20 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

Aunque los perros están entrenados, cada uno tiene un perfil distinto, por lo que la ong realiza estudios a las familias que quieren adoptarlos

La Policía Nacional busca hogares para sus perros jubilados tras una larga carrera de servicio

Agentes en un operativo
Agentes en un operativo
Hace cuatro años, la muerte de la agente Diesel en París dio la vuelta al mundo. La agente tenía siete años y se encontraba realizando una operación antiyihadista en el barrio de Saint Dennis al norte de la capital francesa. Al entrar a un domicilio, ella fue primero para abordar a un terrorista que se inmoló. La agente falleció por la explosión y sus compañeros humanos y canes le rindieron un conmovedor homenaje.

Diesel visibilizó a un sector de los cuerpos de seguridad que algunas veces es ignorado: los agentes caninos. Aunque, en España no se han registrado bajas, los agentes caninos cumplen una función primordial en garantizar la seguridad ciudadana. Por ello, la Policía Nacional y otros cuerpos de seguridad buscan familias que adopten  a los agentes jubilados del servicio.

La vida de un perro policía inicia a corta edad. Entre los ocho y doce meses, los agentes de cada unidad escogen al perro que mejor se adapte a sus necesidades. Algunas unidades del ejército crían sus propios agentes en un centro especial de la provincia de Ávila, otros, como la Policía Nacional pueden comprar, adoptar o recibir perros de particulares.

Los agentes caninos y los humanos deben pasar pruebas de selección. No cualquiera puede ser un agente de los cuerpos de seguridad. Los canes deben superar una serie de pruebas orientadas a garantizar que pueden valer para el servicio público. Rosa Chamarro, presidente de la ong 'Héroes de 4 patas', explica a este medio que los perros son seleccionados por sus instintos de “caza y presa”.

Homenaje a Diessel de la Policía Nacional Francesa.

Según explica Chamorro es necesario que “los perros tengan las cualidades necesarias para poder realizar el trabajo. Los entrenamientos se hacen con juguetes que son reconocidos por los agentes caninos como la presa o recompensa por su trabajo”, agrega que la metodología básica de entrenamiento canino es “el juego”.

No hay razas que puedan ser excluidas del servicio; no obstante, como explican desde la ong, lo más común es encontrar pastores alemanes o belgas, ya que suelen tener más control y capacidad de búsqueda de determinados objetos.

Los perros son divididos por unidades y cumplen funciones como: detección de estupefacientes, billetes reales, explosivos, cadáveres, personas desaparecidas, armas, defensa y ataque e intimidación. El caso de Diesel, la perra de la policía nacional francesa entra en los cuerpos de élite antiterrorista. En España, estos perros de ataque se utilizan mayormente para intimidar al delincuente, según explica Chamorro.

Los entrenamientos se basan en juegos, en los que el entrenador tiene convierte un determinado juguete en el indicativo de trabajo. “Cuándo el entrenador saca el juguete, el perro sabe que tiene que ponerse a trabajar para poder recibir su recompensa. Con esto, el trabajo se convierte en un juego para los agentes caninos”, asegura la presidente de la ong.

Al igual que las personas, los perros sufren la perdida de las capacidades, en este caso, el olfato o la velocidad; por tanto, deben ser jubilados. La mayoría de los agentes dejan el servicio entre los siete y ocho años, sin embargo, pueden salir antes o después según las características de cada uno.

¿Qué hacer con los jubilados?

Según explica la presidente de la organización, dedicada a buscar hogar a los agentes jubilados; los perros son asignados a un entrenador, que tendrá mínimo dos canes. El entrenador puede decidir si llevarlos a casa y adoptarlos cuando estos se jubilan. No obstante, Rosa asegura que como la mayoría de los agentes recibe varios perros que guiar es muy difícil que pueda hacerse cargo de todos.

Agentes caninos de la Policía Nacional

La mayoría terminan en manos de Rosa y su equipo, que buscarán hacerse cargo de los agentes hasta que una familia los adopte. “Los perros son como las personas. Cada uno tiene su propio humor y conducta, por eso, nosotros hacemos una entrevista y cuestionario a quienes quieran adoptar para buscar un perro que se adapte a sus necesidades” aclara Chamorro, que asegura que la selección es un proceso formal y no se escoge “a la carta”.

A pesar del proceso, los agentes suelen salir rápido a nuevos hogares. Rosa cuenta que el agente que más tiempo estuvo bajo su cuidado fue Phantom, un pastor belga de la unidad de ataque, que por su conducta no podía ser adoptado por personas que no supieran de esta raza. “Estuvo un año con nosotros, pero al final, Phantom fue adoptado”, explica Rosa.

La vida después del servicio

Rosa no solo dirige la organización, también ha tenido dos perros exagentes. El primero, un Golden que llegó a su vida después de muchos años de servicio. Muy amable y sociable, pero que falleció al poco tiempo por un cáncer.

El segundo, llegó a la familia de Rosa un 14 de febrero del 2019. Un labrador. “Tenerlo en casa es excelente” asegura la presidenta de la ong, que explica que es perfectamente compatible con niños y animales, ya que los animales de la policía suelen basar su trabajo en relaciones afectivas muy fuertes con sus entrenadores, por lo que es normal que extiendan esos lazos a sus nuevos dueños.

La mascota de Rosa fue un agente de detección de drogas. Se jubiló de forma prematura por falta de atención. “No hemos tenido ningún problema con él, su forma de ser es sociable” explica Chamorro, que asegura que la mayoría de los perros van olvidando sus habilidades de detección y se adaptan con facilidad a una vida más tranquila.

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