25 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

El caso se archivó después de que los informes de la autopsia afirmaran que se trataba de "una muerte violenta de etiología suicida"

Investigan si el supuesto suicidio de una joven en el año 2019 es en realidad un asesinato machista

Manifestación contra la violencia machista
Manifestación contra la violencia machista
Dos peritos judiciales y una psicóloga han afirmado que lo que se archivó hace más de un año como el suicidio de una joven de 19 años, se trató en realidad de un crimen machista llevado a cabo por su novio. Este hecho ha tenido lugar gracias a la lucha de la familia de la víctima por descubrir lo que sucedió en realidad aquella fatídica madrugada en la que, tal y como han explicado los peritos, los hechos que en un primer momento se dieron como probados podrían no corresponder con la realidad.

En la madrugada del día 7 de septiembre del año 2019, tuvo lugar en la autovía A-4 a la altura de Carmona lo que, hasta ahora, el Juzgado de esta ciudad sevillana había considerado como el suicidio de una joven de 19 años que murió por traumatismos múltiples, fractura de ambos fémures y rotura del brazo al arrojarse del coche en marcha que conducía su novio. Un año y medio después de que se archivara la causa, dos peritos judiciales y una psicóloga han certificado que pudo ser un asesinato machista cometido por su novio, que, presuntamente, atropelló y aprisionó a la joven contra la valla metálica de la autovía.

Este caso se archivó tras la declaración del novio de la joven fallecida y después de que los responsables comprobaran en los resultados del informe de la autopsia que lo que había sucedido se trataba de una “muerte violenta de etiología suicida”.

Tal y como ha afirmado el padre de la víctima en unas declaraciones en El Diario de Sevilla, “todo el mundo dio por buena aquella explicación y no investigaron”, algo que también le sucedió a él, pero, cuando comenzó a investigar lo sucedido se dio cuenta de que algunas de las conclusiones que se dieron por buenas podían estar alejadas de lo que pasó en realidad. Con esta idea decidió luchar para que la Audiencia de Sevilla reabriese el caso con el fin de realizar nuevas pruebas, algo que consiguió en noviembre de 2019.

Imágenes de los padres de la joven fallecida junto a dos abogadas.

Para ello, la familia de la presunta víctima ha aportado dos peritajes, uno de reconstrucción del accidente y otro forense, que contradicen las afirmaciones sobre lo sucedido que tuvieron lugar en un primer momento.

El primer peritaje concluye la “imposibilidad de que la víctima saliera del vehículo en marcha y la certeza del atropello intencionado”. Para tratar de verificar lo sucedido, el encargado de este peritaje realizó hasta quince ensayos con un vehículo de las mismas características que el del novio de la joven, recreando todas las circunstancias que podrían haber ocurrido y concluyó que la mujer no tenía la fuerza necesaria para vencer la resistencia del aire y abrir la puerta. Además, considera imposible que el cuerpo llegase rodando hasta el lugar en el que apareció y por otra parte, no presentaba las abrasiones características de estos accidentes.

En cuanto al estado del vehículo del novio de la joven, el peritaje explica que presentaba dos abolladuras en la puerta derecha, unas alteraciones que podrían ser compatibles con el impacto lateral de esa parte del vehículo con los muslos de la víctima y su aprisionamiento contra la valla metálica en una maniobra controlada. Además, el espejo retrovisor derecho estaba roto, una circunstancia compatible con un golpe seco contra el cuerpo de la víctima, que debía estar de pie para que se produjera la rotura de sus fémures.

Imagen de la autovía en la que sucedieron los hechos.

El principal sospechoso para la familia de la joven es su novio de 25 años, que, según el abogado de la familia, ofreció versiones contradictorias en sus declaraciones. Primero afirmó que no sabía por qué había perdido el control del coche, luego explicó que se le cruzó un animal, más tarde que miró hacia atrás y se despistó y por último que su novia había saltado en marcha.

Por último, la familia ha presentado como testigo a la psicóloga que trataba a la pareja, que ha afirmado que “estaba en una situación típica de violencia de género” por los celos del investigado. Según los padres de la fallecida, su novio la vigilaba por el ojo de buey de las clases de su facultad, se metía en su aula e incluso la acompañaba cuando iba al baño, una situación por la que la joven solicitó la ayuda de la terapeuta debido al miedo a que estos actos de “violencia, miedo, acoso y falta de libertad” fueran a más.

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