14 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

El Gobierno conocía que disponían de cuatro enterramientos en el centro de Madrid cuando tomó la decisión de sacar sus restos del Valle de Los Caídos

La familia Franco pagó cinco millones de pesetas por la sepultura de la Cripta de la Almudena que dispone desde 1987

Carmen Franco Polo pagó el equivalente a 30.000 euros por el nicho en la cripta
Carmen Franco Polo pagó el equivalente a 30.000 euros por el nicho en la cripta
El próximo 20 noviembre se cumplirán 43 años de la muerte del dictador Francisco Franco Bahamonde y el Gobierno de Pedro Sánchez no sabe ya como paralizar su inhumación en la Cripta de la Catedral de la Almudena. Su desesperado intento de que sea ahora la Iglesia la que oriente “adecuadamente” sobre cuál debe ser la tumba en la que reposen los restos del General no ha dado resultado. La familia Franco dispone en la Cripta de una sepultura desde 1987 por la que pagó cinco millones de pesetas

La cripta de la Catedral de la Almudena inaugurada en 1911, 82 años antes que lo hiciera el templo catedralicio que bendijo el Papa Juan Pablo II en 1993, alberga, al margen de los Franco, números nichos y sepulturas de nobles, aristócratas, banqueros y, sobre todo, personas que donaron dinero para las obras de Santa María la Real de la Almudena. Muchas de estas personas aportaron importantes cantidades dinerarias con la contraprestación de ser enterrados en su cripta.

Esto fue lo que sucedió con Carmen Franco Polo, la única hija del general y dictador Francisco Franco. Carmencita pagó un canon de cinco millones de pesetas en 1987 (al cambio, unos 30.000 euros) para hacerse con una sepultura dentro de la Cripta donde pudiera ser enterrada ella y su familia. Un sepulcro donde caben por sus dimensiones de tres a cuatro ataúdes. Aunque bien ese cierto que estas dimensiones podrían acoger más inhumaciones, ya que, por ejemplo, de Carmen Franco Polo solo están depositadas sus cenizas; mientras que el cuerpo de su marido, el marqués de Villaverde, Cristóbal Martínez-Bordíu, sí que fue enterrado allí dentro de un féretro en 1998.

Luis Alfonso de Borbón, Jaime y Carmen Martínez-Bordiú con las cenizas de su madre antes de ser depositadas en la cripta de la Catedral de La Almudena (Agencias)

La sepultura de 30.000 euros pagada a tocateja por la Familia Franco está situada muy cerca del Altar Mayor, en la entrada principal mirando a la izquierda.. Pero los Franco no son los únicos que gozan de este supuesto privilegio eclesiástico. También están los marqueses de Cubas o los marqueses de Urquijo, entre otros muchos otros, como el ex presidente de la Cámara de Comercio de Madrid, Adrián Piera. Aunque el Concilio Vaticano II trató de acabar con estas prácticas, todavía siguen en pié.

Los precios por un nicho han oscilado a lo largo de la historia entre las 25.000 pesetas que se pedían por las sepulturas de San Ginés en los años setenta a los 185.000 euros que se pagaban al inicio de este siglo por los nichos, no por los columbarios que son más caros. En la actualidad ya no existen más plazas vacantes en la Cripta de la Almudena, por lo que ya no se ofertan ni nichos ni sepulturas ni columbarios, aunque todavía hay algunos vacíos pero ya vendidos a sus propietarios.

La Cripta de la Catedral de la Almudena fue inaugurada en 1991 y una concesión realizada por el rey Alfonso XII, con el permiso del obispo diocesano, permitió allí enterrar a aquellas personas que contribuyeron a la construcción de la catedral o de la misma cripta y, posteriormente, al sostenimiento y mantenimiento de las mismas. “Así adquirieron un derecho de enterramiento, concedido por la Iglesia a perpetuidad”, indican fuentes del Arzobispado de Madrid.

El Gobierno de Sánchez conocía de su existencia

Según ha podido saber El Cierre Digital de fuentes de toda solvencia vinculadas a la Conferencia Episcopal Española, el Gobierno de Pedro Sánchez era conocedor de que la familia Franco disponía de este sepulcro en el centro de Madrid, antes, incluso, de tomar la decisión por Decreto Ley de exhumar los restos del dictador del Valle de Los Caídos.

El Gobierno sabía que en 1998 se trasladaron hasta esta cripta los restos del marqués de Villaverde, yerno de Francisco Franco. Y que hace escasos meses, en diciembre de 2017, fue enterrada allí Carmen Franco junto a su esposo. Lo que no esperaban era que su decisión de sacar a Franco del Valle de Cuelgamuros acabará acercándolo aun más al centro de Madrid. “Nunca imaginaron que los nietos del dictador pudieran tomar la decisión de inhumar a su abuelo (y quizá también a su mujer, Carmen Polo, hoy enterrada en el cementerio privado de Mingorrubio, en El Pardo y sufragado por Patrimonio Nacional) dentro de la cripta de la Almudena”, afirman estas fuentes.

