30 de mayo de 2020
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FIN DE SEMANA

En esta cárcel se han dado dos positivos por coronavirus y un interno del 12 que estuvo en contacto con uno de los contagiados ya presenta sintomas

Confinado el módulo de respeto de la prisión de Soto de Real: Los presos sin salir de sus celdas por el Covid-19

Exclusiva Soto del Real (Madrid).
Soto del Real (Madrid).
El Covid-19 también ha llegado a las prisiones españolas, generando cierto miedo y preocupación. Una de ellas es la madrileña de Soto del Real donde ya se han dado dos casos positivos. La llegada del Coronavirus a esta prisión ha alterado su día a día: Cambios de pabellón o enfrentamientos entre internos. Además, el módulo 12 de respeto se encuentra aislado y confinado para evitar la propagación interna del virus. Una situación de tensión que también está llegando a las familias de los presos.

Según Instituciones Penitencias en toda España, salvo Cataluña, ha habido siete casos de presos con Covid-19. Pero según ha podido saber elcierredigital.com de fuentes solventes, en Madrid V (Soto del Real) hay dos positivos con Coronavirus. Uno se encuentra en el Hospital Gregorio Marañón y otro en el módulo de enfermería de la cárcel. Aunque según Instituciones Penitenciarias los dos se encuentran ingresados en este hospital madrileño.

Uno de los afectados se encontraba en el módulo 9, de ingresos, y el otro en el 12, considerado módulo de respeto. Este pabellón, en concreto, se encuentra en estado de confinamiento ya que uno de los presos ha presentado síntomas identificados con el Covid-19. Otros cuatro presos de Soto del Real también presentan síntomas. Se trata de internos que hacen la función de presos de apoyo.

De hecho, el que presenta sintomatología en el módulo 12 estuvo en contacto con N.P., iniciales de uno de los presos que ha dado positivo por coronavirus. Desde hace unos días, en el citado módulo 12 de respeto, la comida se les deposita directamente en la puerta de las celdas para no tener así contacto entre funcionarios y presos, ni entre ellos mismos. En otros módulos de la prisión, la comida se deja también en carritos  a la entrada de cada pabellón.

Fuentes de la prisión madrileña afirman que "se está cumpliendo estrictamente el protocolo establecido en medidas de protección por el Covid-19". Así, los presos no pueden hacer vida normal, ya no participan en las actividades habituales dentro de la prisión, ni asistir a los talleres que se realizan para la formación de personas que cumplen condena. De hecho, ni siguiera funciona la capilla de la cárcel cuyo sacerdote se caracterizaba por hacer una gran labor social entre los presos.

Sin embargo, algunos funcionarios de presiones han afirmado a elcierredigital.com que el material con el que cuentan "no es el preciso ni el necesario" y que las medidas de aislamiento son "lo suficientemente laxas como para no ser seguras". Ya no se siguen celebrando las comunicaciones intermodulares, es decir, entre internos de distintos módulos  para evitar el consiguiente riesgo de contagio. Solo se desplazan entre módulos presos muy determinados, los dedicados a llevar la lavandería, higiene, y manutención.

César Román, 'el Rey del Cachopo' está en el módulo número 5 de la prisión de Soto del Real. 

El módulo 9 de la prisión de Soto del Real se ha vaciado para destinarse a recoger a aquellos presos que vuelvan de la calle con permisos o que ingresen como primarios. Es una manera de tenerles en cuarentena evitando problemas. Para hacer esto han tenido que recolocar a los internos de este módulo entre los demás generando algunas tensiones y problemas.

El único módulo de Madrid V donde no se han recolocado los provenientes del 9 es el módulo 5, donde están los presos más conflictivos y problemáticos para Instituciones Penitenciarias. Por ejemplo, aquí se encuentran desde César Román ‘El Rey del Cachopo’ hasta Ángel Suárez Flores, Cásper, el famoso delincuente que robó los cuadros de Esther Koplowitz.

Tensiones entre los presos

La tensión por la falta de información y el miedo entre los presos ha ido en aumento. Ya hace unos días Elcierredigital.com se hizo eco de un posible riesgo de motín en esta prisión madrileña. Sin embargo, fuentes cercanas aseguran que el único problema ha sido una pelea entre presos en el módulo 1, el de mayores, donde se encuentra el ultraderechista Carlos García-Juliá condenado por la Matanza de Atocha de 1977.  En este módulo están los presos con mayor edad y, por ende, en algunos casos con más experiencia y paso por las prisiones de toda España. Son los llamados en el argot carcelario como "los talegueros".

 Según ha podido saberelcierredigital.com, también han recibido la llegada de nuevos compañeros los internos del módulo 10, llamado de Estudios, donde se encuentra interno, por ejemplo, Luis Bárcenas, extesorero del PP.

Carlos García-Juliá está en el módulo 1, el de los mayores, en Soto del Real. 

Por su parte, Los familiares también están preocupados y denuncian a elcierredigital.com que no les han dejado pasar "ni siquiera material como mascarillas o guantes", que han adquirido para sus familiares presos. A consecuencia de estos problemas de comunicación también está empezando a escasear el dinero (peculio) en prisión y, por si fuera poco, ha aumentado el precio de la droga que desgraciademente todavía se mueve ilegalmente entre rejas, generando esta situación importantes roces y conflictos entre los internos.

Mas llamadas y más duración

Debido a la suspensión de los vis a vis y las visitas de familiaes y amigos a los presos, Instituciones Penitenciaras ha decido cambiar las normas para los contactos telefónicos con el exterior. Así se ha pasado de permitir cinco llamadas a diez en una semana y de 50 a 80 minutos semanales. Así, cada llamada ha pasado de ser de cinco minutos de duración a ocho minutos.

Uno de los módulos de Soto del Real. 

Hasta ahora los presos tenían que comprar fichas para poder llamar. Ahora el sistema usado es el del pin de carga lo que hace que el establecimiento de las llamadas se retrase un poco,casi dos minutos más. Así cada preso llega a gastar diez minutos por llamada generando las consiguientes colas y problemas entre presos que en muchos casos tienen que esperar hasta tres o cuatro días para hacer las llamadas que desean al exterior.

Esta situación también está aumentando las preocupaciones de las familias que tardan muchos días en saber cómo se encuentran  sus reclusos. Problemas de comunicación que se suman a otros como la falta de material y de pruebas para los presos, según denuncian familiares a elcierredigital.com, "así como el miedo y las tensiones internas que hacen que el riesgo de cierta violencia de determinados reclusos vuelva a planear sobre esta prisión madrileña".

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