14 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

Estos junto a Tita Cervera, Ella Fontanals-Cisneros, Juan Abelló, los Albertos, los Masaveu o los Arango poseen las mejores obras del mercado nacional

Nueva edición de ARCO: Estos son los grandes coleccionistas de arte privado en España, de Sergio Ramos a Lady Foster

Plácido Arango, Sergio Ramos y Elena Ochoa.
Plácido Arango, Sergio Ramos y Elena Ochoa.
La feria internacional de arte contemporáneo ARCOMadrid arranca hoy a pesar de la sombra del Coronavirus. “Estamos trabajando con normalidad y no hemos recibido ninguna llamada desde Italia”, han señalado fuentes de la organización. ARCO tendrá lugar desde el 26 de febrero hasta el domingo 1 de marzo con la participación de Italia, que se encuentra en el programa oficial. Pero al margen de las galerías, el mundo del arte en España tiene nombres famosos de grandes coleccionista privados.

ARCO es, sin duda, la mayor feria de arte de nuestro país y a ella acuden críticos, interesados, curiosos y prensa. Sin embargo, las visitas más esperadas por los galeristas y los artistas son la de los grandes coleccionistas de arte de nuestro país. Millonarios que invierten en creaciones contemporáneas por placer o por negocio, sabedores que el arte es una inversión que se revaloriza con el tiempo.

Sin embargo, el arte actual, y el de décadas recientes, tiene un riesgo añadido según los expertos consultados. “Algunos millonarios invierten sin tener ni idea, solo pensando en el negocio y, a veces, se la meten doblada”, explica una crítica de arte para elcierredigital.com. “No son unos seguidores de arte de verdad. Son quizá, unicamente, inversionistas o especuladores. El problema es que buscan un rendimiento y no tienen ni instinto ni formación artística para distinguir entre lo bueno y lo malo. No todo el mundo es Tita Thyssen”, puntualiza.

Otros, en cambio, buscan a un asesor para acertar en sus inversiones artísticas y crear así una pinacoteca decente. Es el caso del empresario Alberto Cortina, que desde hace años se deja guiar en sus pasos en el mundo del arte por el músico José María Cano, excomponente del grupo Mecano y también pintor. Cortina, al igual que su exmujer Alicia Koplowitz, son algunos de los grandes coleccionistas de arte privado en nuestro país. Pero no son los únicos.

Sergio Ramos, del balompié a los museos

La fortuna de Sergio Ramos se calcula en unos 100 millones de euros y entre sus negocios, quizá menos conocidos, también está la inversión en obras de arte. El futbolista es un habitual de las ferias ARCO y Estampa, dos de los grandes eventos del mundo del arte en España. También, dicen los que conocen al matrimonio Ramos-Rubio, que el futbolista aprovecha los desplazamientos deportivos para visitar museos y galerías de arte.

Sergio Ramos es gran aficionado al arte e invierte en numerosas obras. 

Su inversión favorita es el arte contemporáneo y apuesta en sus compras por los nuevos nombres como Phil Frost, uno de los grandes creadores de los últimos años. “Me emociona mucho su obra y su personalidad, con las que me siento muy identificado. Las pinturas de Frost combinan la crudeza y la astucia callejera, a través del uso de sus materiales, con la elegancia de su estética pictórica", ha llegado a decir Ramos, que sabe que el dinero invertido en compras artísticas no se devalúa con el paso del tiempo, sino todo lo contrario.

Plácido Arango y su colección de pintores VIP’s

El empresario mexicano de origen asturiano recientemente fallecido era un enamorado del arte y la cultura. En 1980 entró ya a formar parte del patronato de la Fundación Príncipe de Asturias, siendo elegido presidente en 1987, un cargo que dejó en 1996. Era amigo personal del Rey Juan Carlos. También pasó a pertenecer al patronato del Centro de Arte Reina Sofía, al de la Real Academia de las Bellas Artes de San Fernando y al del Museo del Prado. Fue miembro del patronato del Metropolitan Museum of Art de Nueva York.

Dicen que Plácido Arango ha sido hasta su muerte uno de los cinco grandes coleccionistas de arte en España. Nadie dudaba que una de las grandes pasiones del dueño de la cadena Vips era la pintura. Era poseedor de cuadros de Goya, Chillida, El Greco, Murillo, Zurbarán, Tapies, Rufino Tamayo, Diego Rivera y Guinovart, Picasso, entre otros. Piezas buscadas una a una, que gustaba revisar una y otra vez.

A ellas se añaden esculturas de Henry Moore, Louise Bourgeois, Juan Muñoz, Cristina Iglesias… Arango estaba considerado como el poseedor de la mejor colección de obras de arte de todo México, junto a Carlos Slim. Además, tenía una colección de Crónicas de Indias. Y en 1992 donó la primera edición de los “Caprichos” de Goya al Museo del Prado.

Plácido Arango. 

