21 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

El sospechoso tenía varios móviles y los dejó en lugares diferentes para tratar de despistar a los investigadores

Los Mossos d'Esquadra triangulan la posición de los teléfonos móviles de Aitor para tratar de encontrar el cadáver de Janet Jumillas

Aitor García, el día de su detención.
Aitor García, el día de su detención.
Los Mossos d'Esquadra trabajan sin descanso para tratar de desmadejar la maraña de señales de móviles usados por Aitor García para despistar sobre su geolocalización durante los días posteriores a la desaparición de Janet Jumillas, el 13 de marzo. Los restos biológicos hallados en casa de Aitor hacen sospechar de su asesinato, pero falta encontrar el cadáver.

Los Mossos d´Esquadra tratan de dar con el cadáver de Janet Jumillas y, como el principal sospechoso de su muerte, Aitor García, se ha negado a declarar en varias ocasiones, los policías investigan el posicionamiento de su teléfono móvil. Se han cumplido ya dos meses de  la desaparición de esta chica de origen jienense de 39 años, madre de dos hijos. Ahora, los Mossos intentan elaborar un mapa con las conexiones telefónicas del encarcelado.

Si consiguieran probar que los teléfonos móviles de Janet y Aitor estaban juntos en un mismo lugar después de su desaparición o que se cruzaron llamadas o mensajes de WhatsApp podrían acreditar que ambos estuvieron juntos minutos antes o después del fatídico día.

Aitor, de 33 años, fue detenido el 7 de mayo y los Mossos encontraron en su casa de Cornellá de Llobregat restos biológicos que presuntamente pertenecerían a Janet Jumillas y compatibles con una muerte violenta. Sin embargo, el detenido se acogió a su derecho a no declarar tanto en comisaría como ante el juez instructor, que declaró secreto de sumario desde el principio. A día de hoy, los Mossos no saben dónde está el cadáver de Janet, aunque dos meses después de su desaparición nadie duda de que Janet Jumillas ha sido asesinada.

Por eso ahora los investigadores se centran en elaborar un mapa telefónico para tratar de acotar los pasos de Aitor durante el día 13 de marzo y fechas posteriores a la desaparición de la mujer. También han descartado en gran parte el móvil sentimental y se están centrando en un móvil económico.

Hacer este mapa telefónico lleva tiempo y no es infalible. Primero los Mossos tienen que haber solicitado esa diligencia al juez, que a su vez oficiaría un escrito a la compañía telefónica. Todo ello en el supuesto de que los investigadores se hayan hecho ya con el IMEI del terminal usado por Aitor García y el de la propia Janet. En muchos casos, las compañías teléfonicas demoran en remitir esta información a los juzgados, porque intentan salvaguardar la privacidad de sus clientes al máximo y estudian detenidamente todas y cada una de las peticiones que reciben, que son numerosas.

El IMEI es un identificador único de cada teléfono móvil. Con los registros dejados por el teléfono móvil en los repetidores o antenas de la zona los Mossos pueden comprobar los movimientos y llamadas que hizo Aitor García, así como concretar donde estuvo tanto el día 13 de marzo como posteriores. También calcular la supuesta implicación de Cristhian K. en los hechos, otro detenido en la misma operación y en libertad provisional, que tiene 23 años de edad, de nacionalidad española y vecino de El Prat de Llobregat (Barcelona).

Janet Jumillas en el cartel con su desaparición.

Otra posibilidad, nada desdeñable, es que los Mossos ya tuviesen gran parte de esa información antes de la detención de Aitor y tuviesen pinchado su teléfono, en cuyo caso habrían escuchado muchas conversaciones y leídos muchos mensajes antes de su detención. Incluso, es posible que hubiesen situado ya el teléfono de Janet cerca de la casa de Aitor García, comprobando los repetidores de la zona.

Intentó despistar a la Policía

Sin embargo, para tratar de despistar a los investigadores, Aitor habría cambiado de teléfono móvil, sospechando que estaba pinchado por la Policía, para tratar de frustrar la investigación.

También los Mossos han buceado en sus cuentas de correo electrónico y en sus redes sociales, como en su geolocalización con balizas de seguimiento, todo con el objetivo de que les llevara al cadáver de la mujer. Aitor, además de cambiar de teléfono móvil, tenía más de uno y dejó sus terminales en diferentes lugares para confundir a la Policía y al sistema de geolocalización. 

Si la casualidad o el descuido hubiese hecho que Aitor García llevara su teléfono móvil consigo en los días que rodean a la desaparición de Janet, los Mossos lo tendrán más fácil, pero el rastreo de un teléfono móvil es metódico y laborioso. Si junto a ese teléfono apareciese otro terminal en diferentes lugares y a la misma hora, los Mossos comenzarían a atar cabos de manera más efectiva.

No es la primera vez que Aitor García tiene problemas con la Justicia, ya que tiene antecedentes por delitos contra la salud, lo que era el antiguo tráfico de drogas. Está en paro y es padre de un niño de pocos meses de edad, que tuvo con su actual pareja.

Diagrama de cómo se triangula un teléfono móvil usando los repetidores.

Además, los investigadores cotejan ahora todos los números de teléfonos que aparecían en la memoria del teléfono de Janet. También si están ubicados en los mismos repetidores en los que se sitúa el móvil de Aitor García, es decir, en los CGI-TA de las zonas de Cornellá, Esplugas, San Baudilio, El Prat y Viladecans.

La búsqueda podría ampliarse si no se consigue el objetivo de los investigadores: seguir el manual de rastreo, que habrán comenzado a buscar desde el día 13 de marzo y también días anteriores.

El CGI o Cell ID and Timing Advance es un método basado en redes y permite localizar la ubicación de un teléfono móvil con una precisión de entre 300 y 1.000 metros. En lugares donde hay más repetidores, ciudades grandes por ejemplo, se obtiene mayor precisión porque se puede triangular la señal y ubicar los terminales de mejor manera. 

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