Carmen Calvo y Pedro Sánchez (PSOE)

Según las normas religiosas, “las criptas funerarias son lugares sagrados adosados a las iglesias, que están erigidos con la finalidad de enterrar a los fieles católicos, sean laicos, consagrados o sacerdotes”. Estos espacios equivalen a un cementerio, aunque no están al aire libre, sino en lugares cerrados pegados al templo, sin pertenecer a él. Por ejemplo, debajo de una iglesia o en un lateral de la misma. “Por tanto, no se va contra los cánones del Código de Derecho Canónico, que se refieren a enterramientos en la iglesia como tal”, indican estas fuentes. Si que será imposible enterrar a Franco en la misma catedral de La Almudena. Según las actuales normas del Vaticano "no deben enterrarse cadáveres en las iglesias, a no ser que se trate del Papa o de sepultar en su propia iglesia a los cardenales".

La reunión mantenida la pasada semana entre la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, y el Cardenal Pietro Parolin, número dos del Vaticano, solo logró, a pesar de lo manifestado públicamente por Calvo, que la cúpula de la Iglesia no se opusiera a la exhumación de los restos del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos, “aunque fue una decisión únicamente política el enterrarlo allí y nunca de la Iglesia, esto es muy importante recalcarlo”, afirman las fuentes de la Iglesia consultadas.

El intento del Gobierno, como última bala en su cartuchera, de que sea ahora el Vaticano y el Arzobispado de Madrid quien “sugiera” a los nietos del General que no sea la Catedral de La Almudena, en el centro de Madrid, donde sean enterrados sus restos, parece que no ha fructificado. “La inhumación de los restos de Francisco Franco es una cuestión únicamente entre el Gobierno y la familia, la Iglesia no tiene nada que decir, como tampoco lo dijo cuando enterraron al general en el Valle de los Caídos”, afirman.

Según ha podido saber El Cierre Digital, “la familia Franco no está dispuesta a ceder ni un ápice y menos sin contraprestación alguna”. El Gobierno quiere a toda costa que los restos de Franco vayan a la cripta del cementerio de Mingorrubio, en el Pardo, donde ya está enterrada Carmen Polo, la mujer de Franco, pero sus nietos lo tienen claro, como ya publicó en exclusiva el director de El Cierre Digital: enterrarle en el panteón que la familia posee en la cripta de catedral madrileña de La Almudena. Y así se lo han hecho saber oficialmente al Ejecutivo de Pedro Sánchez en sus alegaciones presentadas al Decreto Ley con el que el Gobierno avaló la exhumación del dictador del Valle de los Caídos.

Sin negociación alguna

Los dos comunicados oficiales emitidos hasta el momento por la Iglesia no se oponen a que el dictador fuese enterrado en La Almudena, las “indicaciones del Gobierno” parece haber caído en saco roto. El Vaticano no puede hacer nada directamente para impedir el traslado de los restos de Franco a la capilla de la familia en La Almudena. Sin embargo, las presiones del Gobierno de Sánchez son constantes. Así en la reunión mantenida en Roma, además de hablar de Franco, la vicepresidenta Carmen Calvo situó sobre la mesa del Vaticano dos serios problemas, como aviso a navegantes: el nuevo régimen fiscal de la Iglesia en España y el proceso de revisión de las inmatriculaciones por parte de la Iglesia, además del escandaloso tema de la pederastia que afecta a ciertos sectores de la Iglesia Católica.

El cardenal Pietro Parolin con Carmen Calvo

Tanta es la presión del Gobierno que la reunión entre Carmen Calvo y el número dos del Vaticano no tenía orden del día, como el propio departamento del Vaticano confirmó: "la vicepresidencia del Gobierno de España envió una petición neutra que no especificaba los temas a tratar". A pesar de estas “indicaciones”, por ahora la Iglesia pretende que sea el Gobierno del PSOE el que siente con la familia Franco y arregle el problema que ellos han creado. “Y si tiene que satisfacer algunas de las reclamaciones patrimoniales de la familia Franco para conseguir que ésta cambie su destino y sea enterrado en otro lugar (como aprobar la venta del Pazo de Meirás o la expropiación de algunos edificios que les corresponden) que lo haga”, afirman fuentes del caso.

Y aunque el Gobierno de Sánchez quiere que sea la Iglesia quien medie con la familia del dictador, a través de la Conferencia Episcopal, para encontrar una solución al conflicto abierto, según ha podido saber El Cierre Digital de fuentes próximas a los nietos, “la familia Franco no cederá a las presiones del Gobierno ni a los miedos de la cúpula eclesial  y enterrará a su abuelo en sus tumbas pagadas en la Cripta de La Almudena”.

Además cuentan con los comunicados oficiales del Arzobispado de Madrid que indican que: “la cripta está a disposición para acoger en terreno sagrado los restos mortales de un bautizado". Y máxime cuando son suyas desde 1987 después de haber pagado cinco millones de pesetas.

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