17 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

Su compañero de partido Bertrand N´Dongo abordó al diputado de ERC para recriminarle que siguiera cobrando 80.000 euros anuales del Estado español

Este es Ignacio Garriga, el diputado negro de Vox , verdadero azote de Rufián dentro del Congreso

Ignacio Garriga
Ignacio Garriga
El hombre que el martes plantaba cara a Gabriel Rufián, de ERC, en las puertas del Congreso de los Diputados y le recriminaba que "si éste es un país opresor, ¿por qué no te vas de España?" es Bertrand N´Dongo, junto a su compañero de militancia, Ignacio Garriga Vaz de Conciçao, bautizado por los medios de comunicación como "el negro de Vox", hacen una pareja que se ha convertido en el verdadero azote de Gabriel Rufián. de ERC. Uno en el hemiciclo y otro fuera de él.

"Señor Rufián, señor Rufián. Si usted dice que España es un país opresor por qué está en el Parlamento?", le abordaba Bertrand N´Dongo de Vox,  a Gabriel Rufián, de ERC, el pasado martes a la salida del Congreso de los Diputados donde se debatía la sesión de investidura de Pedro Sánchez. "Cobras 80.000 euros al año del Estado y si España es un país opresor por qué no te vas de España?", continuaba N´Dongo.

Rufián le contextaba que "hay siete chavales de Alsasua en la cárcel por un tobillo roto... Ah, ¿tu eres el chico de Vox?"

En Vox hay dos militantes de raza negra muy conocidos, el que fue elegido diputado fue Ignacio Garriga Vaz de Concicao, elegido tras las últimas elecciones generales por la circunscripción de Barcelona y otro es Bertrand N´Dongo, que le recriminaba a Rufián su independentismo.

Bertrand N´Dongo, azote de Rufián en la calle.

“Estoy harto de ser el negro de Vox. He nacido en Barcelona y soy tan español o más que los que me dicen eso. Eso sí es racismo”, afirmaba hace unas semanas Garriga en una entrevista concedida a El Español. Más allá de estereotipos, ¿quién es en realidad Ignacio Garriga Vaz de Concicao?

De Guinea Ecuatorial a Barcelona

Los orígenes de Garriga son diferentes a los de N´Dongo. Sus orígenes hay que buscarlos en Guinea Ecuatorial cuando este país africano era colonia española. Sus abuelos maternos, Mercedes y Pablo, regentaban dos pequeñas tiendas de comestibles en Malabo, la capital del país. El matrimonio tuvo siete hijos. Una de ellos era Clotilde, es la madre de Ignacio. Mercedes y Pablo decidieron enviar a sus hijos a la metrópoli ante los vientos en favor de la independencia que empezaban en la Guinea española.

Pero Clotilde y sus hermanos se acabaron instalando en Barcelona. La Ciudad Condal vivía un período de expansión económica en pleno desarrollismo económico de los sesenta.  Con el paso del tiempo y tras la independencia de al antigua colonia, los padres acabaron instalándose en la Barcelona franquista huyendo de la Guinea Ecuatorial de Francisco Macías. Todos los guineanos nacidos antes de 1974 en la excolonia española son españoles de nacimiento, así que los padres de Ignacio no tuvieron problemas para residir en España puesto que eran españoles de pleno derecho.

Ignacio con su abuela cuando cumplió 103 años. / Instagram.

La abuela Mercedes aún vive y tiene 104 años. Cada poco tiempo alguno de los tíos de Ignacio viaja a su país de origen. Hasta hace poco también lo hacia la abuela. En Guinea todavía tienen algunas posesiones que consiguieron mantener tras el Golpe de Estado en Teodoro Obiang de 1979.

Clotilde se casó con Rafael Garriga, un catalán de origen belga. Los cinco hijos nacidos del matrimonio se educaron en catalán como lengua principal. El más pequeño de los descendentes es Ignacio, nacido en 1987. De su padre adquirió su respeto por la cultura catalana y de su madre sus ideas políticas. Clotilde, votante y colaboradora del PP, siempre destacó en la localidad barcelonesa de San Cugat del Vallés por su desparpajo en las distintas campañas electorales.

