04 de diciembre de 2022
|
Buscar
FIN DE SEMANA

El actual consejero de Prisa y Pedro Pablo Mansilla compartieron el accionariado de Fuentetaja, que durante el franquismo vendía los libros prohibidos

El asesor del PSOE Miguel Barroso y el marido de la presidenta de RTVE fueron socios en una mítica librería madrileña

El Cierre Digital en Pedro Pablo Mansilla y Miguel Barroso en un montaje con la librería Fuentetaja.
Pedro Pablo Mansilla y Miguel Barroso en un montaje con la librería Fuentetaja.
El 'sanchismo' está apuntalado por varias personalidades que brillaron durante el 'felipismo'. Es el caso del marido de la nueva presidenta de RTVE, Pedro Pablo Mansilla, y del consejero de Prisa y exasesor de Zapatero Miguel Barroso, que fueron socios en la mítica Librería Fuentetaja. Esta acabó cerrando en 2011 bajo la dirección del alcarreño Jesús Ayuso.

El nombramiento de Elena Sánchez Caballero como presidenta de RTVE ha sido recibido con alborozo por los dos principales gurús de Pedro Sánchez en materia de comunicación: Miguel Barroso y José Miguel Contreras. 

Ambos directivos, enemistados con el expresidente José  Manuel Pérez Tornero, trabajan hoy para el Grupo Prisa, que prepara uno de los formatos más ambiciosos de La 1 para esta temporada: un programa que supondrá el regreso de la pública de Julia Otero, tal y como adelanta Voz Pópuli

Barroso, hoy consejero del grupo propietario de la Cadena SER y El País, conoce de primera mano a Elena Sánchez porque fue socio de su marido, Pedro Pablo Mansilla, en la mítica Librería Fuentetaja.

Lo que unió el 'felipismo' que no lo separe el 'sanchismo'

Barroso y Mansilla eran dos jóvenes popes del socialismo cuando Felipe González logró la mayoría absoluta en 1982. El primero saltó de la redacción de El País al Gobierno de Felipe González para convertirse en dircom del Ministerio de Educación en la etapa de José María Maravall, que dimitió en 1988. 

En ese momento Barroso enfiló el sector privado al fundar su propia agencia de comunicación, Asociación de Ideas, la cual abandonó antes de encabezar FNAC en España para posteriormente convertirse en secretario de Estado de Comunicación con José Luis Rodríguez Zapatero y asesor de este.

En el año 2007, Barroso se casó con la primera ministra de Defensa de España, Carme Chacón, de la que se divorció diez años más tarde.

Carme Chacón y Miguel Barroso.

Bajo los dos primeros gobiernos socialistas también hizo caja Pedro Pablo Mansilla, asesor del Ministerio de Salud durante los ochenta y director de Instituciones Penitenciarias en los noventa. El directivo también se marchó al sector privado en 1994 con la sombra de algunas irregularidades persiguiéndole, y posteriormente hizo negocios en el sector inmobiliario como socio del célebre exconcejal socialista Jesús Espelosín. 

A punto estuvo Mansilla de convertirse en el principal asesor urbanístico del proyecto para unir las sedes de RTVE en un mismo terreno, pero el proyecto se lo llevó la crisis de 2008 antes de que su nombre volviese a reaparecer como parte interesada de la 'Operación Chamartín'. 

Socios y amigos de una de las librerías más emblemáticas de Madrid

Los intereses de Barroso y Mansilla se unieron a la sombra de una de las librerías con más solera de Madrid, la ya clausurada Librería Fuentetaja, que durante dos décadas sorteó la represión franquista al vender libros prohibidos. 

Este negocio abrió en 1957 de la mano de Dativa Otero, su hija María Fuentetaja, que dio apellido a la librería, y del entonces marido de esta última, el alcarreño Jesús Ayuso, que se convertiría en prescriptor de las mentes más abiertas de la capital durante la dictadura.

El menudo Ayuso orientó al 'rojerío', coló en la capital libros perseguidos y viajó por todo el mundo para hacerse amigo de personalidades como Blas de Otero, Rafael Alberti, el Che Guevara, Fidel Castro, Salvador Allende o Mikis Teodorakis. 

Miguel Barroso.

El entonces librero más famoso de Madrid se especializó en vender obras relacionadas con Humanidades y Ciencias Sociales, lo que le acercaba a algunas de las temáticas más incómodas para un Régimen fascista, Sociología o Política. 

El establecimiento se convirtió en diana para grupos como Fuerza Nueva, cuyos acólitos le reventaron los cristales y realizaron pintadas en varias ocasiones. Mientras tanto, el librero escondía obras prohibidas en colmenas de miel de su pueblo, Moratilla de los Merlos (Guadalajara), en el cual plantó más de 50.000 árboles para compensar, decía, el papel que gastaba en los libros que editaba y vendía. 

"La represión era tan dura, tan dura, que un día me quitaron el libro 'La República' de Platón creyendo que se iba a reproducir ese fenómeno", aseguró.

Premios y cierre

El 'zapaterismo' restauró a Jesús Ayuso y a algunos símbolos del antifranquismo que no fueron lo suficientemente reconocidos durante el 'felipismo' porque el PSOE, en los ochenta, "olvidó" todo lo relacionado con la Guerra Civil y la dictadura. 

Tras el cambio de siglo, Ayuso consiguió tres socios muy relevantes en el PSOE: Pedro Pablo Mansilla y dos de los principales asesores de Zapatero, Miguel Barroso y el economista y exdiputado socialista José Andrés Torres Mora (que desde 2020 ejerce de presidente de la empresa pública Acción Cultural Española). 

La irrupción de internet y la creciente alergia de la ciudadanía española al texto escrito, puso en dificultades a las librerías y más a Fuentetaja, que en 2007 se vio obligada a trasladarse del número 48 de la calle San Bernardo al 35 por las ruinas del edificio original, una corrala datada en el siglo XVIII.

Pedro Pablo Mansilla y Elena Sánchez.

Ayuso intentó que Alberto Ruiz-Gallardón crease una Casa Cultural en el decaído edificio, pero el entonces alcalde de Madrid hizo caso omiso y el librero hizo la mudanza con 14.000 volúmenes mientras algunos medios denunciaban que la empresa llevaba ocho años congelando el sueldo a sus trabajadores.

Mansilla, Barroso, Torres y Ayuso sufrieron una huelga de empleados mientras cocinaban el fallido reseteo de la Librería Fuentetaja, que reabrió sus puertas uniendo al negocio una cafetería e incluso una sala de exposiciones. Al acto de reinauguración acudió el mismísimo ministro de Cultura, César Antonio Molina. 

Pero la crisis agudizó los problemas del negocio, que en 2011 echaba la persiana antes de que Ayuso volviera a su tierra. Eso sí, lo hizo tras serle reconocido durante el 'zapaterismo' sus décadas de entrega: en 2008 recibió la Medalla de Oro del Trabajo y en 2009, con el gobierno castellano-manchego del socialista José María Barreda, la Placa al Mérito Regional. 

Hoy Fuentetaja es un bonito recuerdo de los años de lucha antifranquista, da nombre a un próspero negocio de unos talleres de escritura que arrancaron en las paredes de la librería, allá por 1985, y su memoria ejerce de nexo sentimental entre el marido de la nueva presidenta de RTVE y el hombre que más cerca susurra a Sánchez. 

COMPARTIR: