18 de junio de 2024
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FIN DE SEMANA

José Bermúdez, que permanecía atrapado en la bahía de Nuadibú desde el 13 de julio, "emprenderá acciones legales contras la administración de su país"

El capitán retenido un mes y medio en Mauritania llega a España: "Está asustado y sin protección"

El Cierre Digital en Fernando Osuna, abogado, y José Bermúdez, capitán retenido en Mauritania más de un mes.
Fernando Osuna, abogado, y José Bermúdez, capitán retenido en Mauritania más de un mes. / Foto: Fernando Osuna
José Bermúdez, patrón de un buque pesquero canario, ha regresado a España tras haber permanecido retenido durante más de 45 días en la bahía de Nuadibú, el área económica más importante de Mauritania. Su abogado, Fernando Osuna, explicó que se le imputó falsamente haber colisionado su embarcación contra un cayuco mauritano. Ahora emprenderá medidas legales debido a la casi nula ayuda que ha recibido por parte de las administraciones.

José Bermúdez, el patrón pesquero retenido en Mauritania, por fin pisa tierra española tras una larga travesía de vuelta. El capitán del buque español ha permanecido retenido de manera improcedente desde el día 13 de julio, según confirmó el abogado Fernando Osuna elcierredigital.com. En una rueda de prensa que tuvo lugar el pasado martes en Sevilla, el afectado relató su odisea para regresar a España y cómo llegó "asustado y sin protección".

La retención del capitán tuvo lugar en un emplazamiento ubicado en la bahía de Nuadibú, el área económica y comercial más importante de Mauritania. Un puerto de mar situado entorno a 500 kilómetros de distancia de la capital, Nuakchot, donde el patrón llegó con su barco.

El abogado del capitán explicó que la justicia mauritana "imputó falsamente" a su cliente por haber colisionado el barco pesquero contra un cayuco, provocando la muerte de los seis ocupantes de la embarcación en la costa mauritana. “Eso es totalmente incierto”, afirmaron tanto el abogado como Bermúdez. El letrado explicó que el capitán habría estado custodiado en el barco por la policía mauritana en un primer momento.

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Rueda de prensa tras la llegada de José Bermúdez a España / Foto: Fernando Osuna

Su vuelta ha sido epopéyica: la empresa española le proporcionó dinero para que se trasladase en taxi desde el puerto pesquero hasta el Sáhara, atravesando el desierto. Ya en la frontera, consiguió llegar a El Aaiún, una población del territorio no autónomo del Sahara Occidental. Allí tomó un vuelo a Casa Blanca y, posteriormente, otro para llegar a Sevilla.

En su travesía, vivió situaciones de tensión, pues tuvo que salvar multitud de controles policiales. El afectado afirmó que cada vez que se presentaba uno de ellos sentía temor, debido a la incertidumbre de si podría continuar su camino. Como explica su abogado, “gracias a entregar dinero en los controles de carretera, Bermúdez consiguió avanzar”. El letrado explica que en la zona es imposible transitar si no se entregan determinadas cantidades de dinero, aunque sean pequeñas.

El capitán mantiene que la acusación es falsa y que existen muchas pruebas que acreditan su inocencia. Explica que esta clase de situaciones o estafas se producen con cierta frecuencia en Mauritania para obtener dinero usando como rehén al patrón de un barco. Hasta que no se paga la cantidad estipulada no lo liberan.

Acciones legales

La comunicación de Fernando Osuna con el capitán del buque español comenzó el 22 de julio y, desde entonces, la incertidumbre y las condiciones del patrón han ido empeorando. Como afirma el abogado, un grupo de psiquiatras evaluaron el estado del prisionero desde Mauritania. “El capitán está muy mal. El trato que ha recibido es inhumano: ha estado dos días seguidos sin prácticamente recibir alimentos, no le daban comida”.

Una vez en España, José Bermúdez pedirá indemnizaciones por una situación tan “traumática, peligrosa y angustiosa” que ha vivido. El afectado afirma haber temido por su vida cada día: “Allí no hay protección, no hay seguridad, no hay estado de derecho”. Osuna indica que no le han entregado documentación alguna, “ni el atestado, ni ningún auto de incriminación, de procesamiento o de libertad”.

Ahora, José Bermúdez emprenderá acciones judiciales, a través del equipo de Fernando Osuna, contra la administración española por su “pasividad o nulidad de actuación”, en relación a la responsabilidad patrimonial y administrativa. Están estudiando, además, la existencia de un posible delito de omisión del deber de socorro o el incumplimiento de las funciones consulares.

El patrón afirma, además, que cada vez que el Consulado emprendía una acción para su caso, “las poquitas veces que intervino, que fueron una o dos”, el problema empeoraba y la situación personal de José Bermúdez se volvía más complicada.

Por último, el letrado explica que intentarán que lo sucedido se considere un accidente laboral, de modo que José Bermúdez tenga derecho a una pensión por incapacidad temporal o, incluso, total o absoluta por los daños ocasionados a su salud mental. Como explica el letrado, Bermúdez actualmente se encuentra en manos de profesionales.

Pésimas condiciones

Durante mas de un mes, José Bermúdez ha soportado unas condiciones inhumanas. Como explica el letrado Fernando Osuna, ha permanecido en un estado “totalmente irregular y peligroso”, “sin abogado y sin haberle entregado el juez el atestado y resto de actuaciones policiales y judiciales”.

Además de la total indefensión que sufrió el afectado, en la celda en la que se le detuvo encontró insectos, no pudo consumir comida ni agua durante dos días, ni disponía de las medicinas que necesitaba y se negaban a proporcionárselas, según afirma Fernando Osuna.

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José Bermúdez en el bufete de Fernando Osuna en Sevilla / Foto: Fernando Osuna

Como expresa el afectado, allí "los derechos humanos son pisoteados constantemente", por lo que temía constantemente una reacción violenta: “Vaya a ser que me lleven al desierto y allí me peguen dos tiros. Aquí los derechos de los ciudadanos son nulos”.

Ahora el abogado subraya la angustia y ansiedad extremas que sintió su cliente. Según afirma, el sistema judicial y policial de Mauritania ha funcionado muy mal en el caso de este patrón, dejándolo desamparado y con la única ayuda de un abogado de avanzada edad, con el que no se podía comunicar debido a que no conocía el español.

Fernando Osuna menciona también la solidaridad de algunos compatriotas españoles del capitán, que le han brindado su ayuda en los últimos días antes de su regreso. Estos lo animaron, le proporcionaban algo de comida, le brindaban apoyo moral y anímico e intentaron que su obligada estancia en Mauritania fuera lo más llevadera posible.

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