18 de septiembre de 2020
|
Buscar
FIN DE SEMANA

Mocejón, Alovera, Pezuela de las Torres, Cabanillas del Campo, Lominchar o Nuevo Baztán son algunas de las localidades que sufren este problema

Los pueblos cercanos a las grandes ciudades se convierten en el nuevo objetivo de las mafias okupas

Vecinos de Pezuela protestando contra los okupas.
Vecinos de Pezuela protestando contra los okupas.
Las mafias okupas han hecho su "agosto" durante el estado de Alarma y han aprovechado para okupar ilegalmente segundas viviendas en pueblos de la geografía española. Estas mafias cambian las cerraduras y luegon venden esas nuevas llaves a okupas que toman la casa argumentando que han pagado por ella. En muchos casos los pisos son de un banco que no activa la expropiación del okupa, pero cuya presencia genera problemas vecinales. En los pueblos intentan luchar contra ellos.

Las denuncias por okupación de inmuebles se han incrementado en España un 40,9% en cuatro años, pasando de 10.376 hechos conocidos por las Fuerzas de Seguridad en 2015 a los 14.621 con que se acabó en 2019. Pero las denuncias no han parado y en el primer semestre de 2020 las denuncias han subido un 5% con relación al mismo periodo de 2019. Así, Este año se han recibido 7.450 denuncias hasta julio, frente a las 7.093 del primer semestre del pasado ejercicio.

No solo las grandes ciudades sufren la lacra de la okupación, sino que cada vez más son los pueblos y pequeñas localidades quienes padecen este problema. Pezuela de las Torres es un pequeño pueblo madrileño de apenas 900 habitantes que desde hace una semana está en pie de guerra contra los okupas que han entrado en un dúplex adosado, propiedad del Sareb, el "banco malo" que se quedó con los inmuebles con cuyas hipotecas no querían cargar otros bancos.

 

En este caso, como en muchos otros los okupas no son familias sin recursos, sino personas violentas, en mucho casos con antecedentes penales y policiales y los vecinos y periodistas que se acercan a preguntar sufren amenazas e intentos de agresión.
 
En este pueblo a 50 kilómetros de Madrid la estrategia vecinal consiste en reunirse un centenar de vecinos con cacerolas cerca de la vivienda okupada, así han conseguido hasta el momento desalojar una de las cinco casas okupadas. Pero la Guardia Civil les ha dicho que tengan cuidado que algunos okupas son "muy peligrosos" y los vecinos no están preparados para enfrentarse a "gente de esta clase".
 
Cabanillas del Campo es una localidad mayor, de 10.000 habitantes, en Guadalajara. Hace unos meses se okuparon unos bloque de lofts de nueva construcción en la calle Francisco Aritio y aunque la Policía Nacional patrulla no han podido evitar la delincuencia asociada a los okupas. Incluso los controles de vehículos y las frecuentes preguntas a los transeuntes no han acabado con el problema. Las 320 viviendas son propiedad, al menos el 60 por ciento, de Liberbank y el resto de propietarios privados que los adquirieron como inversión, algunos están alquilados legalmente.

Entrada a los lofts de Cabanillas okupados.

En este caso como en la mayoría de las nuevas okupaciones, un vecino normal paga 750 euros de alquiler mensual, pero los okupas han pagado 1.500 euros a una mafia porque les dé la llave de la vivienda. El modus operandi es una mafia organizada da una patada en la puerta, cambia el bombin con la cerradura y "vende" esa llave al okupa. En este bloque hay cerca de 25 viviendas okupadas actualmente.

Los problemas en esta zona comenzaron durante el confinamiento cuando entraban y salían coches de los garajes a altas horas de la madrugada, lo que provocó que la policía haya tenido que acudir en varias ocasiones. En la última inspección la compañía eléctrica comprobó que había hasta 50 enganches ilegales al sistema eléctrico.

En Guadalajara también está Alovera. Aquí el problema son las reyertas y constantes discusiones entre familias de okupas. Incluso en una ocasión, a finales de julio, detonaron un arma de aire comprimido que llenó de miedo a la localidad. La discusión se saldó con un herido por arma de perdigones que tras ser atendido en el Hospital de Guadalajara, fue dado de alta. El incidente tuvo que ser apaciguado con la ayuda de 20 agentes de la Guardia Civil llegados desde Guadalajara y Azuqueca de Henares. No se pudo detener a nadie, aunque se identificaron a varias personas.

      Edificio okupado de Alovera. / Google Maps

Lominchar es una localidad de 2.000 habitantes en la provincia de Toledo. Según los vecinos hay un centenar de viviendas ocupadas y aseguran que son violentos. Aquí, continúan explicando los vecinos se ha logrado echarlos en alguna ocasión "pero a los dos o tres días vuelven y okupan otra casa".

Problema similar sufren en Mocejón, donde una vecina que ya se ha hecho famosa, Marisa, armada con un paraguas, consiguió echar a dos okupas que intentaban asaltar un chalet de su propiedad que se encontraba deshabitado. Ahora ha tenido que alquilarlo al hijo de un conocido para que no se lo okupen.

                          Vecinos de Eurovillas protestando. / Telemadrid.

En la madrileña urbzanización de Eurovillas, en Nuevo Baztán, la cuerda entre okupas y vecinos se tensa cada vez más. En este caso las ocupaciones se producen en chalets de dos plantas, con piscina y aire acondicionado.  Son propiedades que los bancos no se encargan de vigilar ni de reclamar cuando son ocupados, pero lo inquilinos toman la luz de la red eléctrica de manera ilegal, saturando en muchas ocasiones el sistema y generando problemas a otros vecinos que sí pagan la luz legalmente. Se calcula que en todo Nuevo Baztán viven unas 40 familias de manera ilegal.

Este es el mapa de la okupación rural, donde se hace más difícil luchar contra esta práctica mafiosa.

COMPARTIR: