06 de octubre de 2022
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FIN DE SEMANA

La banda terrorista cometió 855 asesinatos y dejó 6.000 heridos antes de anunciar el cese definitivo de la actividad armada el 20 de octubre de 2011

Una década de alivio: El fin de ETA, una rendición enmascarada

En el atentado al Hipercor de Barcelona, en 1987,  murieron 21 personas, cuatro de ellas niños, y otras 45 resultaron heridas.
En el atentado al Hipercor de Barcelona, en 1987, murieron 21 personas, cuatro de ellas niños, y otras 45 resultaron heridas.
El 20 de octubre de 2011 Euskadi Ta Askatasuna, ETA, anunciaba el cese definitivo de la actividad armada. Tras de sí, dejaba 855 asesinados y más de 6.000 heridos. El final de una organización ya asfixiada tras años de presión policial, judicial y social supuso para muchos un nuevo comienzo tras años obligados a convivir con el miedo. Alivio, pero también dolor y recuerdo. A día de hoy, 379 crímenes de la banda terrorista siguen sin resolverse.

El 20 de octubre de 2011 Euskadi Ta Askatasuna, ETA, anunciaba el cese definitivo de la actividad armada 53 años después de su creación, tras 3.571 acciones terroristas, 855 asesinados, 2.597 heridos reconocidos, 86 secuestrados, 157.000 personas que se vieron obligadas a dejar el País Vasco y 15.000 empresarios extorsionados.

La decisión, forzosa, de dejar las armas sobrevino tras años de presión policial, judicial y social. El anuncio de la banda terrorista, ya asfixiada, empezó en realidad dos días antes en el Palacio de Aiete de San Sebastián, en una conferencia en la que personalidades internacionales con más o menos prestigio le pidieron a ETA que cesase la violencia. 

"Agur, Eta" (Público), "ETA deja las armas" (La Vanguardia), "ETA claudica" (El Periódico), "ETA alardea de sus asesinatos y emplaza al Gobierno a negociar" (El Mundo), "ETA ni si disuelve ni entrega las armas" (ABC), "ETA cesa su actividad armada sin entregar las armas" (La Razón), "El fin del terror" (El País), "¡Por fin!" (El Correo).  Los titulares de la noticia, de la que se cumplieron esta semana diez años, imprimían en los periódicos la misma sensación de recelo, dolor y alivio que pudo sentir aquella sociedad española que se vio obligada a convivir con el miedo durante tanto tiempo. 

Concretamente, desde 1968, cuando la banda terrorista cometió el primer crimen, el del guardia civil José Pardines, un joven gallego que acababa de cumplir 25 años y que regulaba el tráfico cuando Txabi Etxebarrieta e Iñaki Sarasketa lo asesinaron de un tiro en la cabeza. Como admitiría más tarde Sarasketa, "no había ninguna necesidad de que aquel hombre muriera". "Era un guardia civil anónimo, un pobre chaval". 

Pero a él le siguieron otros 854 nombres, con sus apellidos y con sus familias. En sus años más aciagos (1978,1979 y 1980), la banda escribió las páginas más negras de la historia de España. En 1980, ETA llegó a matar a una persona cada 96 horas

Del ocaso del franquismo a la democracia

El 20 de diciembre de 1973, ocaso del franquismo, la banda terrorista ETA asesinó al almirante Luis Carrero Blanco que, desde principios de junio, ostentaba la Presidencia del Gobierno y estaba llamado a suceder a Francisco Franco a la muerte del dictador. Días antes, el comando 'Txikia' había alquilado el sótano del número 104 de la madrileña calle Claudio Coello, fingiendo ser escultores para justificar el ruido que hacían al excavar el túnel que conduciría justo bajo la carretera por donde circulaba a diario el coche oficial de Carrero. La muerte del almirante abocó al franquismo a un final sin sucesor y además, otorgó a ETA una legitimidad social. 

El coche de Carrero Blanco sale despedido tras la explosión. 

Tras éste, el atentando de la cafetería Rolando, en Madrid, también conocido como atentado de la calle del Correo, el 13 de septiembre de 1974, marcó definitivamente a la banda como una organización terrorista. El objetivo era atacar el corazón del aparato represor franquista: la Dirección General de Seguridad. Un total de trece personas murieron a consecuencia de la explosión, entre ellas sólo un policía, Félix Ayuso Pinel, que falleció dos años después del atentado. Setenta personas más resultaron heridas, algunas de gravedad. 

Tras la muerte del dictador, durante los años de la Transición y la posterior democracia, la violencia se incrementó. En total, ETA asesinó a medio millar de miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a más de 300 civiles y a una treintena políticos. 

El atentado del Hipercor en Barcelona, el 19 de junio de 1987, sesgó la vida de 21 personas. Seis meses después, el 11 de diciembre, un coche bomba cargado con 250 kilos de explosivos y abundante metralla, dejó once muertos, entre ellos niños de entre tres y doce años, en la Casa Cuartel de Zaragoza. Otro Cuartel, en Vic, fue objetivo de los terroristas el 11 de diciembre de 1987. Diez personas perdieron la vida. 

El 17 de enero de 1996, José Antonio Ortega Lara, funcionario de prisiones, fue secuestrado en el garaje de su casa en Burgos cuando volvía de su trabajo. Pasaría 532 días encerrado en un zulo de apenas tres metros de largo por dos y medio de ancho situado en una nave industrial abandonada en Arrasate-Mondragón. Tan solo una semana después de su liberación, ETA secuestró a Miguel Ángel Blanco, concejal del PP en Ermua. 

La sociedad vasca tomó las calles tras el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. 

Los tres días que duró su cautiverio cambiaron España. La sociedad vasca tomó las calles, con una respuesta firme y contundente, en una movilización social ciudadana única de repulsa a ETA. La banda, sin embargo, pone como condición para la liberación el acercamiento de los presos a cárceles de Euskadi y, ante la negativa del Gobierno de España, lo tirotea. Miguel Ángel Blanco muere la madrugada del 13 de julio. 

Las últimos asesinados por ETA en España -la banda terrorista mató a un brigadier de la Policía francesa en marzo de 2010- fueron Diego Salvá y Carlos Sáenz de Tejada El 30 de julio de 2009, una bomba lapa adherida al bajo del vehículo con el que patrullaban les arrebató la vida. Su asesinato sigue sin resolver. Como éste, a día de hoy 379 crímenes de la banda terrorista aún no tienen respuesta. Es decir, en casi la mitad de los asesinatos (44%), no se ha condenado a un autor material.

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