01 de junio de 2020
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FIN DE SEMANA

Los abogados de la familia intentan ahondar en las contradicciones de sus declaraciones reflejadas en el sumario de la Operación Arcano de 2009 y 2010

Caso Déborah Fernández: Los testigos continúan señalando a su exnovio dieciocho años después del crimen

Déborah Fernández.
Déborah Fernández.
Pasan ya casi 18 años del crimen de Déborah Fernández en Vigo y tras cerrarse y reabrirse el caso todos los testimonios señalan de una manera u otra al exnovio de la joven, que desapareció cerca de su casa cuando volvia de hacer footing y fue encontrada sin vida diez días después a varios kilómetros del lugar.

Tras el archivo de la causa en 2010 el auto reconocía que el exnovio de la víctima, Pablo P. S., había incurrido en contradicciones durante sus declaraciones, pero sin evidencias científicas que lo situaran cerca de Déborah aquella noche de abril era imposible avanzar más en la investigación.

Sin embargo, tras la reapertura por parte del Juzgado de Instrucción número 2 de Tuy del caso los testigos que van pasado a declarar llamados por la jueza sitúan de nuevo el foco en este joven, de una manera o de otra porque todos los testigos tenían relación con la pareja. Por el juzgado han pasado los padres de este joven, un excuñado de Déborah y tres amigos que conocían a la pareja. Todos estuvieron con Déborah o con Pablo las horas anteriores e inmediatamente posteriores a la desaparición de Déborah el 30 de abril de 2002. Por ejemplo, la madre del único sospechoso nunca fue citada en la anterior instrucción, hasta ahora. 

José y Rosa, hermanos de Déborah Fernández.

Hasta cinco horas empleó la magistrada en interrogar a todos los testigos, junto al fiscal y los tres abogados contratados por la familia de Déborah, que trataron de ahondar en esas contradicciones mostradas durante la anterior instrucción del caso, que demostró que el cadáver de Déborah había sido depositado en la carretera de O Rosal en medio de pistas falsas para desviar la atención.

Pablo y Déborah habían dejado la relación cinco meses antes y él negó siempre haber visto a su exnovia aquel 30 de abril de 2002, aunque sí quedó probado que hablaron al mediodía por teléfono mientras ella se depilaba en la peluquería. La Policía estimó entonces que sus sucesivos testimonios eran "confusos y contradictorios" y que algunas de sus declaraciones "chocaban frontalmente" con las de otras personas, según consta en el sumario de la Operación Arcano desarrollado en 2009 y 2010.

Pablo P. S. siempre rechazó en sus declaraciones haberse cruzado con Déborah en su coche, donde se le perdió la pista a la joven, en un lugar conocido como la curva de Alcabre y aseguró que llegó unos 10 minutos tarde a un partido de fútbol en el club de campo porque se había olvidado el reloj y que tras el partido, y antes de volver al club para una cena, fue a ducharse a casa. Sobre estas declaraciones los policías apreciaron contradicciones en lo declarado por el joven y por su padre.

El excuñado y dos amigos de la víctima declararon que el exnovio telefoneó la noche de la desaparición de Déborah para preguntar por ella, lo que les causó extrañeza y que al día siguiente lo acompañaron a su casa para ver si estaba allí la joven y él quiso entrar solo no dejándolos pasar, algo que siempre negó el exnovio.

 De momento ya han pasado por el Juzgado trece testigos en dos meses desde que se reabrió el caso. Además de las testificales, la nueva jueza intructora ya solicitó una ampliación de pruebas de ADN que se hicieron en su momento.

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