelado durante 15 años, hasta 1996. Fue el golpista que más tiempo pasó en prisión. Desde entonces intentó vivir en el anonimato y se retiró con su esposa, Carmen Díez, a su casa de Torre del Mar, en Málaga.

Tejero en su casa de Torre del Mar./ Informativos Telecinco.

En su etapa en prisión, Antonio Tejero, que ahora tiene 88 años, se dedicó a pintar, además de cultivar un huerto, escribir sus memorias y realizar algunos cursos de la carrera de Geografía e Historia. Al obtener la libertad continuó con su pasión de pintar paisajes y retratos; y cada cuadro lo vendía por unas 400.000 pesetas (hoy unos 2.400 euros), teniendo cierto éxito entre la clientela más derechista de España.

Antonio Tejero Molina ingresó en la Guardia Civil a los diecinueve años de edad, estudiando en la Academia General Militar de Zaragoza. En diciembre de 1955 fue promovido al empleo de teniente, siendo su primer destino Manresa, en Cataluña, donde permaneció tres años.

Los principales protagonistas del 23F.

En 1958 solicitó su incorporación a la Policía Territorial del África Occidental Española, Guinea Ecuatorial, pero le fue denegada porque en Cataluña faltaban guardias civiles. Poco después fue ascendido a capitán y destinado a Pontevedra, a Málaga y Canarias, donde le pilló el ascenso a Comandante en 1963. Luego fue destinado a Badajoz, hasta que en 1974 fue promovido a teniente coronel y destinado a Guipúzcoa.

En el País Vasco protagonizó el primer incidente cuando salió del cuartel junto a sus hombres a rescatar banderas españolas que estaban siendo quemadas por independentistas vascos. Había recibido órdenes de no salir bajo ningún concepto y la Dirección General decidió arrestarlo durante un mes y relevarlo del mando.

Después de aquello, su siguiente destino fue la Jefatura de la Comandancia de Málaga. Perdió el mando de la comandancia cuando evitó la manifestación de demócratas de diferentes partidos y juventudes que exigían la legalización de las organizaciones juveniles y la mayoría de edad a los dieciocho años, lo cual le costó un mes de arresto y el cese en la comandancia.

Antonio Tejero hace unos años.

Fue destinado a Extremadura y estando allí le llegó el nombramiento de Jefe de la Agrupación de Destinos de la Dirección General de la Guardia Civil, destinado a Madrid. En noviembre de 1978 se reunió en Madrid con varios golpistas en la cafetería Galaxia, donde se diseñó la Operación Galaxia, pero fueron detenidos y tuvo la primera condena, de siete meses de prisión. Tras salir de la cárcel comenzó a planearse el 23-F, donde los generales Armada y Milans del Bosch le eligieron para tomar el Congreso de los Diputados. Detenido, juzgado, expulsado de la Benemérita y condenado a treinta años de cárcel por un delito de rebelión militar consumado, con agravante de reincidencia, con pena accesoria de pérdida de empleo (es decir, la expulsión de la Guardia Civil y la pérdida del grado) e inhabilitación durante el tiempo de la condena.

Tejero cumplió condena inicialmente en la prisión militar del castillo de la Palma en Mugardos, y posteriormente en el castillo de San Fernando en Figueras, en Alcalá de Henares y en la prisión naval de Cartagena. En septiembre de 1993 recibió el tercer grado y salió en libertad condicional el 3 de diciembre de 1996; fue el último de los procesados del 23 de febrero en ser liberado. En prisión escribió sus memorias, estudió idiomas y cursó parte de la carrera de Geografía e Historia.

Sin embargo las memorias nunca vieron la luz, a pesar de que en el año 2000, la editorial Planeta le planteó a Tejero la posibilidad de escribir un libro con la historia de su vida. Se le ofreció, a través de la periodista Pilar Urbano, un cheque en blanco a cambio de relatar sus memorias.  Pero a Tejero no le interesó  y argumentó que “ya había dicho todo lo que tenía que decir en los juicios”. Uno de sus hijos intentó que se las dictase pero Tejero también rechazó esta forma porque su propio hijo "hacía preguntas muy incómodas".

El exteniente coronel estaba y está retirado en su apartamento de Torre del Mar, con 88 años. Sus únicas señales de vida pública durante estos años fueron una carta escrita al director del diario Melilla Hoy criticando el estatuto de Cataluña, en 2006, y una denuncia, en noviembre de 2012, al presidente de Cataluña, Artur Mas, por conspiración e intento de sedición. Hace diez años los periódicos lo descubrieron de vacaciones en un hotel de lujo en el municipio de Los Llanos de Aridane, en la isla de La Palma.