Odontólogo y director médico

Con 18 años, cuando iniciaba sus estudios de Odontología, Ignacio se alistó al Partido Popular y en él se mantuvo nueve años. Sin embargo, su aventura en el PP acabó cuando, a su juicio, el partido arrinconó una serie de cuestiones de las que había hecho bandera: la inmigración, la crítica al matrimonio gay, la unidad de España, la lucha contra el aborto y la presión fiscal.

Además, tampoco supo manejarse bien en las turbulentas batallas por el control del PP catalán en la época en la que Alicia Sánchez Camacho estaba al frente de la facción catalana del partido conservador. En la declaración de actiidades hecha en esta legislatura ante la mesa del Congreso Igancio Garriga declaró ser odontólogo y director médico, aunque ejerce en la sanidad privada.

Santiago Abascal e Ignacio Garriga en el Forum Europa.

Corría el año 2014 cuando Ignacio descubrió la existencia del partido Vox. En esos momentos decidió cambiar de formación política. El nuevo partido defendía mejor los ideales de Garriga. “Vox es un partido humanista cristiano y por tanto no hacemos distinciones entre personas. Nosotros defendemos al ser humano desde su concepción. Desde que está en el útero materno hasta su muerte natural. Por eso nos oponemos al aborto o la eutanasia”, aseguró Garriga, padre de familia numerosa, en la citada entrevista. Tanto se involucró que, en 2015, se presentó como candidato a la alcaldía de San Cugat. Fue la única del partido en toda Cataluña junto con la de la alcaldía de Barcelona. 

Garriga durante un acto político.

El catalán de origen guineano tiene mujer y cuatro hijos y suscribe también la política de defensa de la familia tradicional de Vox. “El matrimonio tiene su esencia en la capacidad de entrega, que sexualmente se materializa en la capacidad reproductiva. Eso no lo tendrán otro tipo de uniones. Por tanto, es único y exclusivo para hombre y mujer. No nos oponemos a que haya enlaces de personas del mismo sexo, pero habrá que buscar otra manera de nombrar a este tipo de uniones civiles”, asegura respecto al matrimonio igualitario. De hecho, sus opiniones sobre el colectivo LGTBI en particular no son especialmente positivas: “Venden ideología que cuestiona que el hombre es hombre y la mujer es mujer, y eso da lugar a situaciones surrealistas”.

En contra de la inmigración

Sin embargo, su caballo de batalla es que no se considere a su partido racista y, por ello, que a él se le achaque vivir en contradicción debido a su raza.  “Si Vox fuera racista o tuviera algo contra los extranjeros, yo no podría estar aquí. A mí me da igual que una persona se negra, marrón, verde o amarilla. De lo que está en contra Vox es de la inmigración ilegal” afirma.

Por otro lado, que partidos con tintes xenófobos como el Frente Nacional de Le Pen en Francia o la organización racista estadounidense KuKusKlan felicitasen a Vox por su éxito electoral ha hecho que las críticas de racismo llegaran de nuevo ante la indiferencia del propio Ignacio. “A mí me provoca cierta repulsa. Yo no sé los motivos que le han llevado a felicitarnos. Quiero creer que por su afinidad con Trump o porque también está en contra del establishment. […] nos ha felicitado él a nosotros, no al revés” se defendía en El Español.

Durante cuatro años la militancia de Ignacio en la formación de Santiago Abascal ha pasado desapercibida. Ahora el sorpresivo, para muchos, éxito de Vox lo ha convertido en tendencia de conversación en varias redes sociales y en diputado en el Congreso. Haciendo de la anécdota categoría, el caso de “el negro de Vox” es representativo de cómo los medios se han relacionado con el fenómeno de este partido político. Mientras Ignacio, sin complejos, se sacude etiquetas de supuestas contradicciones, él y el resto del partido siguen su camino hasta encontrar un hueco en el complejo panorama político nacional.

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