01 de diciembre de 2020
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FIN DE SEMANA

Aunque nació en Albacete se declara catalán de cuna, estudió fuera de España, es de Podemos y acudió al Congreso con una camiseta de apoyo a Ada Colau

Manuel Castells, el ministro de la doble moral: Del ciberactivismo a una mansión en Los Ángeles

Manuel Castells.
Manuel Castells.
Manuel Castells se convirtió en enero uno de los ‘fichajes’ más sorprendentes del Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos. Desde enero de 2020 se hizo cargo de la cartera de Universidades, un Ministerio con escasas atribuciones ya que la gestión de las mismas es competencia de los gobiernos autonómicos. Un intelectual de gran trayectoria en el extranjero, pero casi desconocido en España, donde ha protagonizado algunos incidentes con declaraciones polémicas.

El Rey Felipe VI y el ya expresidente Torra están unidos por un Ministro. Se trata de Manuel Castells el titular de la cartera de Universidades. Sobre ambos se ha pronunciado el Ministro de Unidas Podemos. Sobre la ausencia del monarca en la entrega de despachos a los jueces en Barcelona, Castells siguió con la línea del partido morado asegurando que comparte las declaraciones de Jaume Asens, presidente del Grupo Parlamentario de Unidas Podemos. “Yo comparto lo que dijo Jaume Asens, lo cual no quiere decir que el Rey no pueda ir a Cataluña, pero según las circunstancias tendría que haber prudencia en ese sentido”, aseguró a Servimedia. “Hay una herida abierta en amplios sectores de la sociedad catalana por el desafortunado discurso del Rey del 3 de octubre de 2017”, añadió.

Con respecto a la inhabilitación de Torra, aseguró en Televisión Española que “en realidad, la Junta Electoral es un órgano administrativo y, personalmente y respetando las decisiones judiciales, me parece exagerado que se proponga inhabilita”. Dos opiniones que ahondan en la distancia existente entre los dos partidos que comparten coalición del Gobierno. Pero, ¿quién es realmente Manuel Castells?

Manuel Castells Oliván nació en Hellín (Albacete) el 9 de febrero de 1942. Sin embargo, siempre se ha sentido más catalán que manchego. Su padre era de origen catalán y, al igual que su madre, era funcionario de Hacienda. Siendo muy pequeño la familia se trasladó a Cataluña. Con 16 años consiguió ser admitido en la Universidad gracias a sus altas capacidades. Estudiando Derecho y Económicas despertó su conciencia política. Eran los años en los que la universidad española era un hervidero contra el franquismo. Para evitar sus problemas judiciales como resultas de su implicación en un grupo clandestino, decidió exiliarse a París junto a su novia con la que tendrían una hija, Nuria que hoy trabaja como economista.

En declaraciones recientes, el sociólogo y economista presume de tener una extensa bibliografía compuesta por 42 títulos y haber sido reconocido con 23 doctorados honoris causa, un hecho que no le ha impedido comunicar una propuesta cargada de populismo. El ministro ha dicho que su política se basa en que la financiación de las universidades las sufraguen los gobiernos y las comunidades autónomas, en lugar de las familias y los estudiantes. Pero sin especificar que los presupuestos generales del Estado son los que sufragan sus planes, y ese dinero sale de los bolsillos del contribuyente.

Es difícil entender que un profesor de la Universidad de Cambridge (2012-2014), Universidad de Santa Clara (2008-2010), Universidad de Oxford (2007-2010) y del prestigioso Instituto Tecnológico (MIT) de Massachusetts (2004-2009), no sepa que el dinero del Gobierno y Comunidades Autónomas procede de las familias.  

Quizás el ministro de Universidades sea el más polémico del Gobierno de Sánchez, aunque permanece eclipsado por otros como Pablo Iglesias, Alberto Garzón o Irene Montero. Es fácil recordar la ocasión en que apareció en el Congreso de los DIputados con una camiseta que lucía la frase Equal Rights, en apoyo a su amiga Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, una vieja reminiscencia, seguramente de su paso por las protestas del mayo del 68 francés.

En Francia las cosas no le fueron nada mal. De hecho, comenzó a estudiar en La Sorbona. Mientras trabajaba en una editorial.  En la ciudad del Sena obtuvo un doctorado en Letras y Humanidades por la Universidad de París y otro en Sociología por la Sorbona. Tenía 24 años cuando empezó a dar clases de Sociología Urbana siendo el profesor jefe más joven de la Universidad de París.

 

 

Castells el día de la toma de posesión. 

