28 de noviembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Lo harán agrupadas bajo el manifiesto 'Barcelona ès imparable' este próximo jueves 21 de octubre en la plaza de Sant Jaume de Barcelona

Ada Colau puede perder 'la calle': Más de cien entidades barcelonesas se manifestarán contra su alcaldesa

/ Colau
Ada Colau está perdiendo la calle después de que varios colectivos hayan dicho "basta" a las decisiones del Ayuntamiento de Barcelona contra algunas inversiones que podrían haber llegado a la Ciudad Condal. Más de un centenar de entidades de Barcelona se manifestarán contra la alcaldesa.

Más de cien entidades de Barcelona se manifestarán este próximo jueves 21 de octubre en la plaza de Sant Jaume de la ciudad, sita frente al Ayuntamiento, con el ánimo de mostrar su desacuerdo con las políticas de la alcaldesa Ada Colau.

Estos colectivos se han agrupado tras haber firmado el manifiesto 'Barcelona ès imparable'. En este texto dicen que no se resignan ante "el desánimo y estancamiento" de una ciudad que "da la espalda" a sus ciudadanos.

"Hace años que vemos pasar oportunidades que podrían situar a la ciudad en el epicentro de sectores estratégicos en el ámbito internacional. Barcelona es imparable y no puede vivir a espaldas de los retos que pueden significar bienestar, progreso, prosperidad y, en definitiva, felicidad para sus habitantes", aseguran.

Y denuncian que Barcelona se ha convertido en "la ciudad del no" por haber rechazado la ampliación del aeropuerto de El Prat y la construcción del Museo del Hermitage: "Institucionalmente se ha querido diluir el modelo de éxito de Barcelona y ha sido proyectada como la ciudad del no. Con ello, hemos dejado escapar grandes oportunidades de progreso social, económico y sostenibilidad".

Jaume Collboni, Ada Colau y Ernest Maragall. 

Colau guarda silencio ante este manifiesto impulsado por hosteleros y comerciantes. Y su primer teniente de alcalde, el socialista Jaume Collboni, ha asegurado que "Barcelona solo es imparable cuando remamos juntos en la misma dirección".

Eso sí, en el equipo de gobierno han tomado nota frente al creciente descontento ciudadano y se han tomado dos medidas: inyectar 70 millones de euros extra en paliar la suciedad de la ciudad y frenar la recogida de basuras 'porta a porta' que había provocado un gran descontento vecinal en barrios como el de Sant Andreu.

El cambio de Barcelona

La Barcelona abierta y cosmopolita que parecía libre incluso en dictadura ha dejado de ser advertida con buenos ojos desde el resto del Estado, que la miraba con agrado en las Olimpiadas del 92 con Pasqual Maragall como alcalde. Ahora, a la Ciudad Condal se la relaciona con botellones violentos, manifestaciones tumultuosas (la convocada por el encarcelamiento de Pablo Hasél) o el independentismo.

Es cierto que la decadencia estética de la ciudad está relacionada con algunos fenómenos preocupantes como la imparable riada de turistas low cost y que comenzó a dar síntomas antes de la llegada de Ada Colau a la alcaldía (con Jordi Hereu y Xavier Trías la ciudad ya estaba perdiendo pegada económica, cultural y en cuestiones de seguridad).

Colau, sin alternativa

Ada Colau sigue estando bien valorada entre la ciudadanía barcelonesa y sus expectativas en 2023 siguen vivas gracias a la falta de rivales de altura en el nacionalismo. Es cierto que el PSC de Jaume Collboni podría sorpassarla si es capaz de aprovechar la subida del socialismo en Cataluña.

Pero Colau, que realizó un aplaudido trabajo en la Plataforma de Afectados de la Hipoteca, ha conseguido favorecerse de la belicosidad que existe entre los partidos de la oposición. Y esta situación provocó que Manuel Valls (Barcelona pel Canvi) la apoyase para repetir como alcaldesa o que ERC, que consiguió más votos que ella en 2019, le haya aprobado los presupuestos.

Es cierto que algunos sectores siguen apoyando a Colau por haber remunicipalizado algunos servicios, haber plantado guerra a algunas multinacionales (Agbar) o haber sido una de las escasas instituciones catalanas que han antepuesto la agenda social respecto a la identitaria.

No se va

Colau ha asegurado que no tiene intención de convertirse en ministra: "No haré el salto como Anne Hidalgo, seguro. Desmiento estos rumores que no sé de dónde salen. Es menospreciar la política municipal y estoy muy entusiasmada con este proyecto, estoy volcada con nuestra ciudad. No he tomado tampoco la decisión de presentarse a la reelección. Quedan dos años del segundo mandato. Más adelante ya valoraremos".

Sobre la ampliación de El Prat, asegura que "en esta década nos jugamos si detenemos la versión más catastrófica del cambio climático. Es el momento de cambiar nuestro sistema productivo y de consumo. No basta con poner un pin a una chaqueta. Hay que invertir en cercanías y en movilidad sostenible. En una economía del futuro, no del pasado. La ampliación del Prat es del pasado. Hay mucha mentira sobre el beneficio económico de la ampliación del aeropuerto".

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