13 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

El viernes cientos de personas arroparon a sus familiares en Pontevedra para pedir que se continúe investigando este extraño suceso

La misteriosa desaparición de Sonia Iglesias, se cumplen 9 años con el caso cerrado y sin pistas

Una de la concentraciones en apoyo a Soia Iglesia.
Una de la concentraciones en apoyo a Soia Iglesia.
La familia, amigos y compañeros de Sonia Iglesias se concentraron este viernes en Pontevedra para pedir que su caso no caiga en el olvido. La desaparición de Sonia fue archivada judicialmente al no encontrarse pruebas ni pistas sobre este suceso. Nueve años después su familia no se rinde.

La desaparición de Sonia Iglesias cumplió nueve años el pasado 20 de agosto. Para recordar que no se ha avanzado nada en la resolución de este caso desde entonces los familiares, amigos y compañeros de la mujer hicieron el viernes por la tarde una concentración en Pontevedra para reclamar medios que ayuden a resolver este caso.

Durante este tiempo han pasado por la ciudad tres comisarios de policía diferentes, pero ninguno ha podido explicar a la famila Iglesias qué ocurrió con Sonia la mañana de aquel 20 de agosto cuando salió de una zapatería y se le perdió la pista.

Sonia Iglesias, que desapareció hace nueve años.

Los últimos pasos conocidos de Sonia Iglesias y de su pareja, Julio Araujo, también padre de su hijo de 9 años entonces, consistieron que aquella mañana salieron juntos del piso que compartían en el barrio de Campo da Torre para dirigirse a este comercio situado en la calle Arzobispo Malvar. Este lugar fue el último donde se vio a la pontevedresa.

Su compañero sentimental, Julio, llegó a estar imputado entre julio de 2012 y agosto de 2014 porque durante sus declaraciones ante la Policía incurrió en varias contradicciones. Primero dijo que Sonia Iglesias se apeó del coche aquella mañana porque les sorprendió un atasco, y luego dijo que porque un turismo les había cortado el paso.

Sonia trabajaba de encargada en una conocida tienda de ropa de mujer donde debería haber llegado tras salir de la zapatería, algo que nunca ocurrió. Su pareja también negó que estuviesen sufriendo una crisis en la relación, ni que la mujer desease separarse de él. Araújo también declaró que supo de la desaparición de su pareja cuando los compañeros de trabajo llamaron porque no había llegado aquella mañana.

Se dieron varias batidas por las afueras de Pontevedra y se logró encontrar su cartera en la carretera de Vilargarcía, en las proximidades de O Vao. Mientras tanto, la Policía comenzó a centrar sus pesquisas en el entorno más cercano de la mujer y llegaron a imputar a Julio Araújo, pero la Justicia acabaría desestimándolo por falta de pruebas.

Julio Araújo, a la derecha, acompañado de su hermano David.

Hace dos años la investigación fue reactivada y en febrero de 2018 se realizó un exhaustivo registro de una vivienda del barrio de San Mauro en la que residió la pareja y que pertenece a la familia de Araújo, quien junto con su hermano fue interrogado. Un equipo especial desplazado desde Madrid buscó incluso en el panteón de los Araújo en el cementerio con equipos de georradar. Pero nada.

La Policía preguntó a Julio se había estado en la zona aquellos días y a su hermano David si había ayudado a Julio. Ambos se negaron a contestar, una actitud que lejos de disipar dudas las alimentó.

El panteón familiar de los Araújo se encuentra situado en la parte trasera del cementerio de San Mauro. La suya es una familia acomodada en la ciudad, dedicada al sector de la venta de muebles.

En el cementerio estuvo buscando la Policía el cadáver de Sonia. Varios indicios llevaron a los agentes a realizar estas pesquisas, pero uno de los más determinantes fue que las cámaras de tráfico grabaron el coche de Julio Araújo en la zona del cementerio la noche de la desaparición de Sonia.

La Policía durante el registro en el cementerio.

Además, la versión de la pareja de Sonia Iglesias llamó la atención de su hermana Mari Carmen Iglesias y del resto de su familia, porque su declaración no tenía nada que ver con lo que les había contado Sonia. Julio Araújo acusó a Sonia de irse  con una nueva pareja y abandonar a su hijo, pero realmente la mujer no tenía otra relación sentimental paralela y nunca hubiese dejado a su hijo atrás.

La familia acusó a Julio de beber más de lo debido y de tener problemas con la Justicia precisamente por ese problema. Al final, tras un incidente de tráfico, Julio Araújo tuvo que pagar una multa de 1.080 euros. Le retiraron durante diez meses el permiso de conducir. Sonia Iglesias nunca apareció y aunque su caso fue archivado si apareciese una pista nueva la Policía realizaría todas las diligencias necesarias.

 

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