12 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

LA PLATAFORMA HAIBU 4.0 SIGUE ACTIVA Y OFRECE DORMITORIOS DE 1,20 POR 2,20 METROS CUADRADOS CON ZONAS COMUNES EN LOCALES DE BARCELONA

Polémicos pisos colmena: la infravivienda vendida como propuesta social donde hacinan a las personas

Los pisos colmena suscitaron la polémica en Barcelona.
Los pisos colmena suscitaron la polémica en Barcelona.
Se acerca septiembre y la búsqueda intensiva de vivienda en las ciudades. Los polémicos pisos colmena o minipisos siguen promocionándose a España y luchan por sobrevivir. Barcelona ha sido el primer lugar donde decidieron abrirlos, pero por ahora, siguen teniéndolo prohibido. El Ayuntamiento de la capital catalana ha ordenado hace meses ya el cierre de una de sus califacadas como "obras sociales" porque no tenían la imprescindible licencia de habitabilidad.

La polémica estalló en pasado otoño, cuando el proyecto de los pisos colmena empezó a promocionarse de manera más intensa en Barcelona y alrededores. La oferta no era muy atractiva en cuanto a comodidades: dormitorios de de 1,20 metros de altura por 2,20 de largo.

Las habitaciones de los pisos colmena son mínimas.

Hoy día, la web que los alquila, Haibu 4.0, sigue activa. El precio, que va desde los 200 euros hasta  los 225 euros, incluye aseos, la electricidad, agua, wifi, así como servicio de limpieza de las zonas compartidas, aire acondicionado, mantenimiento de la colmena y gastos de seguridad, wifi, sala de estar y cocina, frigorífico y microondas. Pero no hay electrodomésticos para cocinar. “¿Qué más queremos por ese precio? Se puede comer precocinados por una época...”, se extrañaba durante una entrevista concedida a otro medio esta primavera  el gerente de este proyecto llamado Haibu 4.0. Marc Olivé ha expuesto ante los medios las supuestas bondades de este modelo de vivienda común en la que pueden llegar a “vivir” hasta veinte o treinta personas dependiendo de los metros  cuadrados que tenga el local. “Bien colocados, cabe mucha gente”, señalaba.

Todo esto chocaba con la Ley de Habitabilidad del Ayuntamiento de Barcelona, ya que está por debajo de las medidas y condiciones exigidas legalmente para destinar cualquier tipo de habitáculo a vivienda. La Concejalía de Vivienda declaró en su momento que “la propuesta no tiene cabida en la ciudad catalana. La infravivienda es ilegal. Con esto no se juega”. Para el equipo de Gobierno de la todavía alcaldesa Ada Colau, eso "no eran viviendas dignas, eran infraviviendas".

Sede clausurada en primavera

Por eso, como ni siquiera Haibu 4.0 había solicitado al consistorio barcelonés licencia alguna de obra ni de habitabilidad, la guardia urbana, esta primavera, interrumpió  y clausuró las obras del primer local donde se construían pisos colmena en el local del número 114 de la calle Constitució, en el barrio de la Bordeta  del distrito de Sants-Montjuïc. 

Marc Olivé ante las habitaciones que promociona. 

Olivé y sus compañeros de negocio publicitaban su peculiar proyecto catalogándolo como una iniciativa para “hacer frente a los problemas de vivienda en la ciudad”, la dotan incluso de un supuesto carácter social para ofrecer soluciones a los que en un determinado momento no pueden hacer frente a un alquiler, cuyos precios se han disparado en los últimos años.

De hecho,  el  rostro oficial de estos pisos colmena, Olivé, los consideraba como una solución de tránsito, temporal para quienes estudian o necesitan una “vivienda” por muy poco, pero no está destinada a los turistas, esto lo deja también claro. Como requisitos para acceder a uno de estos minihabitáculos habría que disponer de unos ingresos superiores a 450 euros al mes, acreditar que no se tienen antecedentes penales, tener entre 25 o 45 años y pagar una cuota de 150 a 300 euros.

Pero el Ayuntamiento de Barcelona no  permitirá que esto avance . Colau, durante una rueda de prensa, se refirió a este proyecto recordando que su Gobierno fomenta y apoya la “vivienda digna, no el hacinamiento de personas, como pretende hacer Haibu 4.0”.

La sede del proyecto, clausurada por el Ayuntamiento de Barcelona. 

Y a pesar de la prohibición, los promotores de los polémicos pisos colmena en Barcelona lo volvieron a intentar, y a finales de octubre pasado, tras prohibirles alquilar los minihabitáculos destinaron sus locales en l'Hospitalet de Llobregat a exposición. Lo habían anunciado y lo hicieron. Lo que no tuvieron en cuenta es que también para esta actividad se requería licencia. Y por ahora no la tienen.  "No son habitaciones indignas, como se ha dicho, simplemente son camas", insisten.

Actualmente,  Haibu 4.0 no tiene pisos colmena abiertos en Barcelona. Aunque la empresa ha confirmado  hace unas semanas que “estaban trabajando en la licencia para presentarla ante el Ayuntamiento y  que su proyecto continuaba adelante para tener éxito”. 

¿Y quién está detrás de este negocio? Además de Marc Olivé, que era quien más se ha dado a conocer, estarían  Eddie Wattenwill, más dedicado a la zona Balear, y Victoria Cerdán,  más orientada a Lationamérica. Pero a la hora de saber más sobre cómo se financian y de dónde procede su dinero, el horizonte se oscurece y todo son rumores. En el Sindicat de Llogueteres creen que sus apariciones en la prensa respondían a la necesidad  de los fondos buitre y grandes propietarios de expandir su negocio en un momento en el que ya están a punto de agotar la vía de comprar pisos a bajo precio a los bancos.  

El espacio de estos habitáculos es catalogado como infravivienda por el Ayuntamiento de Barcelona. 

Lo que es cierto, es que a pesar de los obstáculos, esta empresa parecía dispuesta a quedarse y continuar. Wattenwil llegó a señalar que en países como Dinamarca, la propuesta ha sido bien recibida para dar salida a la demanda de muchos estudiantes. Además, planean aperturas en Madrid y Roma, San Francisco... tal y como puede verse en su web, que está activa con promociones futuras  en varias ciudades.

Haibu en japonés significa colmena, y en algunos países de Asia se ha extendido como modelo de alojamiento para estancias de pocos días. Incluso abrieron hoteles con este tipo de dormitorios en Japón. Pero las autoridades lo consideran infraviviendas por no reunir las medidas mínimas necesarias para la salud.

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