25 de febrero de 2020
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FIN DE SEMANA

La Guardia Civil continua con la búsqueda de los restos del cuerpo de Jesús Baranda desaparecido en febrero de 2019

Crimen de Castro Urdiales: La acusada de matar y decapitar a su pareja es la beneficiaria de su testamento

La Guardia Civil continua con la búsqueda del cuerpo de Jesús Baranda un jubilado de 67 años al que su pareja sentimental, Carmen Merino, habría decapitado, guardado su cráneo en bolsas de basura, envuelto con un lazo y entregado a su vecina asegurándole que eran “juguetes sexuales”. Merino se encuentra en prisión desde el pasado septiembre y las investigaciones señalan que Baranda dejó hecho un testamento que dejaría a su pareja como la mayor beneficiaria.

Jesús María Baranda, de 67 años, desapareció a mediados del mes de febrero del año pasado en Castro Urdiales (Cantabria) lugar en el que residía. El pasado 28 de septiembre su cabeza fue encontrada en la vivienda de una vecina de la localidad, quien aseguro que Carmen Merino le habría entregado la caja meses atrás excusándose en que se trataban de "juguetes sexuales" que quería guardar por vergüenza a que la Guardia Civil los encontrase durante el registro a la casa en la que ella vivía con la víctima.

La hipótesis de que Carmen podría haber acabado con la vida de su pareja para obtener un beneficio económico ha cogido fuerza tras las declaraciones del primo del fallecido, Carlos Ricondo, a El Periódico, donde asegura que su primo había dejado un testamento en el que la acusada es la mayor beneficiaria. 

Tanto él como el resto de familiares de la víctima comenzaron a desconfiar de Carmen cuando notaron una actitud sospechosa en ella. Los primeros indicios que tuvieron sobre lo sucedido fueron entorno al 18 o 20 de febrero, cuando se intentaron poner en contacto con el fallecido a través de llamadas telefónicas. Como no contestaba, Carlos decidió llamar a Carmen, quien les dijo que el hombre se había ido de viaje a Galicia con sus amigos del banco y que no contestaba porque el teléfono móvil se le había estropeado.

Ante la presión de los familiares, Carmen decidió suplantar la identidad de la víctima utilizando un teléfono móvil nuevo que supuestamente habría regalado a Jesús y por el que él se comunicaba con sus familiares, pero a manera muy escasa. Las investigaciones indican que la mujer intentaba ganar tiempo.

Además, los investigadores apuntan a que en el mes de febrero Carmen Merino habría contratado a dos limpiadoras para que le ayudaran a deshacerse de unas bolsas de basura que contenían tierra de las macetas y que ella por problemas de lumbago no podía tirar. Las limpiadoras afirman haberse llevado las bolsas en el coche y haberlas dejado en un “punto limpio”, más tarde recordarían que estas bolsas eran negras y muy pesadas.

Mensajes sospechosos

Jesús Mari fue criado en el barrio de San Ignacio de Bilbao, estaba separado de su esposa y tenia dos hijos con los que no mantenía mucho contacto, sin embargo, era muy cercano a sus primos, uno de ellos Carlos, quien reveló a las autoridades que el último mensaje recibido de Jesús no era nada propio de él y dejaba dudas sobre su bienestar, según ha desvelado el mismo medio. “Hola primo, no te preocupes por mi, Esto es muy bonito, cuando vuelva voy a llevar a Carmen”, decía el mensaje  tras el que llamaron a Carmen y les dijo que creía que estaba por Normandía.

La Guardia Civil realiza la investigación por el crimen de Castro Urdiales.

Después de este mensaje, los familiares alarmados tomaron cartas en el asunto enviándole un texto muy claro “Si para el lunes no nos mandas un mensaje de voz para que escuchemos que estas bien, iremos a la Guardia Civil”, no era de sorprenderse que nadie respondería y así fue.

Al no recibir respuesta alguna los parientes de Baranda, acudieron a la Guardia Civil y denunciaron la desaparición. Los agentes comenzaron la investigación e interrogaron interrogaron Carmen, quien primeramente dijo que su pareja podía estar en Galicia, testimonio que se contradice con lo que le dijo a Carlos, a quien afirmó que él se había ido porque dejo de quererla, llevándose 12.500  euros y marchándose a a Punta Cana "con algunas fulanas”.