Fue testigo de excepción en esta ciudad de los sucesos de ‘Mayo del 68’. Su activismo político también le generó problemas con la policía gala. El gobierno francés finalmente le deportó a Ginebra (Suiza) donde se fue a Chile y Brasil. En el país carioca estaba empezando una dictadura militar que también acabó expulsando a Castells. En esos años trabó amistad con Héctor Cardos que décadas más tarde sería Presidente del país. Entre 1995 y 2003. La nueva etapa de Castell fue en Quebec.

En tierras canadienses duró poco tiempo. Se trasladó a Estados Unidos para ser profesor de la Universidad de Berkeley en San Francisco (California) donde ejerció de catedrático de Planeamiento Urbano y Regional entre 1979 y 2003.

En los 90 ya se había convertido casi en autor de culto con trilogía La era de la información, donde se congatulaba de que los ciberactivistas defendiesen la libertad de Internet. En una entrevista de la televisión del Gobierno ruso, Russian Today, en 2012, aseguraba que "el poder está en la mente y la mente se organiza a través de redes de comunicación, redes neuronales que están en el cerebro en contacto con redes de comunicación que están en nuestro entorno. Por lo tanto, quien controla la comunicación es capaz de controlar el cerebro y, por tanto, controla el poder".

Fue en 2001 cuando Castells volvió a España para dirigir el área de investigación de la Universidad Oberta de Catalunya. Esto suponía su vuelta al mundo académico español después de su carrera internacional.

Años después Castells cambiaba su discurso radicalmente y señalaba que el Estado debía intervenir y controlar las redes sociales: "O tomamos en serio la intervención de las redes en la democracia o tenemos un problema muy grave", comentó con enfado en una entrevista en el program de el Gran Wyoming. El ministro se refería a supuestos bots que criticaban al Gobierno durante la pandemia del coronavirus.

Es decir, entre 2012 y 2020 su pensamiento respecto a la libertad de Internet pasó de defenderla activamente a justificar la intervención gubernamental. Se desconoce si Castells está informado del Anteproyecto de Ley de Telecomunicaciones que permitirá que el Estado intervenga los servicios que operan en Internet en casos de emergencia y con el fin de enviar alertas.

Con Felipe VI. 

Entre sus distinciones destacan el Premio Holberg en 2012, el Premio Balzan de Sociología en 2013 o el nombramiento. Doctor Honoris Causa por la Universidad de Cambridge en 2017. Su estudio sobre las transformaciones sociales ligadas a la evolución de las tecnologías fue el contenido la trilogía La era de la información que fue traducida a 20 idiomas.

Fue Pedro Sánchez el primero que le ofreció meterse en política. Fue en los momentos más duros del hoy jefe del Ejecutivo, cuando fue expulsado de la Secretaria General del PSOE. Sánchez acudió a visitarlo en hogar de California, para pedirle consejo. “Yo, que tengo una debilidad romántica por las causas perdidas, como bien saben mis amigos, le animé a que no se rindiera. Yo fui testigo de esa reflexión y de su decisión final por uno de esos azares de la vida. Hablamos y hablamos, paseando entre el rumor de las olas. Me quedó claro que él tenía la fuerza suficiente para resistir”, contó Castells a la prensa sobre su encuentro califoriniano con Sánchez. La cita tuvo como escenario una lujosa casa que el Ministro tienen en ese Estado nortemericano. Según publicó El Mundo se trata de una casa de 2,2 millones de dólares en uno de los barrios más exclusivos de Los Ángeles, concretamente en la zona de Pacific Palisades y que Castells adquirió en 2017.

Sánchez nunca olvidó esa charla con Castells al que en enero entregó la cartera de Universidades, para muchos una cartera vacía de contenido debido a que las competencias sobre universidades recaen en los gobiernos autonómicos. Sin embargo, Castells tenía claro su proyecto para cambiar el ámbito aniversario en España para lo que se ha encontrado con multitud de trabas de todo tipo.

Hoy Castells lleva una vida tranquila junto a su nueva mujer la escritora Emma Kiselyova. Se conocieron durante un viaje del catedrático a Siberia en 1984. Se casaron en 1993. Ese año a ella le nombraron investigadora en la Universidad de Berkeley, donde se mantuvo siete años, y a él le diagnosticaron a un cáncer de riñón muy complicado de tratar. Castells luchó durante años contra esta enfermedad de la que sufrió varias recaídas hasta reponerse del todo. Emma y Manuel forman una pareja compacta. Si él aportaba al matrimonio su hija Nuria, Emma tenía a Lena de un anterior matrimonio. A Castells, Nuria le ha dado dos nietos, Clara y Gabriel.

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