Todo comenzó hace cincuenta años cuando recién casado, en México, compró unas discretas pinturas para decorar su casa. Luego fue sustituyendo éstas por escogidos cuadros, esculturas, muebles antiguos, libros inéditos, etc, que cuidadosamente adquería en galerías de arte.

Su larga experiencia le permitió manejarse con soltura entre los grandes marchantes. Nunca hablaba de lo que pagaba por sus tesoros. Dicen que por las noches se levantaba, linterna en mano, para buscar la firma de un artista novel y descubrirla en un catálogo. Deseaba que la pieza deseada no cayera en manos de otros competidores.

No obstante, su millonaria colección no ha permanecido cautiva ya que sus obras son cada día más accesibles al público al no resistirse hasta su muerte a las constantes peticiones de préstamo de museos y galerías. Por eso, mucha gente ha visto su célebre Dalí (Violetas Imperiales), que viajó al Museo Guggenheim de Nueva York en 2006 formando parte de la exposición de pintura española de El Greco a Picasso. Como también sus preciados bodegones que se exhibieron en la Nacional Gallery, de Londres, a mediados de los años noventa dentro de la muestra Spanish still life. Recientemente, Arango cedió una selección de sus obras de los siglos XVI al XIX al Museo de Bellas Artes de Oviedo.

Los Masaveu

El arte ha marcado también la vida de esta rica familia asturiana, vinculada con la banca. Ya en el siglo XIX, Elías Masaveu, hijo del patriarca de la saga, fue el primero en mostrar inquietudes artísticas abriendo la primera galería de arte en Asturias: el Salón Masaveu de Oviedo. Empezó así la colección familiar donde conviven pinceles de artistas tan prestigiosos como Velázquez, Goya, El Greco, Dalí, Rubens, El BoscoFederico de MadrazoSorolla o Zuloaga.

Pero fue la tía-abuela de los hermanos Masaveu Herrero quien de verdad se preocupó en poner orden y concierto en la pinacoteca familiar.  Fue en 1993, cuando María Cristina Masaveu Peterson dio un cambio a su vida. Así, después de años viviendo en Ibiza, ciudad donde se codeaba con los círculos más bohemios, fue la muerte de su hermano Pedro Maseveu Perterson lo que hizo que su uniera a su primo, Elías Maseveu, para dirigir la corporación familiar.

Poco antes de fallecer en 2005 su primo hermano Elías, padre de cinco vástagos, entre ellos el ahora conocido Luis, actual novio de Carmen Janeiro, María Cristina Masaveu Peterson tomó la decisión de crear una fundación con su apellido. 

Fernando Massaveu Herrero. 

Tras su muerte, soltera y sin hijos, María Cristina dejó toda su herencia a los cinco hijos de su primo. Así, tras su fallecimiento en 2006, Fernando Masaveu Herrero ascendió a la presidencia de la Fundación María Cristina Maseveu, del mismo modo que también dirige el holding empresarial familiar.

Los Masaveu, al contrario de lo que ha pasado con otros clanes, han sobrevivido al relevo familiar consolidando su poder y, todo ello, sin llamar la atención de los medios de comunicación y la opinión pública. Una tendencia que ahora se ha roto por la relación sentimental de uno de sus miembros, Luis Masaveu Herrero, que se ha convertido en un personaje público de la noche a la mañana gracias a la llegada a ala familia de Carmen Janeiro Bazán, hermana del conocido torero Jesulín de Ubrique.

Ella Fontanals-Cisneros, la rival de Tita Cervera

Si hay una mujer que compita en el mundo del arte con Tita Cervera, la viuda del Barón Thyssen, esa es Ella Fontanals-Cisneros. A partir de 1999, Ella Fontanals decidió dedicarse profesionalmente al coleccionismo, después de llevar años comprando obras de arte por impulso y teniendo esta actividad como una afición.

En el año 2001, tras separarse de su marido Oswaldo Cisneros, primo del millonario venezolano Gustavo Cisneros, comenzó su carrera que la convertiría en un referente dentro del mundo del coleccionismo. En 2002 montó la fundación CIFO, con sede en Miami. Solo tres años después, la institución se expandió abriendo salas de exposiciones y becando cuantitativamente a artistas latinoamericanos.

Ella Fontanls-Cisneros. 

Actualmente, posee una colección de más de 3.000 obras expuestas en diferentes países. Ella también ha querido inculcar su pasión por el arte vinculando a sus dos hijas con su trabajo pictórico. De esta manera, su hija Claudia, con la que tiene la relación más cercana, posee una colección de fotografía contemporánea.

Ella Fontanals-Cisneros sigue vinculada a España en su pasión por el arte. Así en 2011 cedió parte de su colección para una exposición en el Museo Reina Sofía, aunque no fue hasta el año 2015 cuando compró un piso en la calle Fortuny, de Madrid.