Homenaje polémico​

Pero después Tejero Molina permanecía en un cómodo anonimato hasta el 18 de febrero de 2014, cuando en el cuartel del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) número 1, con sede en Valdemoro (Madrid) se celebró una paellada entre varios Guardias Civiles. La fecha estaba cuidadosamente escogida, pero lo suficientemente lejos de una mucho más simbólica. Sin embargo, en la era de las redes sociales, nadie escapa del foco y mucho menos cuando la simpática reunión entre miembros de la Benemérita era en el fondo un homenaje a Antonio Tejero Molina, el hombre que un 23 de febrero irrumpió en el Congreso de los Diputados para, durante casi 24 horas, tener retenidos al Gobierno, la oposición y parte de la prensa.

La paellada golpista, a la que también acudió el excapitán Jesús Muñecas condenado a cinco años de cárcel por su papel en el 23-F, estaba organizada por uno de los hijos del golpista más famoso de los últimos años: Antonio Tejero Díez, que siguió sus pasos en el Cuerpo del Duque de Ahumada. El asunto creó un gran escándalo en los medios de comunicación y en las redes sociales y obligó al Ministerio de Interior, que entonces tenía a Jorge Fernández Díaz al frente, a tomar cartas en el asunto, aunque finalmente no sirvió de nada.  

El ministro del PP apartó a Tejero Díez como jefe del GRS de Valdemoro alegando "pérdida de confianza", pero el teniente coronel recurrió la decisión ante la Audiencia Nacional, que le dio la razón y dejó sin efecto el cese. El juez argumentó que hubo un defecto de forma porque el relevo fue firmado de forma irregular por el propio ministro, y no por el director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, es decir, por el responsable de su designación. Fernández Díaz asumió su error, acató el auto judicial y envió a Tejero Díez en comisión de servicio a otro puesto en la Subdirección General de Apoyo.

Antonio Tejero Díez. 

Así, finalmente, Fernández Díaz dejó sin castigo a Tejero Díez y dejó vía libre a su ascenso a coronel, que llegó en 2015. Imposible que siga escalando posiciones e ingrese en el generalato.

La Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) protestó contra el Ministro del Interior por el ascenso del hijo de Tejero y denunció que, además, en la paellada golpista de Valdemoro, Tejero Díez organizó una exhibición de vehículos oficiales, utilizó a varios guardias civiles como camareros para preparar la comida y servir el ágape, y ordenó que la identidad de sus invitados no quedara registrada a su llegada al acuartelamiento para que no quedara constancia oficial de su asistencia al acto de conmemoración de la intentona golpista.

La familia Tejero

Antonio Tejero Molina es la imagen viva del 23-F. Su tricornio, sus negros bigotes y su frase “se sienten coño” ya forman parte del imaginario colectivo. En octubre de 2019, acudió a la reinhumación de los restos del dictador Franco en el cementerio de Mingorrubio. En aquella ocasión el exteniente coronel argumentó que iba a visitar a su hijo Ramón, sacerdote que oficiaba la misa en honor de los restos de Franco.

La vida de Antonio Tejero Molina, casado con Carmen Díez Pereira, hija de Guardia Civil y maestra de profesión, transcurre ahora con tranquilidad en su Málaga natal, confinado por ser factor de riesgo por edad contra la COVID y solo recibe visitas apenas de su hijo Moncho, el sacerdote Ramón.

El exteniente coronel es padre de tres chicos y tres chicas. Las dos hijas mayores, Carmen y Dolores, están casadas con militares, una con un General de División y otra con un Coronel del Ejército de Tierra y posteriormente comisario de Policía. El siguiente vástago es Antonio, coronel de la Guardia Civil. Es el único que ha seguido los pasos de su padre.

La familia Tejero.

A Antonio le siguen Elvira, maestra de profesión y Ramón, este último el sacerdote ya mencionado. Por su parte, Juan, el menor de los hermanos, también optó por la carrera militar, y es sargento jefe en un puesto en Ávila. El sentimiento castrense está fuertemente arraigado en los Tejero.

Santificando la ultraderecha

El más mediático de los hijos del golpista es sin duda Ramón, al que todos conocen como Moncho. El hijo de Tejero es el párroco de la Iglesia de Santa Teresa en la Cala de Mijas, localidad por donde solía verse mucho al exteniente coronel de la Guardia Civil paseando por su playa o por sus calles, antes de la pandemia. Ramón Tejero estudió Filosofía y Teología en el Seminario Mayor de Toledo y posteriormente se desplazó a la localidad peruana de Cuzco, donde permaneció casi dos años.