Otro de los aspectos importantes para la investigación el cambio de cerradura de la vivienda de Carmen y Jesús, situación que le imposibilito a los familiares tan si quiera entrar a la casa de Castro Urdiales “Ella cambio la cerradura…, le habría hecho cualquier cosa, porque nadie pudo entrar a la casa durante tiempo” dijo en su momento Carlos.

Vida normal, Carlos Herrera y sevillanas

El caso por la desaparición de Jesús Baranda, antiguo director de sucursal del Banco Santander, estaba estancado hasta ahora tras las primeras pesquisas. En cuanto a su pareja Carmen, ella continuo con su vida como normalmente lo haría, siguió viviendo en la casa, aunque manifestó a muchos vecinos que no podía dormir en el dormitorio conyugal por lo que empleaba el sofá del salón para descansar.

Carlos, el primo de Jesús, recuerda que  la principal sospechosa había continuado haciendo vida normal, trayendo a sus familiares al pueblo y yendo a bailar sevillanas. Incluso llegó a hacerse fotos con con Carlos Herrera cuando pasó por Castro Urdiales haciendo el Camino de Santiago.

Carmen, la acusada por el crimen de su pareja sentimental.

Posteriormente, el reconocido periodista Carlos Herrera confirmo esta versión, asegurando que llego a Castro Urdiales el mismo día en que en el lugar se celebrara una fiesta en la Casa de Andalucía, allí se encontró con Carmen que le pidió hacerse varias fotos.

Pero el 28 de septiembre, la vecina de Carmen a la que esta le había solicitado guardar unas cajas con “juguetes sexuales” decidió hacer una limpieza en los armarios de su casa, al abrir uno de ellos sintió un fuerte olor por lo que recordó la caja que le había entregado su amiga un par de meses atrás y comenzó a abrirla. Para su sorpresa, tras nueve bolsas negras de basura vio unos ojos de un cráneo y las pruebas de ADN confirmarían más tarde que se trataba de la cabeza de Jesús María Baranda.

Finalmente, Carmen fue detenida y enviada a la prisión de El Dueso. Una de las primeras versiones dadas a los agentes fue que alguien había dejado la cabeza de su pareja sobre el felpudo de la puerta y que la había guardado porque era lo “único” que le quedaba de Jesús María. Sin embargo, las investigaciones revelaron que, durante las fechas de desaparición, la mujer compro por internet un martillo y dos sierras eléctricas de podar, de 16 y 32 centímetros de hoja respectivamente, que hasta el momento no han sido encontradas.

Una sevillana criada en Cádiz

Mari Carmen nació en Utrera (Sevilla), es hija de un policía nacional y creció en Cádiz lugar donde se caso y tuvo dos hijos. Posteriormente, se muda al norte de España, específicamente a Castro Urdiales, donde empezó a trabajar en una cafetería y donde conoció a la víctima. 

La pareja mantuvo su relación durante siete años periodo en el que tuvieron un nivel de vida alto. Lo que a simple vista parecía una vida de encanto, permitió a los investigadores profundizar en la vida de la mujer, descubriendo que había sido protagonista de algunos episodios desconcertantes.

El Faro de Vigo publicó que Carmen había sido detenida en el 2013 y el 2017 en la ciudad gallega después de que unos hombres la denunciaran por que presuntamente le prestaron una cantidad de dinero que la mujer no les devolvió, de igual forma, salió a relucir un caso similar en el que un excompañero sentimental de una tía suya la acuso de haberle estafado 6.000 euros.

Según los familiares de Baranda este cobraba una buena pensión de jubilación y mientras que el hombre no sea declarado muerto este dinero seguirá siendo depositado en la cuenta bancaria de la que Carmen pudo disponer libremente hasta el momento de su detención. Carlos Ricondo, lamenta el tiempo perdido hasta que se comenzó a buscar a Jesús “Si llevaron el cuerpo al vertedero de Meruelo hace meses ya no se encontrara”.

Las autoridades continúan con la búsqueda de indicios para esclarecer lo que le sucedió al jubilado, aunque ya han descartado que la mujer preparara croquetas con el cadáver del fallecido. Asimismo, la hipótesis de que hubiese contratado unos sicarios ha perdido fuerza en los últimos meses.

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