Recientemente, ha afirmado que no ha encontrado “voluntad” e “interés” en las instituciones para sacar adelante un proyecto de un museo de arte latinoamericano, cuya ubicación estaba prevista en el viejo espacio de Tabacalera, en Madrid. La inversión inicial prevista ascendería a unos 20 millones de euros y serviría para rehabilitar y reestructurar este conocida sede de Tabacalera en el centro de la capital de España, muy cerca del Museo Reina Sofía.

Lady Foster: Elena Ochoa

Sea por azar o gracias a su matrimonio con el arquitecto Norman Foster, su figura trasciende hoy más allá de ser la “doctora del sexo” que triunfaba en la televisión de los años noventa en España. No obstante, esta singular etapa en su vida hace que todo lo que produce y hace suscite curiosidad todavía hoy.

A Elena Ochoa le gusta que la conozcan como una agitadora cultural, un aspecto al que parece estar predestinado su futuro más inmediato. Una vida que ha pasado de la tarea silenciosa de la universidad, del anonimato de las aulas, de la docencia de psicología a ser conocida como Lady Foster, una mujer relevante en el mundo del arte y la jet set internacional.

La doctora Ochoa es ahora una persona con fuerza y peso en los ambientes del arte contemporáneo, como a ella le gusta decir en “el arte particular y concreto”. Según algunos críticos, todavía tiene un cierto barniz cultural de recién llegada. No hay que olvidar que este aterrizaje en los círculos de poder, dinero e ilustración ocurrió hace tan sólo hace veinticuatro años con su matrimonio con Foster.

Dicen que por ello, quizá, siempre utiliza como defensa un halo de importancia en torno a su persona. Que a veces ningunea a los expertos. Que es creída, altiva y estirada. Dicen los entendidos que "la cultura no se compra y que por eso esta nueva rica es más proclive a las recientes tendencias".

Elena Ochoa. 

Actualmente, el mayor reto cultural de Lady Elena Foster es el proyecto de Ivory Press. Una empresa que despegó en Londres en 1996, precisamente tras contraer matrimonio con Lord Foster. Una compañía que hoy dispone de una editorial, que produce cuidadas ediciones limitadas de libros de artista y que promociona nuevos creadores.

Hoy dispone en su librería "unas cuantas rarezas editoriales", algunas ya descatalogadas. La doctora gallega se ha convertido en una referencia internacional en el mundo del arte. Su gran valedor, al margen del dinero de su marido, fue el coleccionista Robert Sainsbury, que fuera el gran descubridor del pintor irlandés Francis Bacon y del escultor Henry Moore.

La sede central de los negocios culturales de Elena Ochoa se encuentra ubicada en el mismo edificio donde la pareja vive en Londres. En su despacho, muy diáfano, destaca una fotografía, la primera que compró cuando tenía sólo 18 años, del retratista español José María Rodríguez Madoz (Chema Madoz), uno de sus artistas gráficos preferidos y a quien en el año 2000 le fue concedido el Premio Nacional de Fotografía.

Juan Abelló y Ana Gamazo

El financiero Juan Abelló no sólo es uno de los mayores terratenientes de España, también está considerado uno los mayores coleccionistas de arte de nuestro país. Una afición que ha cultivado junto a su esposa Ana Gamazo-Hohenlohe. Su colección incluye pinturas de algunos de los principales artistas españoles (Juan de Flandes, Ribera, Zurbarán, Goya y Picasso), así como obras de Francis Bacon, Degas, Modigliani y Henri Matisse.

La sección de dibujos de su colección de los siglos XIX y XX a partir de Goya (desde Van Gogh, Renoir, Toulouse-Lautrec, Juan Gris, Egon Schiele, Magritte o Dalí) se expuso casi en su totalidad en el Museo Thyssen-Bornemisza a finales de 2007 y, al año siguiente, en el Museo Meadows de Dallas.

Ana Gamazo y Juan Abelló. 

Para Abelló el arte no sólo es una afición sino una forma de solventar sus obligaciones fiscales. En 1988 liquidó el IRPF con un lienzo de Lucas Cranach y en 1995 repitió la acción. Él marcó la senda, pero no fue el último.

En mayo de 2002, por ejemplo, el presidente de ACS, Florentino Pérez, donó para pagar una deuda al Fisco cinco obras de Salvador Dalí, valoradas en 4’4 millones de euros, que fueron incorporadas al Museo Reina Sofía. Antes también lo había hecho Amancio Ortega donando al Estado trajes y telas de Mariano Fortuny por el valor de tres millones de euros.

Una forma de ajustar, gracias al amor al arte, cuentas con la Hacienda Pública. Una artimaña fiscal que, incluso, ha servido a los propios artistas como ocurrió con los descendientes de Pablo Picasso, que hicieron entrega al Estado francés de un conjunto formado por 800 obras del pintor malagueño valoradas en unos 45 millones de euros y así hacer frente a los impuestos de sucesión de la herencia del propio autor de El Guernica.

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