18 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Afirmaba que lo utilizaron como “cabeza de turco” debido a que todavía estaban recientes o los casos de Sonia Carabantes y Rocio Wanninkhof

Romano Van Der Dussen, el holandés que estuvo doce años en la cárcel por tres violaciones de las que era inocente

Romano Van Der Dussen fue condenado a 12 años de prisión por una triple violación que nunca cometió
Romano Van Der Dussen fue condenado a 12 años de prisión por una triple violación que nunca cometió
Le acusaron de una triple violación cometida en Fuengirola (Málaga) en el año 2003, unos actos que nunca cometió y por el que tuvo que pagar varios años en la cárcel. Aunque el verdadero violador fue detenido en 2007, un ciudadano británico llamado Mark Dixie, Romano Van Der Dussen no pudo salir de prisión hasta 2016.

Todo ocurrió en una noche del verano de 2003. Ese mes de agosto fue detenido el holandés Romano Van Der Dussen por una triple violación que nunca cometió. Un error judicial le envió a la cárcel donde vivió un infierno.

Incluso, pese a encontrar al verdadero culpable de estos actos cometidos en Fuengirola (Málaga), este hombre, no pudo salir de prisión hasta pasados unos años después, ya que aún se le continuó acusando de haber actuado al menos en dos de las tres causas por las que se le culpaba.

“Antes me escupían en la cara en la cárcel, me gritaban puto violador y ahora me paran en el Mercadona: “Por favor, ¿puedo hacerme una foto con usted? ¡Cómo no señora!” Yo era basura y hacen cola para entrevistarme, de basura a estrella mediática… Qué raro es el mundo”, explicaba para una entrevista en televisión realizada en diciembre del año 2016, siete meses después de salir de la cárcel.

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Romano Van Der Dussen estuvo 12 años y medio en la cárcel siendo inocente

Van Der Dussen, que ahora tiene 46 años, señalaba entonces con una mezcla de rabia y tristeza que se había pasado doce años y medio en siete cárceles españolas por una violación y otros dos intentos de violación que nunca cometió.

“Mi caso no fue un error, fue un montaje desde el principio, me condenaron como cabeza de turco”, explica en alusión a estas violaciones cometidas en agosto del año 2003, un año en el que todavía estaban candentes los casos de violación y asesinato de las jóvenes Sonia Carabantes y Rocío Wanninkhof. Por lo tanto, se produjo una histeria colectiva y una posible ceguera judicial que hizo que el holandés fuera a parar a la cárcel.

Mark Dixie

Romano salió de la cárcel de Palma en febrero de 2016, después de que el Tribunal Supremo anulara una de las tres sentencias porque el ADN no era el suyo, sino de Mark Dixie, un ciudadano británico que vivió en Málaga entre 2002 y 2003.

Este inglés se encontraba en la cárcel por la violación y asesinato de una modelo de 18 años llamada Sally Ann Bowman en el año 2005 por el que fue condenado a 34 años de prisión. Dixie reconoció haber cometido el delito de Fuengirola y Van Der Dussen fue absuelto.

Dixie también confesó otra agresión sexual en 1987 y unas lesiones graves a una mujer en 2002. Romano, por su parte, quiso asistir a su juicio celebrado en Londres en noviembre de 2017. Fue allí cuando el holandés entendió por qué las mujeres le inculparon de las agresiones: Dixie era clavado a él. “Entiendo que las testigos lo confundieran conmigo porque se parece a mí”, relataba.

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A la izquierda Romano Van Der Dussen, a la derecha Mark Dixie

Van Der Dussen vio a Dixie por videoconferencia desde la prisión y pensó: “Joder, se parece un poco a mí. El asesino estaba aburrido en el juicio, sólo sonreía cuando la fiscal le explicaba la crueldad de los hechos. Le hacía feliz revivirlo todo”, explicaba el ex reo.

Su encarcelamiento, una serie

Romano siempre aseguró ser inocente y que sus testigos, con los que estuvo en una fiesta a 30 kilómetros de los hechos, “jamás fueron interrogados por nadie”. El holandés incidía en que “la Policía no recogió (ni tenía en aquel entonces) el ADN de las otras dos agresiones, y la Policía Judicial informó de que no aparecía en las imágenes de tráfico, ni de los bancos de la zona; simplemente nunca estuve allí”.

Pese a tener varias pruebas, este hombre estuvo encerrado hasta 2016. Al salir una productora se enteró de su caso y decidió llevar su historia a las pantallas con una serie de capítulos. Además, publicó en Holanda un libro en el que relata su historia en la cárcel: “Mi pesadilla española”.

Romano, es un hombre inteligente y domina cinco idiomas, por lo que volvió a buscar trabajo, después de que despidieran en el verano de 2016 cuando trabajaba como recepcionista por su vehemencia al responder a los clientes. En otra entrevista decía que “en la cárcel todo eran gritos”, se justificaba con sabor a fracasado, aunque cuando se le recuerda que “el fracaso hubiera sido quedarse en casa” se le encendía el rostro y respondía: “es verdad, no lo había pensado”.

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Romano Van Der Dussen posa con el cártel de su serie

Después de salir decidió pedir seis millones de indemnización por los años que estuvo encarcelado, con el fin de poner en marcha una fundación para ayudar a los presos que se encontraban en su misma situación.

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