18 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

La Guardia Civil estrecha el cerco sobre el veterano lider minero de la UGT que metió dinero en la caja y cobró comisiones ilegales

José Ángel Fernández Villa, de sindicalista pobre a amasar una fortuna de 1,4 millones de euros

De izquierda a derecha, Rafael Fernández, José Ángel Fernández Villa, Felipe González y Luis Martínez Noval en Oviedo en 1982.
De izquierda a derecha, Rafael Fernández, José Ángel Fernández Villa, Felipe González y Luis Martínez Noval en Oviedo en 1982.
La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha estrechado el cerco sobre el exdirigente sindical y mítico líder de los mineros asturianos José Ángel Fernández Villa. Tras exhaustivas investigaciones ha concluido que el exsecretario general de SOMA-UGT se llevó una comisión ilegal de 1,4 millones de euros por la construcción de una residencia geriátrica en Asturias. Ésta es su historia.

La palabra de José Ángel Fernández Villa era ley entre los mineros asturianos durante los 35 años que estuvo al frente de la UGT de la minería asturiana. Su momento de gloria llegó a finales de los 90 y principios de los 2000. Metió mano en la caja y nadie lo supo hasta 2012. Ya era tarde.

El pastel se descubrió cuando Fernández Villa intentó regularizar 1,4 millones de euros aprovechando la amnistía fiscal ofrecida por el ministro Cristobal Montoro en 2012. Fernández Villa dijo que esos 1,4 millones de euros habían sido heredados de su madre, pero nadie se lo creyó y mucho menos la Guardia Civil, que tirando del hilo llegaron hasta las comisiones ilegales cobradas por él y otro lider sindical, José Antonio Postigo, presidente del Montepío de la Minería, por la construcción del geriátrico.

Ahora, seis años después, los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil han terminado de cerrar todos los flecos del caso Hulla, de lo que pasó realmente durante la construcción de esa residencia de la tercera edad en la localidad asturiana de Felechosa y de quien se llevó el dinero que se pagó como sobrecoste.

Un sobrecoste de 2,2 millones de euros

Las obras de la residencia salieron a concurso por 27,7 millones y la adjudicación recayó en la firma Alcedos de los Caballeros, un constructor conocido de Postigo, aunque concurrieron cinco compañías. Finalmente, el coste de las obras se incrementó hasta 29,9 millones, una diferencia de 2,2 millones de euros respecto al presupuesto inicial.

Fernández Villa.

El sindicalista además colocó como gerente de este nuevo centro a Rolando, uno de sus dos hijos, con un sueldo de 50.000 euros anuales y un blindaje de una anualidad en caso de despido. En la presidencia del organismo privado situó a su amigo y veterano dirigente minero José Antonio Postigo. Una hija de este último también entró a trabajar en la residencia.

Pero tanto dinero acumulado en la cuenta de un sindicalista llamó la atención y las investigaciones se iniciaron en 2013 después de que José Ángel Fernández Villa y José Antonio Postigo se acogieran a la amnistía fiscal impulsada por el ministro Cristobal Montoro, del Partido Popular. Fernández intentó regularizar 1,4 millones de euros y Postigo, 436.100 euros.

José Antonio Postigo.

Tras las investigaciones, ahora ambos son acusados, de cobrar comisiones engordando los costes de esta obra y son acusados de blanqueo, delito contra la Hacienda Pública, falsedad documental, tráfico de infuencias, apropiación indebida, prevariación, cohecho, prevaricación urbanística y malversación de caudales públicos. Todo, presuntamente porque todavía no han sido juzgados.

La peculiar historia de Fernández Villa

El más conocido de los dos es sin duda el exsecretario general de Sindicato Obrero Minero de Asturias(SOMA)-UGT y exdiputado provincial del PSOE  José Ángel Fernández Villa,  reconocido militante socialista más cercano al exvicepresidente Alfonso Guerra. que sí ha sido condenado ya, al que ya condenaron previamente en 2018 a tres años de prisión y al pago de una multa de 24.000 euros por un delito continuado de aprobación indebida con fondos del sindicato minero.

Ese dinero es el que Hunosa pagaba a Fernández Villa por ser el representante sindical en el Consejo de Administración de la empresa, un dinero que se quedaba él en vez de depositarlo en el sindicato.

La sentencia de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Oviedo condenó en septiembre del año pasado al exdirigente sindical a indemnizar al SOMA-UGT, que dirigió durante 35 años, con 431.330 euros en concepto de daños y perjuicios por quedarse con ese dinero.

