18 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

Dentro de la estrategia de defensa su abogado intenta "corroborar y dar fe de sus problemas de erección" para intentar justificar la no violación

Bernardo Montoya, asesino confeso de Laura Luelmo, sale de la cárcel para hacerse pruebas y demostrar que es impotente

Bernardo Montoya ingresando en el hospital.
Bernardo Montoya ingresando en el hospital.
El Juzgado número 1 de Valverde del Camino, en Huelva, autorizó ayer la salida programada de Bernardo Montoya, el único encausado por la muerte de la joven zamorana Laura Luelmo el pasado mes de diciembre en la localidad de El Campillo. Montoya fue trasladado desde la prisión de Morón de la Frontera (Sevilla II) hacia el Hospital Virgen del Rocío para someterse a unas pruebas médicas sobre sus supuestos problemas de impotencia sexual.

Según Instituciones Penitenciarias, la salida "ha sido ordenada y programada" por el juzgado y ha sido su abogado, Miguel Rivera, quien ha pedido esta prueba en calidad de defensa para "corroborar y dar fe de sus problemas de erección", explicó el propio letrado. Se trata de demostrar que los restos biológicos encontrado en el cuerpo de Laura Luelmo no pertenecerían a Montoya, único detenido y encausado por el secuestro y asesinato de la joven profesora zamorana, un suceso que conmovió a España a finales de 2018.

"El objetivo es poder impugnar el apartado de la autopsia del cuerpo de la joven en este aspecto, que ve compatible la agresión sexual" por parte de su cliente a la joven fallecida, ha explicado el letrado.

Una ecografía y análisis

En concreto, el personal sanitario ha mantenido este miércoles por la mañana una entrevista con el propio abogado y posteriormente con Montoya al que han realizado una ecografía. No obstante, queda pendiente una analítica de sangre y de orina que tendrá que llevarse a cabo otro día porque tiene que ser realizada a primera hora de la mañana. Se desconoce si las mismas se la harán en este hospital, para lo que tendrá que ser trasladado de nuevo, o en la misma enfermería del propio centro penitenciario.

Bernardo Montoya en una foto antigua.

Bernardo Montoya ingresó en prisión el pasado mes de diciembre cuando fue detenido por su presunta relación con la muerte de la joven profesora Laura Luelmo en la localidad de El Campillo por presuntos delitos de detención ilegal, agresión sexual y asesinato y su abogado solicitó su puesta en libertad cuatro meses después al entender que "no se cumplieron" todas las garantías judiciales a las que tiene derecho como procesado, refiriéndose a la primera declaración ante la juez de Bernardo Montoya, en la que confesó la autoría del crimen, que no se grabó correctamente al no estar conectado un cable de audio en el equipo informático que recoge las declaraciones en el juzgado.

Sin embargo, la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Valverde del Camino rechazó la petición de libertad provisional al considerar que la declaración autoinculpatoria de Montoya está "válidamente documentada en soporte escrito", negación que el letrado no recurrió.

Los hechos sucedieron el pasado mes de diciembre, cuando la joven desapareció en El Campillo, donde residía tras ocupar una plaza de profesora en un instituto de Nerva. Tras su desaparición el día 12 de diciembre de 2018, su cuerpo sin vida se encontró el día 17 de ese mismo mes con signos de violencia en un paraje de los alrededores de la localidad. Un día después, Bernardo Montoya fue detenido como único sospechoso del asesinato de Laura Luelmo.

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