Ramón 'Moncho' Tejero. 

Ramón es el hijo más cercano a su padre, ya que el hombre que irrumpió en el Congreso hace 40, vive entre Madrid y Málaga, su tierra, donde residía con Moncho en esas temporadas. Pero desde 2020, Ramón Tejero está en la parroquia de la Virgen Madre de Nueva Andalucía, en Marbella. Una curiosidad, Tejero sustituyó en esta parroquia a Pedro Villarejo, hermano del comisario José Manuel Villarejo.

En enero de 1989 se ordenó sacerdote, con 24 años, en el Convento de la Visitación de Santa María, en el número 20 de la madrileña calle de Santa Engracia, en un acto que se convirtió en una exaltación de la extrema derecha y que contó con la presencia de su padre, que logró salir ex profeso de la prisión de Figueras donde se encontraba interno esos días. Entre los asistentes al acto religioso estaban el dirigente ultraderechista, Mariano Sánchez Covisa, o el capitán de navío Camilo Menéndez, también juzgado por el 23-F. Fue ordenado sacerdote por Monseñor Alcides Mendoza Castro, Arzobispo de Cuzco (Perú), y por el religioso agustino Giovanni Salerno, fundador del movimiento Siervos de los Pobres del Tercer Mundo, al que el hijo del exteniente coronel pertenece.

Como apunte político no hay que olvidar que el cura “Don Ramón” fue candidato a diputado por Valencia en las listas de Solidaridad Española, el partido liderado por su padre y que dirigió asimismo la campaña electoral que Tejero organizó en 1982.

Mientras estuvo en la parroquia de Totalán (Málaga) Ramón Tejero regresó al centro de la polémica, al personarse en el lugar donde ocurrió la muerte accidental del niño Julen Roselló. Muchos acusaron al hijo del golpista de aprovecharse de la tragedia para hacer proselitismo, máxime, cuando la familia del niño pertenecía a la fe evangélica y no a la católica. Las críticas a la labor pastoral de Tejero se han sucedido durante años por su filiación política ya que ha compaginado su trabajo como sacerdote con hacer públicas sus opiniones ultraderechistas.

La tercera generación de los Tejero

Menos prolífica en lo militar está resultando la tercera generación de los Tejero. De 16 nietos sólo tres han seguido la tradición familiar. El primero, Antonio Tejero Sande, de 32 años de edad, a quien la vocación le llevó a ingresar primero en la Academia General Militar de Zaragoza, por donde pasaron también su padre y su abuelo, y, posteriormente, en la Academia de Aranjuez de Madrid. Otro de los hijos de Tejero Díez, Manuel Tejero Sande, de 25 años, también es guardia civil. En su caso, estudió en el Colegio de Guardas Jóvenes de Valdemoro (Madrid), donde reciben su formación los descendientes de guardias civiles.

Manuel y Javier Tejero Sande con Alberto Chicote/ Facebook

Tras ellos destaca, Francisco Javier Hernández Tejero, hijo de Carmen Tejero que sirve en la Unidad de Escoltas de la Guardia Civil en Madrid tras incorporarse con una de las notas más bajas de su promoción a la Escuela de Oficiales y Suboficiales de Baeza (Jaén).

Manuel Tejero Sande estudió en el colegio Leónes en León, un centro privado elitista y con un punto conservador, para después ampliar sus estudios en la Universidad pública de la misma ciudad. También en el colegio privado estudió su hermano pequeño Javier, el más sorprendente de los nietos del golpista, ya que se dedica a interpretar monólogos.

Aunque parece menos comprometido con las ideas de ultraderecha que sus hermanos, sí que comparte en su perfil de Facebook mensajes y enlaces de apoyo a la figura de su abuelo. Javier Tejero, tras acabar su educación secundaria, estudió en Madrid en la Escuela de las Artes de la Comedia, un centro dedicado a mejorar las técnicas de clown y de stand up comedy.

Javier también comparte con su hermano la afición por el rugby y le gusta acudir a partidos, tanto de aficionados de cuerpos del ejército a este deporte como de profesionales, como uno de los últimos partidos profesionales que enfrentó a España con Rumanía donde compartieron tiempo con el cocinero Alberto Chicote.

Javier Tejero Sande durante un monólogo/ Facebook 

El humor de Tejero no es especialmente diferente al de otros cómicos de su generación. Javier parece ser el heredero de una de las características más desconocidas del golpista: Las veleidades artísticas.

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