El fallo entonces de la Audiencia asturiana explicaba que Fernández Villa, de 76 años, dirigió el sindicato minero con una "posición jerárquica sobre el resto de miembros y trabajadores", que "no ponían en duda ni discutían sus decisiones o simples deseos, aprobando incluso su gestión, algunos, tal vez, por desconocimiento".

Así, el exlíder sindical "hizo suyo y destinó el dinero del sindicato para sus propios gastos, utilizando los recursos ajenos en su provecho y beneficio exclusivo, extendiéndose esa conducta durante años y llevándose a cabo de diversas maneras y formas y por diferentes cantidades cada vez", motivos por lo que se ha calificado su conducta como "delito continuado". José Ángel Fernández Villa también ganó dinero como miembro del Consejo de Administración de Hunosa (Hulleras del Norte) en su calidad de representante sindical.

Falso heredero

Cuando pillaron a Fernández Villa intentó justificar los 1,4 millones de euros como proveniente de una herencia de su madre, propietaria de una taberna en Tuilla, una pequeña localidad asturiana de mil doscientos habitantes. Es imposible acumular ese patrimonio con una taberna de pueblo. Hacienda lo pilló y tuvo que pagar el 10 por ciento, pero con ese dinero evitaba que Hacienda le persiguiera, pero no la UCO de la Guardia Civil, que quería saber el origen del dinero.

Fernández Villa junto a la procuradora que le representa en el Juzgado y su hija en 2018.

Todo empezó cuando el dirigente obrero del sindicato SOMA-UGT presentó a través de Internet su declaración aprovechando la amnistía fiscal promovida por el ministerio de Hacienda de Cristóbal Montoro. Pero al no poder justificar su procedencia la Fiscalía Anticorrupción abrió diligencias y en junio de 2014 se acusó a Fernández Villa de haber obtenido ese dinero en concepto de comisión tras construirse la famosa residencia geriátrica. Por aquello fue expulsado del PSOE, partido en el que militaba y del que era senador, diputado regional y miembro de su ejecutiva asturiana. También lo echaron de UGT.

Cuarenta años viviendo del dinero público

 

 

Fernández Villa comenzó ayudando a sus padres en el bar Casa Hermógenes, una taberna frecuentada por mineros y sindicalistas. Ya con catorce años entró a trabajar en una constructora y a los dieciséis ingresó en el pozo minero Santa Eulalia, afiliándose entonces al clandestino sindicato UGT.

En la clandestinidad fue despedido de varios trabajos, entre ellos de la mina. Luego, en 1972, trabajó en Duro Felguera de donde también lo echaron por sus actividades sindicales. Fue detenido por la Policía y amnistiado en 1976, fundado SOMA y dos años más tarde fue elegido para la Comisión Ejecutiva Regional de la Federación Socialista Asturiana. Fue secretario general del SOMA-UGT desde 1979 hasta 2013. El 13 de octubre de 2009, recibió de mano del entonces socialista ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, la Medalla al Mérito en el Trabajo.

Gracias a sus labores sindicales, solo entre  1983 y 1999 la Junta General de Asturias abonó 156.000 euros en dietas y comidas al sindicalista. Después se hizo senador, pero no podía compaginar ambos cargos y renunció, volviendo a la Junta, para ganar un sueldo de 247.000 euros en cuatro años. En 2003 se hizo además parlamentario regional y cobró un fijo de 99.000 euros entre 2003 y 2007. En Hunosa cobró 450.000 euros durante los años que fue consejero, entre 1980 y 2001, en concepto de dietas. Esta "puerta giratoria" asturiana fue muy productiva para Fernández Villa. Después Hunosa comenzó a pagar directamente al sindicato SOMA-UGT su representación en el Consejo de Administración y Fernández Villa dejó de tener contacto con el dinero.

Villa entre Alfonso Guerra y Cándido Méndez.

Los fondos mineros sobre los que Fernández Villa tuvo poder absoluto absorbieron entre 1998 y 2005 1.600 millones de euros y otros 2.900 millones entre 2006 y 2012 en ayudas. En total, 4.500 millones de euros durante los años en los que Fernández Villa influía en la minería asturiana y su palabra era tomada casi como ley. Demasiado poder económico para un líder sindical que con sus decisiones podía mejorar o empeorar la vida de muchas personas.

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